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jueves, 29 de enero de 2009

¡Leeme un Cuento!


LECTURA EN NIÑOS

¡Mamá, léeme un cuento!
Un 40% de los encuestados recientemente por el Consejo Nacional de la Cultura señaló leer un libro al año. Así las cosas, no deberían sorprender los bajos índices de comprensión lectora en escolares. La solución sería que los padres mantengan el hábito de leerles a sus hijos, incluso en la adolescencia.

Cuando el escritor Pepe Pelayo comienza a contar un cuento, un gran grupo de escolares de básica reunidos en un gimnasio calla y lo escucha. Relata la historia de su más reciente libro "Ni un pelo de tonto", sobre un rey vanidoso que se deja crecer una larga melena hasta que una invasión de piojos, que azota a todo el reino, lo obliga a cortársela.
La compañía de su hijo ilustrador, Alex, quien con gran sincronía proyecta las imágenes del libro a medida que su padre avanza el relato, da el toque visual necesario para captar al inquieto público infantil.
Al preguntarle cómo lo logra, este escritor de origen cubano avecindado en Chile, quien desde hace ya varios años recorre distintos colegios contando sus cuentos, dice que la clave es el humor: "Lo único que te puedo decir desde mi experiencia es que cuando tú haces algo con humor, los niños se interesan. El humor es lo importante. No hay competencia en eso. Hay personas que escriben cosas densas o poéticas y otras que quieren darles El Quijote a los niños cuando son chicos. Pero creo que eso es para cuando ellos sean lectores y ya los tengas enganchados con la lectura. Para este fin también hacemos juegos y cantamos canciones durante las presentaciones de los libros. El juego también es humor y a esa edad hay que atraerlos con esas herramientas. No hay otra posibilidad".

Los cuentacuentos que realiza Pepe Pelayo y su hijo se enmarcan dentro de una tendencia que involucra no sólo a escritores, sino que también a colegios y editoriales, con el fin de incentivar la lectura en escolares, sobre todo de educación básica. Esa es una medida tangible para ayudar a revertir cifras alarmantes como las que aparecieron a fines de agosto en la encuesta de ‘Consumo Cultural y Tiempo Libre en Regiones’, dada a conocer por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el INE.

El estudio, realizado en individuos de 15 años y más -a fines de 2004 se dieron a conocer las cifras en la Región Metropolitana (RM)-, demostró que dentro del porcentaje de personas que consumen cada bien o servicio, la lectura de libros en los últimos 12 meses fue de 41,5% en regiones y 39,9% en RM. Ver televisión gana por lejos: un 98,9% de las personas en regiones dijo haber consumido ese bien en la última semana, mientras que un 93,8% lo hizo en la capital. En comparación a otros países, como Francia o Gran Bretaña, más del 70% de las personas lee al menos un libro al año. El promedio de consumo anual por individuo es de 10 libros. En Chile, la mitad de los hogares posee menos de 10, mientras que en Australia, el 50% tiene 100 y más.
En cuanto a la comprensión de lectura específicamente, sólo un 6% de los estudiantes de segundo medio muestra un nivel adecuado. El estándar alcanzado por los escolares chilenos es muy inferior al de alumnos promedio de naciones desarrolladas, como las que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde.
AVENTURAS Y NOVELAS...

Para las socias de la librería Había Una Vez Libros, Rebeca Domínguez y María Paz Garafulic, una buena manera de revertir números como los exhibidos arriba pasa por incentivar la lectura dentro de la familia. "Indices de lectura como los que se dan a conocer demuestran que esos adultos ya no leyeron. No es que estén en proceso de hacerlo. Sin embargo, son esas mismas mamás las que están preocupadas de que sus hijos sí lo hagan. Por otro lado, claramente los niños no van a leer si no hay un modelo cercano. Eso es clave", opina María Paz, quien agrega que "lo importante para los niños chicos es tener imágenes previas. El proceso de iniciación a la lectura resulta mucho más fácil cuando ya tienen incorporada la imagen del objeto libro: que después de una página, sigue la otra y que la historia se complementa con lo escrito en la anterior".
Rebeca comenta que "da lo mismo que el niño decodifique lo escrito o no, porque de todas maneras él está leyendo una imagen. Y no necesita texto". En ese sentido, opinan que existe un sinfín de libros sin texto, lo que demuestra que es un error pensar que si no hay algo escrito los niños no aprenderán a familiarizarse con la lectura. "Si recién a los cinco o seis años les das algo para leer, ellos no tienen incorporado el aprendizaje previo y se lo estás haciendo más difícil aún", dice María Paz.
"No es razonable entrar con una aproximación intelectual y cognitiva al libro, porque espanta y deja fuera a niños que tienen dificultades con el lenguaje o el colegio. Al ser un acercamiento netamente emocional, ellos pueden registrar esos momentos placenteros. Tienen la seguridad de enfrentarse a un objeto que no les es ajeno, sino que conocido y satisfactorio emocionalmente. De esa manera, ya tienes la mitad del camino recorrido en cuanto a la lectura", enfatiza María Paz.
Las socias de esta librería, enfocada principalmente a un público infantil y adolescente, creen que lo importante es acompañar a los niños en la lectura, aunque ya sepan leer. Piensan que si las mamás les leyeron a sus hijos desde pequeños, no deberían dejar de hacerlo cuando ellos entran en una etapa de preadolescencia. Justamente cuando los jóvenes comienzan a tomar distancia de sus padres es recomendable acercarse a ellos a través de una lectura compartida, algo que además los ayuda en su comprensión lectora.

