....
* A * R * L * E * Y *
Quisiera descubrir lo que guardas en sueños...
y si estuviera en mis manos hacerlo posible....
Te contemplo dormir
y el tiempo no ha pasado....
y te veo como ayer...
como hace cinco años..
como hace seis..
como te imaginaba aun antes de nacer...
Tu sonrisa
logra calmar incluso alguna herida
que todavia duele y llora
Tu abrazo es fuerza
es vida
Tu mirar y esos ojitos brillosos juguetones....
deseo de corazón
puedan contemplar
en el mundo
lo que tu corazon y tu alma
sueñen
Muti Moi
Para escuchar y ver ... una preciosa melodia.... de compositor y pianista Sebastian Gesser.
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viernes, 15 de octubre de 2010
Deseos de una Mami :)
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sebastian gesser
lunes, 23 de agosto de 2010
Atencion Peru - Lima Campaña por niños con Labio leporino
Si saben de niños que tengan labio leporino y/o paladar hendido y no tengan los medios para operarse,
que vengan a la Clínica San Borja el 27 de agosto a las 9:00 a.m.
De todos los niños asistentes se elegirán de 45 a 50 para realizarles la operación y brindarles el tratamiento recuperatorio GRATUITAMENTE, es ...la oportunidad de cambiarle la vida a alguien.
Se agradece divulgar esta informacion.
Nota: La administracion del Blog no tiene nada que ver con dicho evento, nosotros tan solo estamos brindando la información, a fin de que llegue a quien corresponda.
que vengan a la Clínica San Borja el 27 de agosto a las 9:00 a.m.
De todos los niños asistentes se elegirán de 45 a 50 para realizarles la operación y brindarles el tratamiento recuperatorio GRATUITAMENTE, es ...la oportunidad de cambiarle la vida a alguien.
Se agradece divulgar esta informacion.
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viernes, 12 de marzo de 2010
Cinco cosas peligrosas que debe permitir que haga su niño
24 FEB 10
Sobreprotegidos (e infelices)
Las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo.
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO / EL PAÍS - Cultura
Desde el célebre arranque de Anna Karénina sabemos que todas las familias felices se parecen y que las desdichadas lo son cada una a su modo. Pero hay algo en lo que tanto las dichosas como las desgraciadas coinciden, sea cuál sea el ámbito en que se desarrollan: la protección de los hijos.
La intensidad de esa protección es lo que ha variado extraordinariamente a lo largo del tiempo, y sigue haciéndolo de uno a otro contexto. Cuando yo era niño montaba en bici sin usar casco, usaba un tirachinas con el que logré notable precisión y encendía hogueras en la playa, igual que los exploradores de las películas hacían en la selva con el fin de mantener a raya a los animales salvajes o a las sanguinarias tribus hostiles (los niños de entonces éramos incorregiblemente colonialistas). Todo eso ocurría al menos durante el verano; de vuelta a la ciudad mis libertades -igual que las de mis amigos- eran severamente cercenadas, y ya no podía jugar en la calle.
La infancia siempre ha sido la edad más peligrosa. Es cuando más se aprende, y no hay aprendizaje que no implique riesgo. Además de divertidas, las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo. Transgredir las medidas cautelares con las que los adultos protegen a los niños es, a veces, aunque a los primeros les cueste reconocerlo, un modo de explorarlo. Los mejores padres también lo saben (recuerdan su infancia) y enseñan a sus hijos a comprender la diferencia entre peligro y riesgo, entre prudencia y cobardía, suministrándoles saber y consejo, no desconfianza o aprensión. Los padres, digamos, suficientemente buenos son aquellos que entienden (aún a costa de cierta angustia) que sólo asumiendo pequeñas responsabilidades (por tanto, riesgos) los niños crecen.
La sobreprotección de los pequeños es un preocupante problema de las sociedades avanzadas. En EE UU el deseo desmedido de evitarles a los hijos los peligros del mundo -que se resuelve en una exagerada "infantilización" de la infancia-, puede llegar a alcanzar extremos grotescos, incrementando artificialmente la vulnerabilidad de los niños. Una profesional acostumbrada a batirse el cobre en el implacable mercado laboral estadounidense me comentaba hace poco sin pestañear que no pensaba permitir que su sensible hijo acudiera a la ceremonia de entrega de premios de su colegio: no deseaba que los triunfos de sus compañeros crearan en su hijo una sensación de frustración o de duda en sus propias capacidades.
Quizás por todo ello resulta más explicable la intensidad del debate que ha provocado en EE UU la publicación de Fifty Dangerous Things You Should Led Your Children Do, de Gever Tulley y Julie Spigler, un libro que, tras ser categóricamente rechazado por muchas editoriales y ser finalmente editado a cuenta de sus autores, lleva camino de convertirse en un éxito de ventas. Las "cincuenta cosas peligrosas" que los padres "deberían permitir que sus hijos hicieran" son muy simples: desde encender hogueras hasta trepar por los árboles, desde desmontar aparatos eléctricos a conducir (acompañados) el coche familiar por un descampado. Nada que no hicieran o pudieran haber hecho Guillermo Brown y los "Proscritos", aquellos admirables héroes de mi infancia. Detrás de todo ello no está el capricho o la imprudencia, sino la idea de que el conocimiento se basa en la experimentación, y ésta implica libertad, sorpresa y riesgo. El objetivo debe ser enseñar a los niños a amar la vida -no a temerla-, permitiéndoles la autonomía suficiente, aunque eso implique un margen (controlado) de riesgo. Y es que, como decía Sartre (Las palabras) a propósito de la paternidad, qué bien está hacer hijos, pero qué iniquidad es "tenerlos".
Fuente: El Pais Madrid
Sobreprotegidos (e infelices)
Las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo.
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO / EL PAÍS - Cultura
Desde el célebre arranque de Anna Karénina sabemos que todas las familias felices se parecen y que las desdichadas lo son cada una a su modo. Pero hay algo en lo que tanto las dichosas como las desgraciadas coinciden, sea cuál sea el ámbito en que se desarrollan: la protección de los hijos.
La intensidad de esa protección es lo que ha variado extraordinariamente a lo largo del tiempo, y sigue haciéndolo de uno a otro contexto. Cuando yo era niño montaba en bici sin usar casco, usaba un tirachinas con el que logré notable precisión y encendía hogueras en la playa, igual que los exploradores de las películas hacían en la selva con el fin de mantener a raya a los animales salvajes o a las sanguinarias tribus hostiles (los niños de entonces éramos incorregiblemente colonialistas). Todo eso ocurría al menos durante el verano; de vuelta a la ciudad mis libertades -igual que las de mis amigos- eran severamente cercenadas, y ya no podía jugar en la calle.
La infancia siempre ha sido la edad más peligrosa. Es cuando más se aprende, y no hay aprendizaje que no implique riesgo. Además de divertidas, las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo. Transgredir las medidas cautelares con las que los adultos protegen a los niños es, a veces, aunque a los primeros les cueste reconocerlo, un modo de explorarlo. Los mejores padres también lo saben (recuerdan su infancia) y enseñan a sus hijos a comprender la diferencia entre peligro y riesgo, entre prudencia y cobardía, suministrándoles saber y consejo, no desconfianza o aprensión. Los padres, digamos, suficientemente buenos son aquellos que entienden (aún a costa de cierta angustia) que sólo asumiendo pequeñas responsabilidades (por tanto, riesgos) los niños crecen.
La sobreprotección de los pequeños es un preocupante problema de las sociedades avanzadas. En EE UU el deseo desmedido de evitarles a los hijos los peligros del mundo -que se resuelve en una exagerada "infantilización" de la infancia-, puede llegar a alcanzar extremos grotescos, incrementando artificialmente la vulnerabilidad de los niños. Una profesional acostumbrada a batirse el cobre en el implacable mercado laboral estadounidense me comentaba hace poco sin pestañear que no pensaba permitir que su sensible hijo acudiera a la ceremonia de entrega de premios de su colegio: no deseaba que los triunfos de sus compañeros crearan en su hijo una sensación de frustración o de duda en sus propias capacidades.
Quizás por todo ello resulta más explicable la intensidad del debate que ha provocado en EE UU la publicación de Fifty Dangerous Things You Should Led Your Children Do, de Gever Tulley y Julie Spigler, un libro que, tras ser categóricamente rechazado por muchas editoriales y ser finalmente editado a cuenta de sus autores, lleva camino de convertirse en un éxito de ventas. Las "cincuenta cosas peligrosas" que los padres "deberían permitir que sus hijos hicieran" son muy simples: desde encender hogueras hasta trepar por los árboles, desde desmontar aparatos eléctricos a conducir (acompañados) el coche familiar por un descampado. Nada que no hicieran o pudieran haber hecho Guillermo Brown y los "Proscritos", aquellos admirables héroes de mi infancia. Detrás de todo ello no está el capricho o la imprudencia, sino la idea de que el conocimiento se basa en la experimentación, y ésta implica libertad, sorpresa y riesgo. El objetivo debe ser enseñar a los niños a amar la vida -no a temerla-, permitiéndoles la autonomía suficiente, aunque eso implique un margen (controlado) de riesgo. Y es que, como decía Sartre (Las palabras) a propósito de la paternidad, qué bien está hacer hijos, pero qué iniquidad es "tenerlos".
Fuente: El Pais Madrid
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viernes, 26 de febrero de 2010
No hace falta que seas un padre perfecto
Cuando te conviertes en madre o padre quieres ofrecer lo mejor de ti mismo a tu hijo que tanto adoras. Quieres darle las mejores atenciones para que se sienta querido, confortable, bien alimentado, comprendido, no pase malos momentos, y si sufre, aliviarle su pena lo antes posible. Centras toda tu atención y energía para que crezca feliz y a pesar de tanto esfuerzo y renuncias, en muchas ocasiones no ves cumplido tu deseo.
Entonces te preguntas, ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Cómo puedo hacerlo mejor? Inicias una búsqueda entre manuales educativos, revistas de infancia, Internet donde leer qué más puedes hacer para que tu hijo deje de llorar por todo, deje de estar enfado constantemente, se comporte mejor, no te desobedezca tanto, cómo ser una madre o padre más paciente, tolerante, con mejor humor. En definitiva, buscas saber cuál es la forma correcta de ser padre.
El hijo perfecto no existe y el padre o madre perfecta tampoco
¡Pero de la misma manera que no existe el hijo perfecto tampoco existe el padre perfecto. En el camino de educar nos vamos encontrando con multitud de obstáculos a los que no siempre sabemos cómo enfrentarnos. Vivir con niños o adolescentes es agotador y requiere poner mucho de nuestra parte: constancia, valor, sentido común, esperanza, alegría, corazón, etc.
Como seres humanos que somos, no siempre nos encontramos con las fuerzas suficientes para estar de buen humor ni con el valor suficiente de afrontar una situación que nos desborda. Pero se intenta disimular y no mostrar estas flaquezas a los hijos.
Los hijos necesitan padres y madres que se equivoquen o lloren
En el proceso de educar no hace falta que siempre sepas qué hacer ni que lo hagas de la mejor manera. Eso implica que no siempre estarás cariñosa, no siempre actuarás con paciencia, no siempre tendrás la respuesta y no siempre actuarás con amabilidad con tu hijo. Te puedes equivocar, puedes tener momentos de inseguridad y de enfado, incluso momentos de desesperanza. Y eso significa ser persona, ser padre o madre.
Mostrar tus momentos de flaqueza ante tu hijo será un gran aprendizaje pues él también tiene momentos de duda, tristeza, rabia, confusión y verlo en ti le dará una gran paz, además de sentirse más cercano y abrigado por ti.
Si les queremos ofrecer a nuestros hijos padres perfectos, les estamos pidiendo inconscientemente que ellos también sean hijos perfectos. Esta cadena de exigencias suele ofrecer mucha frustración tanto a los padres como a los hijos al no conseguir hacer siempre lo correcto y al no obtener los resultados deseados. Esta cadena pone mucha distancia emocional entre padres e hijos.
Mientras estás pensando en ofrecer a tu hijo la forma correcta de hacer, estás dejando de ofrecerle tu corazón y estás dejando de escuchar el suyo.
Cristina García
Pedagoga, educadora infantil y terapeuta gestáltica
edukame.com
Entonces te preguntas, ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Cómo puedo hacerlo mejor? Inicias una búsqueda entre manuales educativos, revistas de infancia, Internet donde leer qué más puedes hacer para que tu hijo deje de llorar por todo, deje de estar enfado constantemente, se comporte mejor, no te desobedezca tanto, cómo ser una madre o padre más paciente, tolerante, con mejor humor. En definitiva, buscas saber cuál es la forma correcta de ser padre.
El hijo perfecto no existe y el padre o madre perfecta tampoco
¡Pero de la misma manera que no existe el hijo perfecto tampoco existe el padre perfecto. En el camino de educar nos vamos encontrando con multitud de obstáculos a los que no siempre sabemos cómo enfrentarnos. Vivir con niños o adolescentes es agotador y requiere poner mucho de nuestra parte: constancia, valor, sentido común, esperanza, alegría, corazón, etc.
Como seres humanos que somos, no siempre nos encontramos con las fuerzas suficientes para estar de buen humor ni con el valor suficiente de afrontar una situación que nos desborda. Pero se intenta disimular y no mostrar estas flaquezas a los hijos.
Los hijos necesitan padres y madres que se equivoquen o lloren
En el proceso de educar no hace falta que siempre sepas qué hacer ni que lo hagas de la mejor manera. Eso implica que no siempre estarás cariñosa, no siempre actuarás con paciencia, no siempre tendrás la respuesta y no siempre actuarás con amabilidad con tu hijo. Te puedes equivocar, puedes tener momentos de inseguridad y de enfado, incluso momentos de desesperanza. Y eso significa ser persona, ser padre o madre.
Mostrar tus momentos de flaqueza ante tu hijo será un gran aprendizaje pues él también tiene momentos de duda, tristeza, rabia, confusión y verlo en ti le dará una gran paz, además de sentirse más cercano y abrigado por ti.
Si les queremos ofrecer a nuestros hijos padres perfectos, les estamos pidiendo inconscientemente que ellos también sean hijos perfectos. Esta cadena de exigencias suele ofrecer mucha frustración tanto a los padres como a los hijos al no conseguir hacer siempre lo correcto y al no obtener los resultados deseados. Esta cadena pone mucha distancia emocional entre padres e hijos.
Mientras estás pensando en ofrecer a tu hijo la forma correcta de hacer, estás dejando de ofrecerle tu corazón y estás dejando de escuchar el suyo.
Cristina García
Pedagoga, educadora infantil y terapeuta gestáltica
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
El niño que no quiere comer
Verónica Marín B.1,2, Carlos Castillo D.1,3
Pregunta: ¿Cómo enfrenta el pediatra a un niño que no quiere comer?
Respuesta. Al evaluar un niño que no quiere comer, en ausencia de enfermedad orgánica evidente, es necesario aclarar si el niño no come cantidades adecuadas en relación a las recomendaciones para edad, sexo y actividad física, o no come "todo lo que la madre o persona al cuidado del niño quiere que coma", o si es un rechazo selectivo, si está asociado a retraso de crecimiento o a signos de desnutrición. En el caso del menor de 6 meses se debe pensar primero en patología orgánica por la corta edad.
Como segundo paso debe evaluarse las causas que llevaron a un trastorno de la conducta alimentaría, las que son complejas y pueden estar relacionadas con numerosos estímulos tanto internos como externos, siendo estos últimos generalmente los más relevantes.
Hay en primer lugar un factor cultural en juego: la madre es considerada exitosa en cuanto tiene un hijo que desarrolla al máximo sus potencialidades, incluyendo el crecimiento, mediado esto por una autoexigencia materna y del ambiente. Además, ante toda una historia de riesgos de desnutrición y enfermedad, el ambiente social y familiar exige que el niño esté lo más "gordo posible". De modo que la necesidad de la madre de responder a estas expectativas producen un estado de ansiedad que puede determinar una relación madre hijo inadecuada.
Los desórdenes en el comer son además un lenguaje alternativo del niño, de expresar lo que siente. Cuando los niños son pequeños, los padres ayudan a aprender cómo expresar sus emociones, pero con mucha frecuencia esto no ocurre, y más aún, hay padres que expresan sus propias emociones por medio de la alimentación, usándolas para premiar o castigar a sus hijos, los cuales a su vez aprenden esta conducta y la usan para manejar a sus padres.
Entre los problemas orgánicos que pueden llevar a un trastorno de la conducta alimentaria hay muchos que presentan una evidente relación causa efecto, como daño neurológico, labio leporino, malformaciones congénitas cardíacas acompañadas de insuficiencia cardíaca, etc.; sin embargo, hay otras en que esta relación no está tan clara, como el reflujo gastroesofágico, donde la esofagitis secundaria puede llevar a rechazo alimentario con manifestaciones de dolor; con todo, la mayoría de los reflujos no presentan esofagitis marcada y no todos los casos de reflujo con esofagitis se acompañan de rechazo alimentario. Pero si al trastorno alimentario se suman otros síntomas o signos sugerentes de patología, esta se debe descartar.
Por otro lado tenemos cambios fisiopatológicos relacionados con la respuesta de estrés frente a enfermedades que estimulan la producción de citoquinas y respuesta neuroendocrina, siendo la anorexia uno de los efectos clásicos, por lo que es esperaba que el niño no coma durante la enfermedad.
El rol de la madre en el desarrollo de una conducta alimentarla adecuada es muy importante, el cual puede ser compartido por otras personas como abuelos, hermanos, servicio doméstico y personal de jardines infantiles. Por lo tanto, al evaluar posibles alteraciones de la relación madre hijo, esta debe efectuarse en toda esta dimensión. Los trastornos alimentarios pueden ser secundarios a un manejo inadecuado por parte de ella, a veces desde la época de lactancia, pero más frecuentemente se da durante las etapas psicológicas del niño de separación o individualización, desde los 6 meses a los 3 años de edad. En esta etapa el niño debe ir adquiriendo una progresiva independencia en su alimentación, proceso que a veces la madre no está muy dispuesta a aceptar, generando con ello tensiones con el niño y rechazo alimentario. En la evaluación del rol materno es necesario indagar si hay trastornos serios de la personalidad (depresiones, personalidades caóticas) o familiares (violencia intrafamiliar, dificultades conyugales).
Si se concluye que se trata de un trastorno de la conducta alimentaria sin causa orgánica y sin compromiso nutricional severo, se sugieren como primeras medidas tranquilizar y educar a la madre y entorno familiar, aclarando que el niño no está desnutrido y el manejo debe ser enfocado fundamentalmente a reeducar hábitos de alimentación que se han alterado, para lo cual se debe, de acuerdo con la edad del paciente, ordenar horarios de alimentación y evitar colaciones, separar comidas entre 4 a 6 horas, de manera que permitan que el niño sienta deseos de comer antes de la próxima comida. Se debe igualmente separar el juego de la comida, ya que si para que el niño coma se "hace una fiesta" y esta es mejor mientras peor come el niño, se reforzará positivamente el no comer. La alimentación se debe ofrecer en un ambiente relajado, sin otros estímulos, permitiendo que el niño coma la cantidad deseada. El control antropométrico y de refuerzo de indicaciones debe ser periódico.
Uno de los enfoques más frecuentes frente a un niño que no come es solicitar exámenes de laboratorio, entre los que se incluye frecuentemente hemograma, examen de orina y parasitológico seriado de deposiciones.
En ausencia de elementos anamnésticos o del examen físico orientadores de enfermedad es de muy poco valor el hemograma. La deficiencia de hierro no se conoce que tenga relación con alteración del apetito. Los parásitos podrían tener asociación con anorexia asociado a pérdidas de nutrientes que son plenamente detestables clínicamente (diarrea aguda o crónica) y que en forma concomitante llevan a un compromiso del estado nutritivo. Los parásitos más frecuentemente encontrados en la población pediátrica chilena, la Giardia lamblia, los oxyuros, los áscaris y las amebas, son agentes poco probables causantes de anorexia, en ausencia de diarrea o compromiso sistémico. Por lo tanto no existen exámenes de laboratorio de rutina y solo se solicitarán si de la evaluación epidemiológica local, edad del paciente, o de la clínica (anamnesis o examen físico) se sospecha patología de base del niño, o si en la encuesta nutricional se presume deficiencia de nutrientes específicos.
En relación al tratamiento con medicamentos, en términos generales no deben indicarse. Su uso tiene poco fundamento y podrían tener justificación como una última herramienta, con efecto placebo no bien evaluado hasta ahora. Los más usados en nuestro país son la ciproheptadina, de estructura semejante a los antagonistas fenotiazínicos H1; tiene acciones anticolinérgicas y depresoras del sistema nervioso central leves, y un efecto no uniforme sobre el crecimiento y la ganancia de peso. Muchos estudios no han mostrado los efectos deseados.
El dihexazin es otro fármaco usado como estimulante del apetito, a veces con efectos favorables, pero hay escasa información farmacológica sobre sus mecanismos de acción y potenciales efectos adversos.
La carnitina es parte de diversos preparados medicamentosos estimulantes del apetito. Este aminoácido normalmente no es indispensable para el ser humano, pues es sintetizado por el organismo, a lo que se suman los aportes dietarios proporcionados por la ingestión de proteínas de origen animal. Se ha descrito una deficiencia primaria de carnitina de causa genética que lleva desde los primeros meses de vida a una miocardiopatía dilatada, además de otros signos sistémicos. También puede haber deficiencias secundarias de carnitina asociadas a alimentaciones parenterales prolongadas, alimentación con fórmulas de soya o hidrolizados de caseína no fortificadas, enfermedades renales (p.e.: síndrome de Fanconi), en algunas aminoacidopatías, enfermedad renal crónica sometida a hemodiálisis. No hay causas aisladas de deficiencia de carnitina que no estén asociadas a estos mecanismos y que justifiquen así su uso como estimulante del apetito. Tradicionalmente se ha usado vitaminas como estimulantes del apetito, basados en percepciones de los tiempos en que la desnutrición grave era de gran prevalencia y en que sumado al mayor aporte de macronutrientes para la recuperación nutricional, se aportaban vitaminas y minerales. Se ha estudiado el efecto de la mayoría de las vitaminas sobre el apetito. No hay evidencias de un efecto favorable sobre él de las vitaminas A, D, K, E, C, folato, riboflavina, B6, B12; existe una asociación con desnutrición del déficit severo de piridoxina (beri-beri) y también una asociación con anorexia del déficit severo de ácido nicotínico pelagra).
Nuestra realidad actual es de un mínimo riesgo de deficiencia nutricional de vitaminas, a menos que se trate de enfermedades con malabsorción, pérdidas aumentadas de vitaminas (p.e.: síndromes de malabsorción), o requerimientos aumentados (p.e.: prematurez).