"Está demostrado que cuando los niños de siete y ocho años aprenden a leer, aún no están preparados para hacerlo solos. De hecho, todos los estudios dicen que entre mayor es el apoyo recibido de un adulto, mejor será para ellos", explica María Paz. "No hay que abandonarlos, especialmente a los nueve y 10 años y pre- adolescentes que comienzan a entrar en su propio mundo. Al leerles estás compartiendo su mundo y por un momento padre e hijo están mirando en un mismo sentido sin confrontarse, que es lo que empieza a pasar a esa edad. Esa es otra forma de vincularse con los hijos", agrega.

Ambas socias destacan que hoy existen numerosos títulos para captar a niños de educación básica (ver recuadro) de temáticas similares a Harry Potter -aunque de mejor calidad literaria, opinan-, que suelen atraer a niños preadolescentes e incluso mayores. Pero en las listas continúan como favoritos los cómics, entre los que están Asterix, Mampato y Tintín. Las niñas, en cambio, quienes tienden a ser mejores lectoras que sus pares masculinos, prefieren las novelas que relatan aventuras de jovencitas de su edad. Los niños, aseguran, se acercan a la lectura a través de un conocimiento concreto con enciclopedias, atlas y temáticas como los dinosaurios. Hay íconos de la literatura infantil nacional como Papelucho, que mantiene su vigencia, especialmente a través de los padres, pero si antes eran preadolescentes los que se identificaban con el personaje, hoy se recomienda este tipo de lectura a niños un poco más pequeños, idealmente alrededor de los siete años.

LA BIBLIOTECA ENTRETENIDA...
Lo importante es acompañar a los niños en la lectura, aunque ya sepan leer. Si las mamás les leyeron a sus hijos desde pequeños, no deberían dejar de hacerlo cuando ellos entran en una etapa de preadolescencia.
Algunos colegios particulares de Santiago han tomado conciencia de la importancia de las bibliotecas para fomentar la lectura en los alumnos. Lauren Osorio, profesora a cargo de la biblioteca para preescolares hasta cuartos básicos en el Santiago College, trabaja para acercar los libros a los niños. Ella misma ha organizado cuentacuentos. "Hace poco hicimos una ronda con un grupo de alumnos. Usé ese momento para repartir fotocopias con chistes que seleccioné de un libro de Pepe Pelayo. Quedé impactada con lo que les gustó. Son cosas que ellos leen y después se sienten con la confianza de crear sus propios chistes y rimas de-sarrollando habilidades sin que sea rígido y se les imponga algo. Les dije ‘esto es literatura también’ y así como trabajamos con humor, también lo hicimos con poesía", cuenta Lauren.
Con tal de familiarizarlos con la lectura, Lauren piensa que lo importante es darles la libertad de escoger lo que ellos quieran, sean libros, revistas u otro tipo de texto. "A principios de año yo les digo a los niños que la tradición oral fue la primera forma de contar cuentos y que las tradiciones se transmitieron de esa manera. La persona que les narra a los niños les crea una imagen y con su imaginación forma una propia visión del cuento. Los dibujos también sirven para esos efectos", cuenta.
Elena García-Huidobro, profesora de castellano, quien trabaja y cuenta cuentos en la biblioteca del colegio Las Ursulinas, tiene su propia visión de la importancia de ese recinto dentro de un establecimiento escolar: "Lo primero es tener una biblioteca acogedora, bonita y luminosa, con personal amable y sonriente, que se dé el trabajo de ayudar a los alumnos a encontrar lo que necesitan. Debe tener buenos libros y si no los tiene, debe asesorarse. Hay que fomentar que en los colegios la biblioteca sea un lugar importante y que esté siempre abierto a los alumnos".
Explica que los cursos van a la biblioteca, por lo general, una hora a la semana o cada 15 días durante las clases de castellano. En esa ocasión hay un espacio de comentarios. Las alumnas recomiendan lectura a la profesora y a las compañeras, de manera que los libros son un tema de conversación.
Al igual que los otros entrevistados, tiene la convicción de que la lectura compartida es tan placentera como andar de la mano con alguien a quien se quiere. "Es una aberración espantosa pensar que porque el niño ya aprendió a juntar las letras, debe leer solo. Entonces él piensa que fue una pésima idea aprender a leer, porque antes su mamá lo sentaba en sus faldas a leerle y ahora no. Como narradora sé que los cuentos producen un gran placer. Es fundamental seguir en esa línea y que nos atrevamos a contarles a los niños hechos heroicos, y si te preguntan de dónde sabes esas historias, les digas que de los libros", concluye. \\
HABIA UNA VEZ LIBROS,
Luis Pasteur 5771, Vitacura, fonos: 2478839-2479004.

Por: Francisca Jiménez

http://mujer.latercera.cl/medio/articulo/0,0,38039818_90162750_157115629_3,00.html

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