Los preparados comerciales con atribuciones de tener efecto sobre el apetito, frecuentemente contienen también minerales. No hay tampoco evidencias sobre un efecto del calcio, fósforo o magnesio en la conducta alimentaría. De los oligoelementos, en los innumerables estudios efectuados sobre nutrición de hierro y sus efectos clínicos, no se ha podido demostrar una relación con crecimiento o con estímulo del apetito. Respecto del cobre, existe una relación con estímulo del crecimiento al suplementar con este a lactantes pequeños y desnutridos, con déficit nutricional de cobre. El zinc es uno de los pocos nutrientes específicos respecto del cual hay antecedentes suficientes para relacionarlo con alteración de la conducta alimentaria. No obstante, ese efecto está asociado a deficiencia de zinc, sin haberse demostrado que haya un efecto en personas con buen estado nutricional de zinc. En nuestra práctica clínica actual, la deficiencia de zinc es de tipo leve, observándose en estratos socioeconómicos pobres, asociado a una alimentación basada en leche de vaca entera y alimentos sólidos con bajo contenido (y mala calidad) de carnes, pescados, mariscos y semillas (almendras, avellanas, nueces). También es posible sospechar deficiencia de zinc asociado a enfermedades con aumento de su excreción: cuadros malabsortivos y diálisis crónica.
En resumen, el trastorno de la conducta alimentaria es un motivo de consulta médica frecuente, que si no se acompaña de signos clínicos de enfermedad, la mayoría tiene su causa en dificultades en la relación madre hijo. Ofrecer pautas de manejo individualizadas, que permitan reeducar tanto a la familia como al niño, en relación a la conducta frente a la alimentación, debe ser la primera medida a efectuar por el pediatra. Si este manejo no da resultados positivos, se debe pedir la intervención de un psicólogo o psiquiatra, según corresponda. En ausencia de signos clínicos de enfermedad, los exámenes de laboratorio en general no aportan mayor claridad en el manejo de este problema.
1. Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile.2. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Occidente.3. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Centro.
REFERENCIAS
1. Castillo CD, Acharán X, Alvarez P, Bustos PM: Apetito y nutrición. Rev Chil Pediatr 1990; 61: 346-53. [ Links ]
2. Black MM, Dubowitz H, Hutcheson J, Berenson-Howard J, Starr RH Jr: A randomized clinical trial of home intervention for children with failure to thrive. Pediatrics 1995; 95: 807-14. [ Links ]
3. Ramsay M, Gisel EG, Boutry M: Non-organic failure to thrive: Growth failure secondary to feeding-skills disorder. Develop Med Child Neurol 1993; 35: 285-97. [ Links ]
4. Chatoor I, Schaeffer S, Dickson L, Egan J, Conners K, Leong N: Pediatric assessment of non-organic failure to drive. Pediatr Ann 1984; 13: 844-8. [ Links ]
5. Stiel JN, Liddle GW, Lacy WW: Studies in the mechanism of cyproheptadine induced weight gain in human subjects. Metabolism 1970; 19: 1041-2. [ Links ]
6. Burrows R, Muzzo S: Efecto de la estipulación del apetito en la recuperación ponderal de niños con desnutrición calórico-proteica. Rev Chil Pediatr 1981: 52: 187-93. [ Links ]
FUENTE: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0370-41062000000200010&script=sci_arttext
Pregunta: ¿Cómo enfrenta el pediatra a un niño que no quiere comer?
Respuesta. Al evaluar un niño que no quiere comer, en ausencia de enfermedad orgánica evidente, es necesario aclarar si el niño no come cantidades adecuadas en relación a las recomendaciones para edad, sexo y actividad física, o no come "todo lo que la madre o persona al cuidado del niño quiere que coma", o si es un rechazo selectivo, si está asociado a retraso de crecimiento o a signos de desnutrición. En el caso del menor de 6 meses se debe pensar primero en patología orgánica por la corta edad.
Como segundo paso debe evaluarse las causas que llevaron a un trastorno de la conducta alimentaría, las que son complejas y pueden estar relacionadas con numerosos estímulos tanto internos como externos, siendo estos últimos generalmente los más relevantes.
Hay en primer lugar un factor cultural en juego: la madre es considerada exitosa en cuanto tiene un hijo que desarrolla al máximo sus potencialidades, incluyendo el crecimiento, mediado esto por una autoexigencia materna y del ambiente. Además, ante toda una historia de riesgos de desnutrición y enfermedad, el ambiente social y familiar exige que el niño esté lo más "gordo posible". De modo que la necesidad de la madre de responder a estas expectativas producen un estado de ansiedad que puede determinar una relación madre hijo inadecuada.
Los desórdenes en el comer son además un lenguaje alternativo del niño, de expresar lo que siente. Cuando los niños son pequeños, los padres ayudan a aprender cómo expresar sus emociones, pero con mucha frecuencia esto no ocurre, y más aún, hay padres que expresan sus propias emociones por medio de la alimentación, usándolas para premiar o castigar a sus hijos, los cuales a su vez aprenden esta conducta y la usan para manejar a sus padres.
Entre los problemas orgánicos que pueden llevar a un trastorno de la conducta alimentaria hay muchos que presentan una evidente relación causa efecto, como daño neurológico, labio leporino, malformaciones congénitas cardíacas acompañadas de insuficiencia cardíaca, etc.; sin embargo, hay otras en que esta relación no está tan clara, como el reflujo gastroesofágico, donde la esofagitis secundaria puede llevar a rechazo alimentario con manifestaciones de dolor; con todo, la mayoría de los reflujos no presentan esofagitis marcada y no todos los casos de reflujo con esofagitis se acompañan de rechazo alimentario. Pero si al trastorno alimentario se suman otros síntomas o signos sugerentes de patología, esta se debe descartar.
Por otro lado tenemos cambios fisiopatológicos relacionados con la respuesta de estrés frente a enfermedades que estimulan la producción de citoquinas y respuesta neuroendocrina, siendo la anorexia uno de los efectos clásicos, por lo que es esperaba que el niño no coma durante la enfermedad.
El rol de la madre en el desarrollo de una conducta alimentarla adecuada es muy importante, el cual puede ser compartido por otras personas como abuelos, hermanos, servicio doméstico y personal de jardines infantiles. Por lo tanto, al evaluar posibles alteraciones de la relación madre hijo, esta debe efectuarse en toda esta dimensión. Los trastornos alimentarios pueden ser secundarios a un manejo inadecuado por parte de ella, a veces desde la época de lactancia, pero más frecuentemente se da durante las etapas psicológicas del niño de separación o individualización, desde los 6 meses a los 3 años de edad. En esta etapa el niño debe ir adquiriendo una progresiva independencia en su alimentación, proceso que a veces la madre no está muy dispuesta a aceptar, generando con ello tensiones con el niño y rechazo alimentario. En la evaluación del rol materno es necesario indagar si hay trastornos serios de la personalidad (depresiones, personalidades caóticas) o familiares (violencia intrafamiliar, dificultades conyugales).
Si se concluye que se trata de un trastorno de la conducta alimentaria sin causa orgánica y sin compromiso nutricional severo, se sugieren como primeras medidas tranquilizar y educar a la madre y entorno familiar, aclarando que el niño no está desnutrido y el manejo debe ser enfocado fundamentalmente a reeducar hábitos de alimentación que se han alterado, para lo cual se debe, de acuerdo con la edad del paciente, ordenar horarios de alimentación y evitar colaciones, separar comidas entre 4 a 6 horas, de manera que permitan que el niño sienta deseos de comer antes de la próxima comida. Se debe igualmente separar el juego de la comida, ya que si para que el niño coma se "hace una fiesta" y esta es mejor mientras peor come el niño, se reforzará positivamente el no comer. La alimentación se debe ofrecer en un ambiente relajado, sin otros estímulos, permitiendo que el niño coma la cantidad deseada. El control antropométrico y de refuerzo de indicaciones debe ser periódico.
Uno de los enfoques más frecuentes frente a un niño que no come es solicitar exámenes de laboratorio, entre los que se incluye frecuentemente hemograma, examen de orina y parasitológico seriado de deposiciones.
En ausencia de elementos anamnésticos o del examen físico orientadores de enfermedad es de muy poco valor el hemograma. La deficiencia de hierro no se conoce que tenga relación con alteración del apetito. Los parásitos podrían tener asociación con anorexia asociado a pérdidas de nutrientes que son plenamente detestables clínicamente (diarrea aguda o crónica) y que en forma concomitante llevan a un compromiso del estado nutritivo. Los parásitos más frecuentemente encontrados en la población pediátrica chilena, la Giardia lamblia, los oxyuros, los áscaris y las amebas, son agentes poco probables causantes de anorexia, en ausencia de diarrea o compromiso sistémico. Por lo tanto no existen exámenes de laboratorio de rutina y solo se solicitarán si de la evaluación epidemiológica local, edad del paciente, o de la clínica (anamnesis o examen físico) se sospecha patología de base del niño, o si en la encuesta nutricional se presume deficiencia de nutrientes específicos.
En relación al tratamiento con medicamentos, en términos generales no deben indicarse. Su uso tiene poco fundamento y podrían tener justificación como una última herramienta, con efecto placebo no bien evaluado hasta ahora. Los más usados en nuestro país son la ciproheptadina, de estructura semejante a los antagonistas fenotiazínicos H1; tiene acciones anticolinérgicas y depresoras del sistema nervioso central leves, y un efecto no uniforme sobre el crecimiento y la ganancia de peso. Muchos estudios no han mostrado los efectos deseados.
El dihexazin es otro fármaco usado como estimulante del apetito, a veces con efectos favorables, pero hay escasa información farmacológica sobre sus mecanismos de acción y potenciales efectos adversos.
La carnitina es parte de diversos preparados medicamentosos estimulantes del apetito. Este aminoácido normalmente no es indispensable para el ser humano, pues es sintetizado por el organismo, a lo que se suman los aportes dietarios proporcionados por la ingestión de proteínas de origen animal. Se ha descrito una deficiencia primaria de carnitina de causa genética que lleva desde los primeros meses de vida a una miocardiopatía dilatada, además de otros signos sistémicos. También puede haber deficiencias secundarias de carnitina asociadas a alimentaciones parenterales prolongadas, alimentación con fórmulas de soya o hidrolizados de caseína no fortificadas, enfermedades renales (p.e.: síndrome de Fanconi), en algunas aminoacidopatías, enfermedad renal crónica sometida a hemodiálisis. No hay causas aisladas de deficiencia de carnitina que no estén asociadas a estos mecanismos y que justifiquen así su uso como estimulante del apetito. Tradicionalmente se ha usado vitaminas como estimulantes del apetito, basados en percepciones de los tiempos en que la desnutrición grave era de gran prevalencia y en que sumado al mayor aporte de macronutrientes para la recuperación nutricional, se aportaban vitaminas y minerales. Se ha estudiado el efecto de la mayoría de las vitaminas sobre el apetito. No hay evidencias de un efecto favorable sobre él de las vitaminas A, D, K, E, C, folato, riboflavina, B6, B12; existe una asociación con desnutrición del déficit severo de piridoxina (beri-beri) y también una asociación con anorexia del déficit severo de ácido nicotínico pelagra).
Nuestra realidad actual es de un mínimo riesgo de deficiencia nutricional de vitaminas, a menos que se trate de enfermedades con malabsorción, pérdidas aumentadas de vitaminas (p.e.: síndromes de malabsorción), o requerimientos aumentados (p.e.: prematurez).
Los preparados comerciales con atribuciones de tener efecto sobre el apetito, frecuentemente contienen también minerales. No hay tampoco evidencias sobre un efecto del calcio, fósforo o magnesio en la conducta alimentaría. De los oligoelementos, en los innumerables estudios efectuados sobre nutrición de hierro y sus efectos clínicos, no se ha podido demostrar una relación con crecimiento o con estímulo del apetito. Respecto del cobre, existe una relación con estímulo del crecimiento al suplementar con este a lactantes pequeños y desnutridos, con déficit nutricional de cobre. El zinc es uno de los pocos nutrientes específicos respecto del cual hay antecedentes suficientes para relacionarlo con alteración de la conducta alimentaria. No obstante, ese efecto está asociado a deficiencia de zinc, sin haberse demostrado que haya un efecto en personas con buen estado nutricional de zinc. En nuestra práctica clínica actual, la deficiencia de zinc es de tipo leve, observándose en estratos socioeconómicos pobres, asociado a una alimentación basada en leche de vaca entera y alimentos sólidos con bajo contenido (y mala calidad) de carnes, pescados, mariscos y semillas (almendras, avellanas, nueces). También es posible sospechar deficiencia de zinc asociado a enfermedades con aumento de su excreción: cuadros malabsortivos y diálisis crónica.
En resumen, el trastorno de la conducta alimentaria es un motivo de consulta médica frecuente, que si no se acompaña de signos clínicos de enfermedad, la mayoría tiene su causa en dificultades en la relación madre hijo. Ofrecer pautas de manejo individualizadas, que permitan reeducar tanto a la familia como al niño, en relación a la conducta frente a la alimentación, debe ser la primera medida a efectuar por el pediatra. Si este manejo no da resultados positivos, se debe pedir la intervención de un psicólogo o psiquiatra, según corresponda. En ausencia de signos clínicos de enfermedad, los exámenes de laboratorio en general no aportan mayor claridad en el manejo de este problema.
1. Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile.2. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Occidente.3. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Centro.
REFERENCIAS
1. Castillo CD, Acharán X, Alvarez P, Bustos PM: Apetito y nutrición. Rev Chil Pediatr 1990; 61: 346-53. [ Links ]
2. Black MM, Dubowitz H, Hutcheson J, Berenson-Howard J, Starr RH Jr: A randomized clinical trial of home intervention for children with failure to thrive. Pediatrics 1995; 95: 807-14. [ Links ]
3. Ramsay M, Gisel EG, Boutry M: Non-organic failure to thrive: Growth failure secondary to feeding-skills disorder. Develop Med Child Neurol 1993; 35: 285-97. [ Links ]
4. Chatoor I, Schaeffer S, Dickson L, Egan J, Conners K, Leong N: Pediatric assessment of non-organic failure to drive. Pediatr Ann 1984; 13: 844-8. [ Links ]
5. Stiel JN, Liddle GW, Lacy WW: Studies in the mechanism of cyproheptadine induced weight gain in human subjects. Metabolism 1970; 19: 1041-2. [ Links ]
6. Burrows R, Muzzo S: Efecto de la estipulación del apetito en la recuperación ponderal de niños con desnutrición calórico-proteica. Rev Chil Pediatr 1981: 52: 187-93. [ Links ]
FUENTE: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0370-41062000000200010&script=sci_arttext
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martes, 13 de octubre de 2009
Problemas a la Hora de Ir a dormir!!!
PROBLEMAS AL ACOSTARSE
El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.
Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.
Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:
- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.
- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.
- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.
- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.
http://www.psicologoinfantil.com/
El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.
Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.
Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:
- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.
- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.
- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.
- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.
http://www.psicologoinfantil.com/
viernes, 2 de octubre de 2009
La hiperactividad se caracteriza por la falta de atención y concentración, impulsividad y exceso de movimientos
"Este niño no para quieto", "no piensa lo que hace", "no hay manera de que estudie". Todas estas expresiones pueden ser mucho más que descripciones de las actitudes de un niño, un adolescente, o incluso un adulto. Pueden ser síntomas de un trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Un síndrome que muchas veces pasa desapercibido para los padres, pero que si se trata a tiempo, puede evitar el fracaso escolar o al menos mejorar el rendimiento en clase, así como mejorar otros aspectos de la vida de la persona. En ocasiones resulta que no es que los niños no quieran estudiar, es que no pueden, porque no consiguen concentrarse. Está más que estudiado, la hiperactividad es un trastorno, su presencia correlaciona entre otras variables con un déficit sutil pero suficiente en el funcionamiento del lóbulo frontal del cerebro, el que regula la conducta entre otras funciones.
Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre este problema y se detecta en mayor medida esencialmente por parte de los colegios y profesores, aún queda por hacer. Como explica Gabriel González de la Torre, neuropsicólogo especialista en daño cerebral y Neuropsicología de la Atención y coordinador del grupo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicología de Cádiz, es importante empezar a trabajar con el niño cuanto antes. Aunque afirma que nunca es tarde, explica que cuando pasa un tiempo normalmente surgen complicaciones que van desde los problemas en el colegio a la conducta delictiva; "puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo a largo plazo, pues a medida que sobrevienen los fracasos el niño o joven empieza a creer que no es capaz de hacer las cosas de otra forma y se va reforzando su conducta negativa". Por eso insta a prestar mucha atención a estas cuestiones y a buscar asesoramiento cuanto antes. Añade que a partir de los cuatro años empieza a detectarse la hiperactividad y que los seis suele ser una edad crítica.
La señal que más claramente suele hacer saltar la alarma son los problemas en la escuela y dificultades de aprendizaje, tanto por el bajo rendimiento como por la actitud. Pero para que sea trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como explica González de la Torre, las actitudes deben darse en todos los ámbitos, también en la calle y en el hogar. Pero hay otras cuestiones, la hiperactividad se caracteriza por la presencia de escasa atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, es decir, exceso de movimientos. Suelen ser niños que no pueden esperar, que lo tocan todo, que sufren pequeños accidentes al precipitarse en sus acciones. Hay tres tipos diferenciados: el predominantemente inatentivo, el predominantemente hiperquinético y el que combina ambas conductas, que es el más común.
El tratamiento consiste en psicoterapia y tratamiento farmacológico añadido cuando es necesario. Lo que se busca en la terapia es dar al niño herramientas para saber autocontrolar su conducta y a los padres pautas para ayudarle y saber abordar la situación. Así por ejemplo se utilizan técnicas de relajación y control de la respiración e incluso programas informáticos para el entrenamiento cognitivo, sobre todo para fomentar el desarrollo de la concentración. También se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y, así, cuestiones como puede ser respetar el turno para hablar.
Los padres deben aprender entre otras cosas cómo comunicarse con el chico o chica. Por ejemplo, a hablarle mirándole a los ojos o a aplicar el llamado "tiempo fuera", es decir, evitar reñir al niño en el momento que se presenta el problema y esperar a estar ambos más tranquilos y retirarlo en ese momento a otro sitio distinto a aquel en el que han ocurrido los acontecimientos.
Antes se pensaba que con la edad adulta la hiperactividad desaparecía, pero ahora los profesionales apuntan que entre el 30 y el 60 por ciento de los niños que fueron hiperactivos lo siguen siendo en su edad adulta. Es más, se calcula que el cuatro por ciento de la población adulta presenta alguna sintomatología de este tipo. Es algo asimilado en Estados Unidos y Europa pero que empieza a prestársele ahora atención en España, como reseña Gabriel González de la Torre. Este explica que la hiperquinesia suele desaparecer pero que estas personas tienen problemas para centrarse en el trabajo, necesitan cambiar frecuentemente de actividad e incluso pueden presentar ansiedad o problemas en el estado de ánimo; "no es difícil encontrarles entre los buscadores de sensaciones y los aficionados a deportes de riesgo".
20/08/2007
Noelia Hidalgo.
Diario de Cádiz.
Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre este problema y se detecta en mayor medida esencialmente por parte de los colegios y profesores, aún queda por hacer. Como explica Gabriel González de la Torre, neuropsicólogo especialista en daño cerebral y Neuropsicología de la Atención y coordinador del grupo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicología de Cádiz, es importante empezar a trabajar con el niño cuanto antes. Aunque afirma que nunca es tarde, explica que cuando pasa un tiempo normalmente surgen complicaciones que van desde los problemas en el colegio a la conducta delictiva; "puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo a largo plazo, pues a medida que sobrevienen los fracasos el niño o joven empieza a creer que no es capaz de hacer las cosas de otra forma y se va reforzando su conducta negativa". Por eso insta a prestar mucha atención a estas cuestiones y a buscar asesoramiento cuanto antes. Añade que a partir de los cuatro años empieza a detectarse la hiperactividad y que los seis suele ser una edad crítica.
La señal que más claramente suele hacer saltar la alarma son los problemas en la escuela y dificultades de aprendizaje, tanto por el bajo rendimiento como por la actitud. Pero para que sea trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como explica González de la Torre, las actitudes deben darse en todos los ámbitos, también en la calle y en el hogar. Pero hay otras cuestiones, la hiperactividad se caracteriza por la presencia de escasa atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, es decir, exceso de movimientos. Suelen ser niños que no pueden esperar, que lo tocan todo, que sufren pequeños accidentes al precipitarse en sus acciones. Hay tres tipos diferenciados: el predominantemente inatentivo, el predominantemente hiperquinético y el que combina ambas conductas, que es el más común.
El tratamiento consiste en psicoterapia y tratamiento farmacológico añadido cuando es necesario. Lo que se busca en la terapia es dar al niño herramientas para saber autocontrolar su conducta y a los padres pautas para ayudarle y saber abordar la situación. Así por ejemplo se utilizan técnicas de relajación y control de la respiración e incluso programas informáticos para el entrenamiento cognitivo, sobre todo para fomentar el desarrollo de la concentración. También se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y, así, cuestiones como puede ser respetar el turno para hablar.
Los padres deben aprender entre otras cosas cómo comunicarse con el chico o chica. Por ejemplo, a hablarle mirándole a los ojos o a aplicar el llamado "tiempo fuera", es decir, evitar reñir al niño en el momento que se presenta el problema y esperar a estar ambos más tranquilos y retirarlo en ese momento a otro sitio distinto a aquel en el que han ocurrido los acontecimientos.
Antes se pensaba que con la edad adulta la hiperactividad desaparecía, pero ahora los profesionales apuntan que entre el 30 y el 60 por ciento de los niños que fueron hiperactivos lo siguen siendo en su edad adulta. Es más, se calcula que el cuatro por ciento de la población adulta presenta alguna sintomatología de este tipo. Es algo asimilado en Estados Unidos y Europa pero que empieza a prestársele ahora atención en España, como reseña Gabriel González de la Torre. Este explica que la hiperquinesia suele desaparecer pero que estas personas tienen problemas para centrarse en el trabajo, necesitan cambiar frecuentemente de actividad e incluso pueden presentar ansiedad o problemas en el estado de ánimo; "no es difícil encontrarles entre los buscadores de sensaciones y los aficionados a deportes de riesgo".
20/08/2007
Noelia Hidalgo.
Diario de Cádiz.
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él
En la infancia, son normales los ataques de agresividad. Lo que pasa es que algunos niños persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para controlar su fuerte genio, pudiendo sentirse frustrados delante del sufrimiento y del rechazo de los demás. Según las teorías del impulso, la frustración facilita la agresión.
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él. El problema es saber controlarlo. Muchas veces el niño provoca un adulto para que él pueda intervenir por él y controlar sus impulsos agresivos, ya que no puede con todo. Por eso, el niño necesita de un "no hagas eso" o "pare con eso". Los niños, a veces, piden una riña. Es como si pidiera prestado un controle a su padre o madre. Del mismo modo que los padres enseñan a caminar, a hablar, a comer, etc. a sus hijos, deben enseñar también a controlar su agresividad.
Controlar la agresividad del niño
Hay que tener cuidado solamente para que el niño no se convierta en un terrorista o sumiso, ni permitir todo ni devolver su agresividad con otra agresividad. La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es mas bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.
Educar a los niños es una tarea difícil, que requiere trabajo. Pero que vale la pena tentar acertar, tener equilibrio y consenso entre los padres para que en la educación del niño no ocurra fallo de doble comunicación. Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y probablemente se rebelará.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/Causaagresividad.htm
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él. El problema es saber controlarlo. Muchas veces el niño provoca un adulto para que él pueda intervenir por él y controlar sus impulsos agresivos, ya que no puede con todo. Por eso, el niño necesita de un "no hagas eso" o "pare con eso". Los niños, a veces, piden una riña. Es como si pidiera prestado un controle a su padre o madre. Del mismo modo que los padres enseñan a caminar, a hablar, a comer, etc. a sus hijos, deben enseñar también a controlar su agresividad.
Controlar la agresividad del niño
Hay que tener cuidado solamente para que el niño no se convierta en un terrorista o sumiso, ni permitir todo ni devolver su agresividad con otra agresividad. La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es mas bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.
Educar a los niños es una tarea difícil, que requiere trabajo. Pero que vale la pena tentar acertar, tener equilibrio y consenso entre los padres para que en la educación del niño no ocurra fallo de doble comunicación. Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y probablemente se rebelará.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/Causaagresividad.htm
lunes, 28 de septiembre de 2009
La Intimidacion ("Bullying")
No. 80 (03/01) El intimidar, forzar a otra persona a hacer algo, es una experiencia común para muchos niños y adolescentes. Las encuestas indican que hasta una mitad de los niños de edad escolar son intimidados en algún momento durante sus años escolares y por lo menos un 10% son intimidados con regularidad.
El comportamiento de intimidar a otros puede ser físico o verbal. Los varones tienden a usar la intimidación física o las amenazas, sin importarles el género de sus víctimas. La intimidación de las niñas es con mayor frecuencia verbal, usualmente siendo otra niña el objetivo. Recientemente el intimidar ha sido reportado en las salas de conversación ("chat rooms") de las computadoras y mediante la correspondencia electrónica ("e-mail").
Los niños que son intimidados experimentan un sufrimiento real que puede interferir con su desarrollo social y emocional, al igual que con su rendimiento escolar. Algunas víctimas de intimidación hasta han intentado suicidarse antes de tener que continuar tolerando tal persecución y castigo.
Los niños y adolescentes que intimidan, se engrandecen y cobran fuerzas ("thrive") al controlar o dominar a otros. Ellos muchas veces han sido las víctimas de abuso físico o de intimidación. Los intimidadores ("bullies") pueden también estar deprimidos, llenos de ira y afectados por eventos que suceden en la escuela o en el hogar. Los niños que son el blanco de los intimidadores también tienden a caer bajo un perfil particular. Los intimidadores a menudo escogen niños que son pasivos, que se intimidan con facilidad o que tienen pocos amigos. Las víctimas también pueden ser más pequeños o menores a quienes se les hace muy difícil defenderse a sí mismos.
Si usted sospecha que su hijo está intimidando a otros, es importante que busque ayuda para él o ella tan pronto como le sea posible. Sin una intervención, la intimidación puede llevar a serias dificultades académicas, sociales, emocionales y legales. Hable con el pediatra, maestro, principal, consejero escolar o médico de familia de su niño. Si la intimidación continúa, una evaluación comprensiva por un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental debe de ser planificada. La evaluación puede ayudarlos a usted y a su niño a entender cuál es la causa de la intimidación y a desarrollar un plan para ponerle fin al comportamiento destructivo.
Si usted sospecha que su niño ha sido víctima de intimidación, pídale a él o a ella que le diga lo que está pasando. Usted puede ayudar proveyéndole muchas oportunidades para que hable con usted de manera abierta y sincera.
También es importante que se responda de manera positiva y con aceptación. Hágale saber a su hijo que no es su culpa y que él o ella hizo lo correcto al decírselo a usted. Otras sugerencias específicas incluyen lo siguiente:
Pregúntele a su niño lo que él o ella cree que se debe de hacer. ¿Qué él ha tratado ya? ¿Qué le funcionó y qué no le funcionó?
Busque ayuda de la maestra del niño o del consejero de la escuela. La mayor parte de la intimidación ocurre en las áreas de juego, en las cafeterías, los baños, los autobuses escolares o en los pasillos donde no hay supervisión.
Pídale a los administradores de la escuela que busquen información acerca de programas que han sido utilizados en otras escuelas y comunidades para combatir la intimidación, tales como la mediación entre los pares, la resolución de conflictos, el adiestramiento para controlar la ira y el aumento en la supervisión por adultos.
No estimule a su niño para que se defienda peleando. En vez de ello, sugiera que él o ella trate de alejarse para evitar al intimidador, o que busque la ayuda del maestro, entrenador u otro adulto.
Ayude a su niño a practicar a hacer valer sus derechos. El simple acto de insistir que el intimidador lo deje solo o quieto puede tener un efecto sorpresivo. Explíquele a su niño que la meta del intimidador es lograr una respuesta.
Ayude a su hijo a practicar qué decirle al intimidador de manera que esté preparado para la próxima vez.
Estimule a su niño para que esté con sus amigos cuando viaja hacia la escuela y de regreso, durante los viajes para hacer compras, o en otras salidas. Los intimidadores tienden a no molestar al niño que está en un grupo. Si su niño se torna retraído, deprimido o si se resiste a asistir a la escuela, o si usted se da cuenta de un deterioro en el comportamiento escolar, puede necesitarse una consulta o intervención adicional. Un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental puede ayudar al niño, a la familia y a la escuela a desarrollar una estrategia para tratar con la intimidación. Busque a tiempo la ayuda profesional para así evitar el riesgo de consecuencias emocionales duraderas para su niño.
Para información adicional vea
Información para la Familia
#33 Desórdenes de la Conducta
#55 Comprendiendo el Comportamiento Violento de Niños y Adolescentes
#65 Las Amenazas de los Niños y
#66 Ayudando a los Adolescentes con Estrés.
Vea también:
Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).
Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/la_intimidacion_bullying_no_80
El comportamiento de intimidar a otros puede ser físico o verbal. Los varones tienden a usar la intimidación física o las amenazas, sin importarles el género de sus víctimas. La intimidación de las niñas es con mayor frecuencia verbal, usualmente siendo otra niña el objetivo. Recientemente el intimidar ha sido reportado en las salas de conversación ("chat rooms") de las computadoras y mediante la correspondencia electrónica ("e-mail").
Los niños que son intimidados experimentan un sufrimiento real que puede interferir con su desarrollo social y emocional, al igual que con su rendimiento escolar. Algunas víctimas de intimidación hasta han intentado suicidarse antes de tener que continuar tolerando tal persecución y castigo.
Los niños y adolescentes que intimidan, se engrandecen y cobran fuerzas ("thrive") al controlar o dominar a otros. Ellos muchas veces han sido las víctimas de abuso físico o de intimidación. Los intimidadores ("bullies") pueden también estar deprimidos, llenos de ira y afectados por eventos que suceden en la escuela o en el hogar. Los niños que son el blanco de los intimidadores también tienden a caer bajo un perfil particular. Los intimidadores a menudo escogen niños que son pasivos, que se intimidan con facilidad o que tienen pocos amigos. Las víctimas también pueden ser más pequeños o menores a quienes se les hace muy difícil defenderse a sí mismos.
Si usted sospecha que su hijo está intimidando a otros, es importante que busque ayuda para él o ella tan pronto como le sea posible. Sin una intervención, la intimidación puede llevar a serias dificultades académicas, sociales, emocionales y legales. Hable con el pediatra, maestro, principal, consejero escolar o médico de familia de su niño. Si la intimidación continúa, una evaluación comprensiva por un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental debe de ser planificada. La evaluación puede ayudarlos a usted y a su niño a entender cuál es la causa de la intimidación y a desarrollar un plan para ponerle fin al comportamiento destructivo.
Si usted sospecha que su niño ha sido víctima de intimidación, pídale a él o a ella que le diga lo que está pasando. Usted puede ayudar proveyéndole muchas oportunidades para que hable con usted de manera abierta y sincera.
También es importante que se responda de manera positiva y con aceptación. Hágale saber a su hijo que no es su culpa y que él o ella hizo lo correcto al decírselo a usted. Otras sugerencias específicas incluyen lo siguiente:
Pregúntele a su niño lo que él o ella cree que se debe de hacer. ¿Qué él ha tratado ya? ¿Qué le funcionó y qué no le funcionó?
Busque ayuda de la maestra del niño o del consejero de la escuela. La mayor parte de la intimidación ocurre en las áreas de juego, en las cafeterías, los baños, los autobuses escolares o en los pasillos donde no hay supervisión.
Pídale a los administradores de la escuela que busquen información acerca de programas que han sido utilizados en otras escuelas y comunidades para combatir la intimidación, tales como la mediación entre los pares, la resolución de conflictos, el adiestramiento para controlar la ira y el aumento en la supervisión por adultos.
No estimule a su niño para que se defienda peleando. En vez de ello, sugiera que él o ella trate de alejarse para evitar al intimidador, o que busque la ayuda del maestro, entrenador u otro adulto.
Ayude a su niño a practicar a hacer valer sus derechos. El simple acto de insistir que el intimidador lo deje solo o quieto puede tener un efecto sorpresivo. Explíquele a su niño que la meta del intimidador es lograr una respuesta.
Ayude a su hijo a practicar qué decirle al intimidador de manera que esté preparado para la próxima vez.
Estimule a su niño para que esté con sus amigos cuando viaja hacia la escuela y de regreso, durante los viajes para hacer compras, o en otras salidas. Los intimidadores tienden a no molestar al niño que está en un grupo. Si su niño se torna retraído, deprimido o si se resiste a asistir a la escuela, o si usted se da cuenta de un deterioro en el comportamiento escolar, puede necesitarse una consulta o intervención adicional. Un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental puede ayudar al niño, a la familia y a la escuela a desarrollar una estrategia para tratar con la intimidación. Busque a tiempo la ayuda profesional para así evitar el riesgo de consecuencias emocionales duraderas para su niño.
Para información adicional vea
Información para la Familia
#33 Desórdenes de la Conducta
#55 Comprendiendo el Comportamiento Violento de Niños y Adolescentes
#65 Las Amenazas de los Niños y
#66 Ayudando a los Adolescentes con Estrés.
Vea también:
Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).
Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/la_intimidacion_bullying_no_80
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TV para Padres enseña a cómo cambiar los malos hábitos del comportamiento infantil.
La Asociación Mundial de Educadores Infantiles AMEI - WAECE, con el apoyo de GuiaInfantil.com, ha abierto esta nueva ventana por la educación infantil: la TV para padres en Internet.
Padres, madres y educadores pueden asistir a vídeos con importantes consejos de educación infantil, y obtener las respuestas a las dudas que les preocupan principalmente en el inicio de la escolarización los niños.
Los problemas de comportamiento de los niñosLa mayor parte de los comportamientos infantiles son aprendidos. La conducta del niño es el resultado de la interacción del pequeño con su ambiente social. Los niños no heredan malos hábitos, su conducta es el resultado del aprendizaje en el ambiente familiar, escolar y social.
Cómo cambiar los malos hábitos del comportamiento infantil
Lo primero es cambiar el ambiente que vive el niño, porque fue allí donde aprendió a comportarse mal. Pero cuidado con el castigo físico y verbal porque puede ser un mal ejemplo de comportamiento para los niños.
http://www.guiainfantil.com/1106/los-problemas-de-comportamiento-de-los-ninos.html
Campaña por un Buen Trato
La Fundación ANAR y el Ministerio de Educación vienen desarrollando la Campaña por el “Derecho al Buen Trato” en Comunidades Educativas del Callao y Lima Metropolitana (zona Este y Sur), con el fin de Contribuir a la mejora de la calidad de vida de las niñas, niños y adolescentes, basándose en el respeto mutuo y el reconocimiento de sus derechos.
¿Que es el Buen Trato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te trata con respeto y cariño, como a una persona que vale.
Cuando te dejan opinar y te escuchan.
Cuando te hacen sentir feliz y seguro.
¿Como reconoces el Buen Trato?
Te tratan con respeto
Te dan cariño
Protegen tus derechos
No te golpean
No te Insultan
No te humillan ni te descriminan
No tocan tu cuerpo sin tu permiso
¿Que es el Maltrato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te grita, te insulta, te dice groserias, te golpea
Cuando te obligan a hacer algo que no quieres y/o toman tu cuerpo haciendote sentir incomodo
Cuando te hacen sentir triste, asustado, insultado, humillado y enojado.
¿Como reconoces el Maltrato?
Te humillan
Te insultan
Te castigan fisicamente
Te dan ordendes sin explicar por qué
No te tienen paciencia
No toman en cuenta tus sentimientos
Se burlan de tí
No te dejan hablar
No confian en tí
Te atemorizan y amenazan
http://www.anarperu.org/0/0/modulos/JER/buen_trato.htm?JER=5
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Otra Web de Gran Ayuda con mucha información al respecto:
Anti- Bullying Linea de Apoyo contra el acoso escolar
http://www.acosoescolar.info/padres/index.htm
http://www.acosomoral.org/indexbully.htm
http://www.peques.com.mx/bullying.htm
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Otro Portal interesante:
VISIONARY es un proyecto europeo de cooperación centrado en la prevención del bullying y la violencia en las escuelas, dirigido a profesores y profesoras, alumnos y alumnas, padres y madres, expertos y expertas y cualquier persona que pueda estar interesada en esta problemática. Nuestra página pretende presentar información estructurada sobre el tema, facilitar el intercambio de opiniones y establecer una red de personas e instituciones tanto en un plano nacional como internacional.
Esta página web es el resultado de dos proyectos fundados por el programa Sócrates/Minerva de la Comisión Europea: VISIONARY (2000-2003) y VISIONARIES-NET (2004-2006). Las principales secciones de la página están disponibles en los idiomas de los países participantes en el proyecto: inglés, alemán, español, francés, portugués, rumano, danés y finlandés.
En nuestra página web puedes encontrar:
Artículos sobre:
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SBV BLOG sobre violencia escolar y bullying donde puedes interactuar con otros usuarios/as. Más...
Conferencias Online para expertos como parte del nuevo proyecto VISIONARIES-NET. Más...
Más información sobre VISIONARY, VISIONARIES-NET y sobre nosotros. Más...
http://www.bullying-in-school.info/es/content/home.html
¿Que es el Buen Trato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te trata con respeto y cariño, como a una persona que vale.
Cuando te dejan opinar y te escuchan.
Cuando te hacen sentir feliz y seguro.
¿Como reconoces el Buen Trato?
Te tratan con respeto
Te dan cariño
Protegen tus derechos
No te golpean
No te Insultan
No te humillan ni te descriminan
No tocan tu cuerpo sin tu permiso
¿Que es el Maltrato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te grita, te insulta, te dice groserias, te golpea
Cuando te obligan a hacer algo que no quieres y/o toman tu cuerpo haciendote sentir incomodo
Cuando te hacen sentir triste, asustado, insultado, humillado y enojado.
¿Como reconoces el Maltrato?
Te humillan
Te insultan
Te castigan fisicamente
Te dan ordendes sin explicar por qué
No te tienen paciencia
No toman en cuenta tus sentimientos
Se burlan de tí
No te dejan hablar
No confian en tí
Te atemorizan y amenazan
http://www.anarperu.org/0/0/modulos/JER/buen_trato.htm?JER=5
***************************************************************
Otra Web de Gran Ayuda con mucha información al respecto:
Anti- Bullying Linea de Apoyo contra el acoso escolar
http://www.acosoescolar.info/padres/index.htm
http://www.acosomoral.org/indexbully.htm
http://www.peques.com.mx/bullying.htm
**************************************************************************************
Otro Portal interesante:
VISIONARY es un proyecto europeo de cooperación centrado en la prevención del bullying y la violencia en las escuelas, dirigido a profesores y profesoras, alumnos y alumnas, padres y madres, expertos y expertas y cualquier persona que pueda estar interesada en esta problemática. Nuestra página pretende presentar información estructurada sobre el tema, facilitar el intercambio de opiniones y establecer una red de personas e instituciones tanto en un plano nacional como internacional.
Esta página web es el resultado de dos proyectos fundados por el programa Sócrates/Minerva de la Comisión Europea: VISIONARY (2000-2003) y VISIONARIES-NET (2004-2006). Las principales secciones de la página están disponibles en los idiomas de los países participantes en el proyecto: inglés, alemán, español, francés, portugués, rumano, danés y finlandés.
En nuestra página web puedes encontrar:
Artículos sobre:
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domingo, 21 de junio de 2009
A los PADRES de VERDAD
Puede sonar quiza duro el titulo el post.
Pero hay Padres y PADRES.
Mi saludo esta dedicado a los PADRES que no conocieron tormenta capaz de vencerlos, si la tormenta de algun modo iba a lastimar a sus hijos.
A los PADRES que tuvieron el valor de mirar más alla de los ojos de sus hijos. Y pudieron captar lo que sus almas necesitaban. Hay verdades dolorosas de aceptar y hay padres que por lo mismo no son capaces de verlas, retardando la solución o empeorando alguna situación dificil por la que esten pasando sus hijos.
Este saludo va también a los PADRES que encontraron siempre la palabra o el silencio justo, porque supieron escuchar!
Y para los hombres que con su amor y sus actos, se ganaron el derecho de ser llamados PADRES.
Para ellos con TODA mi admiración este video con escenas del Film EN BUSCA DE LA FELICIDAD, cuyo titulo original fue The Pursuit of Happyness. Que además está basada en hechos reales y del Film Love Actually o Realmente Amor.
Uno de los videos aun se esta procesando...mientras tanto... puedes visitar la web oficial del film En Busca de la Felicidad, donde encontraras trailers, y muchos más...
Pero hay Padres y PADRES.
Mi saludo esta dedicado a los PADRES que no conocieron tormenta capaz de vencerlos, si la tormenta de algun modo iba a lastimar a sus hijos.
A los PADRES que tuvieron el valor de mirar más alla de los ojos de sus hijos. Y pudieron captar lo que sus almas necesitaban. Hay verdades dolorosas de aceptar y hay padres que por lo mismo no son capaces de verlas, retardando la solución o empeorando alguna situación dificil por la que esten pasando sus hijos.
Este saludo va también a los PADRES que encontraron siempre la palabra o el silencio justo, porque supieron escuchar!
Y para los hombres que con su amor y sus actos, se ganaron el derecho de ser llamados PADRES.
Para ellos con TODA mi admiración este video con escenas del Film EN BUSCA DE LA FELICIDAD, cuyo titulo original fue The Pursuit of Happyness. Que además está basada en hechos reales y del Film Love Actually o Realmente Amor.
Uno de los videos aun se esta procesando...mientras tanto... puedes visitar la web oficial del film En Busca de la Felicidad, donde encontraras trailers, y muchos más...
sábado, 7 de marzo de 2009
El Divorcio y lo que implica III
¿El padre separado o divorciado es menos padre?
Padres divorciados separados de sus hijos, un drama contemporáneo
LUIS MARIA ASSANEO discrepa con otras posiciones y asegura que “es un mito que se ha armado alrededor de esto, de que los padres son más padres cuando están casados y conviven con sus hijos” .Y hasta pone en duda la palabra duelo:
El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora.
En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.
Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no están siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia.
Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”.
En s챠ntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos.
Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alÃen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor, para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los ciné
filos.
http://www.enplenitud.com/nota.asp?id=8550&uid=13375523&env=35
Los hijos del divorcio
En los años sesenta, cuando los hippies y el amor libre eran centro de las tapas de los diarios y revistas de actualidad, padres y psicólogos estaban convencidos de que las consecuencias del divorcio en los chicos eran absolutamente menores frente a las que tendría la prolongación de un matrimonio mal avenido. Hoy, distintas investigaciones parecen indicar que la separación de los padres puede tener efectos más profundos y duraderos de lo que se creía. Los trabajos, sin embargo, presentan flancos débiles.
¿El divorcio deja secuelas en los chicos?
Solamente algún distraído podría afirmar taxativamente que no. Es que los padres, en general, dejan secuelas en los hijos, se divorcien o no.
Esta es una de las respuestas posibles al trabajo de Judith Wallerstein, psicóloga estadounidense que dedic처 su vida a estudiar los efectos del divorcio en los hijos y cuyo libro, El legado inesperado del divorcio, un estudio de 25 años, plantea la provocativa tesis de que esa decisión de los padres puede tener efectos duraderos e indeseados en los hijos.
Wallerstein siguió durante dos décadas y media a un grupo acotado de 60 matrimonios divorciados, entrevistándose periódicamente con ellos y con sus chicos, y llegó a la conclusión de que, lejos de ser una crisis pasajera, el divorcio produce una multiplicidad de cambios negativos no sólo en la niñez y la adolescencia, sino también en la adultez.
Según Wallerstein, el axioma de que los chicos sufren, pero se adaptan, tan en boga durante la última parte del siglo, es básicamente falso.
Entre las secuelas del divorcio, la psicóloga encontró, por ejemplo, que los hijos de parejas separadas se casan menos (40 por ciento en el grupo estudiado, contra más del 80 por ciento en la población general de la misma edad), que buscan el amor en lugares equivocados y cometen errores en la elección de sus propias parejas.
Una decisión difícil
Sin embargo, como suele ocurrir en todo lo que tenga que ver con los afectos y las emociones, la ecuación no es tan simple como podría parecer. Los chicos, más que los hechos, perciben la atmósfera emocional que los rodea. Detectan rápidamente cualquier falsedad y les produce inquietud e incomodidad. Aunque los chicos probablemente mantendrán durante años la fantasía de que los padres volverán a juntarse, si perciben que los padres son felices en una nueva situación recordar찼n el dolor de la separación como un episodio pasado, coinciden expertos argentinos.
Otros opinan que, en el fondo, todo hijo es un hijo adoptivo. Aunque los lazos de consanguinidad no se rompen, la función parental s처lo es efectiva cuando los padres se hacen cargo emocionalmente de sus hijos; si no, ni las leyes ni la biología pueden llenar ese vacío.
Lo importante, parece, es que los chicos puedan expresar el dolor o la angustia que les provoca la separación de sus padres, y que 챕stos aprendan a decodificar las llamadas de auxilio de sus hijos: hay momentos en que un ataque de rabia no es enojo sino dolor, afirma.
Cómo encararlo
Otros psicoanalistas creen que todo divorcio es un desastre. ¿Pero quién está en condiciones de evaluar si esa pérdida es mayor o menor que la que implica un matrimonio infeliz? Lo que está en juego en una separación es una elección entre lo malo y lo peor. Y una apuesta. Porque, sea en una pareja o en un divorcio, garantías nunca hay. De lo que se trata, en todo caso, es de donde se encuentran condiciones para generar y sostener expectativas de algo bueno o algo mejor.
En una separación sufren todos: los padres, los hijos, los abuelos y hasta los amigos. El grado de sufrimiento de cada uno, las características, envergadura y duración de los efectos, los modos de procesarlos y, eventualmente superarlos, no es algo que pueda generalizarse y depende de una multiplicidad de factores, individuales y del contexto familiar y social, que ningún estudio estad챠stico simplificado y mucho más que discutible, puede cuantificar.
Por otro lado, el matrimonio monógamo y para toda la vida, es una institución cultural, una convención cuya valoración cambia con los tiempos. La pareja, el amor, la familia, los hijos, no fueron siempre como se conocen hoy, ni así serán mañana. Se tiende a naturalizar lo conocido y a evaluar todo cambio como un desvío impropio, cuando en realidad es, siempre, otra manera de enfrentarse a la incertidumbre de vivir.
Más allá de las diferencias de posturas, lo que ya casi nadie discute es que resulta difícil garantizar desde el vamos la permanencia de un matrimonio. La historia de Graciela, 31, es un caso que puede servir de ejemplo: estuvo casada durante un año y medio, y finalmente se divorcio. Con una hija de dos años, confiesa que a pesar de que conocía a su marido desde los catorce, a partir de la vida en común las cosas cambiaron.
“Mientras éramos novios todo estaba bien. Pero el día que tuvimos que luchar para salir adelante, pagar las cuentas, conseguir trabajo, me di cuenta que a él le faltaba decisión. Todo recaía sobre mis hombros: yo era la que trabajaba, la que resolvía los problemas... A Jorge se le ocurrió que estaba frustrado, que quería realizarse... Al final todo se derrumbó y decidimos divorciarnos”, cuenta.
Consejos
Pero en los matrimonios con hijos, el divorcio no es un mero trámite, porque plantea una serie de interrogantes acerca de los más pequeños que habrá que responder adecuadamente. En ese sentido, los psicoterapeutas ofrecen algunos consejos para reducir el daño:
a) No eludir la verdad. Los chicos son muy perceptivos, comprenderán que existen problemas y reaccionarían dudando de los padres. b) Evitar las discusiones violentas. c) Explicar a los hijos que el hecho de que el divorcio no significa que ellos serán adandonados. d) Hacerles sentir que, aunque el matrimonio no resulte, se está feliz de haberlo intentado porque de esa unión nacieron ellos. e) Si la situación no puede manejarse adecuadamente, buscar ayuda profesional o en grupos de padres que hayan pasado por el mismo trance.
Copyright Bibliomed
http://www.buenasalud.com/lib/ShowDoc.cfm?LibDocID=3440&LibCatID=5&fromhome=yes
Padres divorciados separados de sus hijos, un drama contemporáneo
LUIS MARIA ASSANEO discrepa con otras posiciones y asegura que “es un mito que se ha armado alrededor de esto, de que los padres son más padres cuando están casados y conviven con sus hijos” .Y hasta pone en duda la palabra duelo:
El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora.
En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.
Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no están siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia.
Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”.
En s챠ntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos.
Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alÃen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor, para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los ciné
filos.
http://www.enplenitud.com/nota.asp?id=8550&uid=13375523&env=35
Los hijos del divorcio
En los años sesenta, cuando los hippies y el amor libre eran centro de las tapas de los diarios y revistas de actualidad, padres y psicólogos estaban convencidos de que las consecuencias del divorcio en los chicos eran absolutamente menores frente a las que tendría la prolongación de un matrimonio mal avenido. Hoy, distintas investigaciones parecen indicar que la separación de los padres puede tener efectos más profundos y duraderos de lo que se creía. Los trabajos, sin embargo, presentan flancos débiles.
¿El divorcio deja secuelas en los chicos?
Solamente algún distraído podría afirmar taxativamente que no. Es que los padres, en general, dejan secuelas en los hijos, se divorcien o no.
Esta es una de las respuestas posibles al trabajo de Judith Wallerstein, psicóloga estadounidense que dedic처 su vida a estudiar los efectos del divorcio en los hijos y cuyo libro, El legado inesperado del divorcio, un estudio de 25 años, plantea la provocativa tesis de que esa decisión de los padres puede tener efectos duraderos e indeseados en los hijos.
Wallerstein siguió durante dos décadas y media a un grupo acotado de 60 matrimonios divorciados, entrevistándose periódicamente con ellos y con sus chicos, y llegó a la conclusión de que, lejos de ser una crisis pasajera, el divorcio produce una multiplicidad de cambios negativos no sólo en la niñez y la adolescencia, sino también en la adultez.
Según Wallerstein, el axioma de que los chicos sufren, pero se adaptan, tan en boga durante la última parte del siglo, es básicamente falso.
Entre las secuelas del divorcio, la psicóloga encontró, por ejemplo, que los hijos de parejas separadas se casan menos (40 por ciento en el grupo estudiado, contra más del 80 por ciento en la población general de la misma edad), que buscan el amor en lugares equivocados y cometen errores en la elección de sus propias parejas.
Una decisión difícil
Sin embargo, como suele ocurrir en todo lo que tenga que ver con los afectos y las emociones, la ecuación no es tan simple como podría parecer. Los chicos, más que los hechos, perciben la atmósfera emocional que los rodea. Detectan rápidamente cualquier falsedad y les produce inquietud e incomodidad. Aunque los chicos probablemente mantendrán durante años la fantasía de que los padres volverán a juntarse, si perciben que los padres son felices en una nueva situación recordar찼n el dolor de la separación como un episodio pasado, coinciden expertos argentinos.
Otros opinan que, en el fondo, todo hijo es un hijo adoptivo. Aunque los lazos de consanguinidad no se rompen, la función parental s처lo es efectiva cuando los padres se hacen cargo emocionalmente de sus hijos; si no, ni las leyes ni la biología pueden llenar ese vacío.
Lo importante, parece, es que los chicos puedan expresar el dolor o la angustia que les provoca la separación de sus padres, y que 챕stos aprendan a decodificar las llamadas de auxilio de sus hijos: hay momentos en que un ataque de rabia no es enojo sino dolor, afirma.
Cómo encararlo
Otros psicoanalistas creen que todo divorcio es un desastre. ¿Pero quién está en condiciones de evaluar si esa pérdida es mayor o menor que la que implica un matrimonio infeliz? Lo que está en juego en una separación es una elección entre lo malo y lo peor. Y una apuesta. Porque, sea en una pareja o en un divorcio, garantías nunca hay. De lo que se trata, en todo caso, es de donde se encuentran condiciones para generar y sostener expectativas de algo bueno o algo mejor.
En una separación sufren todos: los padres, los hijos, los abuelos y hasta los amigos. El grado de sufrimiento de cada uno, las características, envergadura y duración de los efectos, los modos de procesarlos y, eventualmente superarlos, no es algo que pueda generalizarse y depende de una multiplicidad de factores, individuales y del contexto familiar y social, que ningún estudio estad챠stico simplificado y mucho más que discutible, puede cuantificar.
Por otro lado, el matrimonio monógamo y para toda la vida, es una institución cultural, una convención cuya valoración cambia con los tiempos. La pareja, el amor, la familia, los hijos, no fueron siempre como se conocen hoy, ni así serán mañana. Se tiende a naturalizar lo conocido y a evaluar todo cambio como un desvío impropio, cuando en realidad es, siempre, otra manera de enfrentarse a la incertidumbre de vivir.
Más allá de las diferencias de posturas, lo que ya casi nadie discute es que resulta difícil garantizar desde el vamos la permanencia de un matrimonio. La historia de Graciela, 31, es un caso que puede servir de ejemplo: estuvo casada durante un año y medio, y finalmente se divorcio. Con una hija de dos años, confiesa que a pesar de que conocía a su marido desde los catorce, a partir de la vida en común las cosas cambiaron.
“Mientras éramos novios todo estaba bien. Pero el día que tuvimos que luchar para salir adelante, pagar las cuentas, conseguir trabajo, me di cuenta que a él le faltaba decisión. Todo recaía sobre mis hombros: yo era la que trabajaba, la que resolvía los problemas... A Jorge se le ocurrió que estaba frustrado, que quería realizarse... Al final todo se derrumbó y decidimos divorciarnos”, cuenta.
Consejos
Pero en los matrimonios con hijos, el divorcio no es un mero trámite, porque plantea una serie de interrogantes acerca de los más pequeños que habrá que responder adecuadamente. En ese sentido, los psicoterapeutas ofrecen algunos consejos para reducir el daño:
a) No eludir la verdad. Los chicos son muy perceptivos, comprenderán que existen problemas y reaccionarían dudando de los padres. b) Evitar las discusiones violentas. c) Explicar a los hijos que el hecho de que el divorcio no significa que ellos serán adandonados. d) Hacerles sentir que, aunque el matrimonio no resulte, se está feliz de haberlo intentado porque de esa unión nacieron ellos. e) Si la situación no puede manejarse adecuadamente, buscar ayuda profesional o en grupos de padres que hayan pasado por el mismo trance.
Copyright Bibliomed
http://www.buenasalud.com/lib/ShowDoc.cfm?LibDocID=3440&LibCatID=5&fromhome=yes
viernes, 13 de febrero de 2009
"Desenchufar los aparatos y hacer que los chicos salgan a jugar"
Carl Honoré, "Elogio de la lentitud"
El autor de "Elogio de la lentitud" habla de su nuevo libro: "Bajo presión", donde aborda la relación entre padres e hijos.
Clarín
Nora Bär
La inteligencia es un estado que puede ser alto, bajo o moderado, pero que, esencialmente, puede ser modificado. La inteligencia no puede existir sólo para una elite. La inteligencia puede ser enseñada.
Estas premisas guían el trabajo del Centro Internacional para el Mejoramiento de la Potencialidad de Aprendizaje, de Jerusalén, creado por el doctor Reuven Feuerstein, y en el que el doctor
Louis Falik, psicólogo clínico y profesor de la Universidad del Estado de San Francisco, Estados Unidos, es coordinador de entrenamiento y desarrollo.
"Ni la predisposición genética ni el ambiente en el que crecemos tienen la última palabra. Todos los seres humanos pueden desarrollar su inteligencia si tienen ánimo de superación y ejercitan su cerebro", dice Falik, un referente mundial en la teoría de la "modificabilidad estructural cognitiva" y en el programa de "enriquecimiento instrumental". Ambos fueron desarrollados por el doctor Feuerstein, traducidos a 17 idiomas y aplicados en más de 70 países, entre los que se encuentra la Argentina.
Falik acaba de pasar por Buenos Aires, donde se reunió con especialistas del gobierno de la ciudad y del Hospital Italiano, y dio una conferencia en la AMIA.
-Doctor Falik, ¿qué se entiende por "mejorar el potencial de aprendizaje"?
-Estamos viviendo una revolución en las neurociencias. Sabemos ahora cosas del cerebro sobre las que especulamos durante muchos años. El profesor Feuerstein y otros neurólogos sugirieron que si uno puede cambiar el comportamiento, también tiene que estar cambiando el cerebro. Ahora lo sabemos: el cerebro cambia. También sabemos que tiene la cualidad de la adaptación. Probablemente sea el más plástico de nuestros órganos.
-¿Cómo se pueden modificar las capacidades individuales?
-Tenemos un programa de intervenciones, una serie de materiales llamados "enriquecimiento instrumental". En la Argentina están usando este programa con chicos y adultos. Es posible mejorar el potencial cognitivo de todos. Sin importar la gravedad de su discapacidad ni sus diferencias culturales ni la edad en que comienzan.
-Cuando dice "todos", ¿a qué se refiere: a que cualquiera puede llegar a la altura de un Einstein?
-Frecuentemente nos preguntan eso. ¿Pueden convertir a un tonto en un Einstein? Bueno, la respuesta es que no. Pero el profesor Feuerstein lo ve de otra manera: podemos mejorar sustancialmente la calidad de vida de las personas con capacidades diferentes, elevar su nivel de funcionamiento para que estén en condiciones de hacer contribuciones significativas a su comunidad, a su sociedad.
-¿Cómo?
Podemos, por ejemplo, tomar personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) y ayudarlas a recuperar su lenguaje, sus funciones. Y debo decirlo, aunque es controvertido: tenemos personas que han tratado los grandes expertos del mundo, en Harvard, en la Sorbona, y a los que les han dicho: "No, no, usted perdió mucho; es muy tarde", que después vienen a nosotros, y con trabajo muy duro empiezan a recuperar sus funciones. Si uno está dispuesto a invertir energía, tiempo y tecnología, logra cambios. Se necesitan tres años de trabajo muy duro; me refiero al tipo de trabajo que muchos profesionales no están dispuestos a hacer, porque piensan que es muy costoso o porque creen que no tienen los recursos. Tenemos el caso de un arquitecto que había sufrido un ACV y al que le habían dicho que no había esperanzas y, sin embargo, después de varios años de trabajo, está rediseñando nuestro edificio. ¿Ahora se nota que tuvo un ACV? Sí. ¿Habla más lentamente? Sí. ¿Hay momentos en que le cuesta encontrar un concepto? Sí. Pero ha recuperado su vida.
-¿Hay una ventana de oportunidad para mejorar el potencial de aprendizaje de una persona?
-Esa es una pregunta muy importante. Cuando estudiaba psicología, hace 40 años, e incluso más recientemente, aprendíamos que había un período crítico y que si el cambio no había ocurrido antes de que se terminara, había muy poco por hacer. Ahora sabemos que no hay período crítico. No hay un punto en que el individuo deje de tener la posibilidad de ser modificado. Los seres humanos somos modificables a lo largo de toda la vida.
-¿Trabajan, por ejemplo, con pacientes con Alzheimer?
-Sí.
-¿Pueden detener el avance de la enfermedad e impedir el deterioro de la memoria?
-Tenemos menos investigaciones específicas en esa población, pero somos muy optimistas porque nuestra experiencia indica que uno puede ya sea restaurar las funciones perdidas, hacer más lento el deterioro o construir nuevas funciones que no estaban allí previamente. Es muy similar a trabajar con niños que tienen daños cromosómicos o retrasos en el desarrollo. O con personas sanas, para mejorar su potencial cognitivo.
-¿Y con chicos con síndrome de Down?
-Fueron los primeros en los que el profesor Feuerstein demostró sus técnicas. En realidad, no: los primeros fueron los sobrevivientes del Holocausto. Pero Feuerstein probablemente sea el experto más conocido del mundo en síndrome de Down. Tenemos chicos que están yendo a la universidad. Empezó a trabajar con estos chicos porque hay una diferencia cromosómica. Y dijo: "Si puedo mostrar que una persona con una diferencia cromosómica puede mejorar sustancialmente su capacidad de aprendizaje, no habrá discusión".
-¿Cómo hacen para "modificar la inteligencia"?
-Identificamos la naturaleza de las funciones cognitivas que deben mejorar y luego planteamos actividades muy sistemáticas, con gran repetición, con exposición intensa. Podemos hacerlo en grupos o individualmente. Lo que hizo Feuerstein fue desarrollar esta serie de tareas, de materiales; un programa. Tienen que ver con la construcción de la función cognitiva. Algunas desarrollan la percepción; otras, el lenguaje; otras, la orientación espacial...
-¿Utilizan ejercicios matemáticos?
-No. Y aquí hay una distinción muy importante: no enseñamos contenidos académicos, sino los componentes fundacionales que llevan a la habilidad para hacer matemática, que conducen a la habilidad de escribir o leer, pero no enseñamos lectura o escritura. Sin embargo, cuando hacemos investigaciones controladas, vemos que los estudiantes que pasaron por estos cursos tienen mejor rendimiento académico.
-Usted afirma que personas con problemas graves pueden mejorar su rendimiento. ¿Y los que tienen un rendimiento considerado normal?
-Absolutamente. Hay muchas, muchas personas que quieren mejorar sus niveles de funcionamiento y pueden usar esta técnica. Es como ir al gimnasio. Un gimnasio para el cerebro.
Fuente:
www.intramed.net
El autor de "Elogio de la lentitud" habla de su nuevo libro: "Bajo presión", donde aborda la relación entre padres e hijos.
Clarín
Nora Bär
La inteligencia es un estado que puede ser alto, bajo o moderado, pero que, esencialmente, puede ser modificado. La inteligencia no puede existir sólo para una elite. La inteligencia puede ser enseñada.
Estas premisas guían el trabajo del Centro Internacional para el Mejoramiento de la Potencialidad de Aprendizaje, de Jerusalén, creado por el doctor Reuven Feuerstein, y en el que el doctor
Louis Falik, psicólogo clínico y profesor de la Universidad del Estado de San Francisco, Estados Unidos, es coordinador de entrenamiento y desarrollo.
"Ni la predisposición genética ni el ambiente en el que crecemos tienen la última palabra. Todos los seres humanos pueden desarrollar su inteligencia si tienen ánimo de superación y ejercitan su cerebro", dice Falik, un referente mundial en la teoría de la "modificabilidad estructural cognitiva" y en el programa de "enriquecimiento instrumental". Ambos fueron desarrollados por el doctor Feuerstein, traducidos a 17 idiomas y aplicados en más de 70 países, entre los que se encuentra la Argentina.
Falik acaba de pasar por Buenos Aires, donde se reunió con especialistas del gobierno de la ciudad y del Hospital Italiano, y dio una conferencia en la AMIA.
-Doctor Falik, ¿qué se entiende por "mejorar el potencial de aprendizaje"?
-Estamos viviendo una revolución en las neurociencias. Sabemos ahora cosas del cerebro sobre las que especulamos durante muchos años. El profesor Feuerstein y otros neurólogos sugirieron que si uno puede cambiar el comportamiento, también tiene que estar cambiando el cerebro. Ahora lo sabemos: el cerebro cambia. También sabemos que tiene la cualidad de la adaptación. Probablemente sea el más plástico de nuestros órganos.
-¿Cómo se pueden modificar las capacidades individuales?
-Tenemos un programa de intervenciones, una serie de materiales llamados "enriquecimiento instrumental". En la Argentina están usando este programa con chicos y adultos. Es posible mejorar el potencial cognitivo de todos. Sin importar la gravedad de su discapacidad ni sus diferencias culturales ni la edad en que comienzan.
-Cuando dice "todos", ¿a qué se refiere: a que cualquiera puede llegar a la altura de un Einstein?
-Frecuentemente nos preguntan eso. ¿Pueden convertir a un tonto en un Einstein? Bueno, la respuesta es que no. Pero el profesor Feuerstein lo ve de otra manera: podemos mejorar sustancialmente la calidad de vida de las personas con capacidades diferentes, elevar su nivel de funcionamiento para que estén en condiciones de hacer contribuciones significativas a su comunidad, a su sociedad.
-¿Cómo?
Podemos, por ejemplo, tomar personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) y ayudarlas a recuperar su lenguaje, sus funciones. Y debo decirlo, aunque es controvertido: tenemos personas que han tratado los grandes expertos del mundo, en Harvard, en la Sorbona, y a los que les han dicho: "No, no, usted perdió mucho; es muy tarde", que después vienen a nosotros, y con trabajo muy duro empiezan a recuperar sus funciones. Si uno está dispuesto a invertir energía, tiempo y tecnología, logra cambios. Se necesitan tres años de trabajo muy duro; me refiero al tipo de trabajo que muchos profesionales no están dispuestos a hacer, porque piensan que es muy costoso o porque creen que no tienen los recursos. Tenemos el caso de un arquitecto que había sufrido un ACV y al que le habían dicho que no había esperanzas y, sin embargo, después de varios años de trabajo, está rediseñando nuestro edificio. ¿Ahora se nota que tuvo un ACV? Sí. ¿Habla más lentamente? Sí. ¿Hay momentos en que le cuesta encontrar un concepto? Sí. Pero ha recuperado su vida.
-¿Hay una ventana de oportunidad para mejorar el potencial de aprendizaje de una persona?
-Esa es una pregunta muy importante. Cuando estudiaba psicología, hace 40 años, e incluso más recientemente, aprendíamos que había un período crítico y que si el cambio no había ocurrido antes de que se terminara, había muy poco por hacer. Ahora sabemos que no hay período crítico. No hay un punto en que el individuo deje de tener la posibilidad de ser modificado. Los seres humanos somos modificables a lo largo de toda la vida.
-¿Trabajan, por ejemplo, con pacientes con Alzheimer?
-Sí.
-¿Pueden detener el avance de la enfermedad e impedir el deterioro de la memoria?
-Tenemos menos investigaciones específicas en esa población, pero somos muy optimistas porque nuestra experiencia indica que uno puede ya sea restaurar las funciones perdidas, hacer más lento el deterioro o construir nuevas funciones que no estaban allí previamente. Es muy similar a trabajar con niños que tienen daños cromosómicos o retrasos en el desarrollo. O con personas sanas, para mejorar su potencial cognitivo.
-¿Y con chicos con síndrome de Down?
-Fueron los primeros en los que el profesor Feuerstein demostró sus técnicas. En realidad, no: los primeros fueron los sobrevivientes del Holocausto. Pero Feuerstein probablemente sea el experto más conocido del mundo en síndrome de Down. Tenemos chicos que están yendo a la universidad. Empezó a trabajar con estos chicos porque hay una diferencia cromosómica. Y dijo: "Si puedo mostrar que una persona con una diferencia cromosómica puede mejorar sustancialmente su capacidad de aprendizaje, no habrá discusión".
-¿Cómo hacen para "modificar la inteligencia"?
-Identificamos la naturaleza de las funciones cognitivas que deben mejorar y luego planteamos actividades muy sistemáticas, con gran repetición, con exposición intensa. Podemos hacerlo en grupos o individualmente. Lo que hizo Feuerstein fue desarrollar esta serie de tareas, de materiales; un programa. Tienen que ver con la construcción de la función cognitiva. Algunas desarrollan la percepción; otras, el lenguaje; otras, la orientación espacial...
-¿Utilizan ejercicios matemáticos?
-No. Y aquí hay una distinción muy importante: no enseñamos contenidos académicos, sino los componentes fundacionales que llevan a la habilidad para hacer matemática, que conducen a la habilidad de escribir o leer, pero no enseñamos lectura o escritura. Sin embargo, cuando hacemos investigaciones controladas, vemos que los estudiantes que pasaron por estos cursos tienen mejor rendimiento académico.
-Usted afirma que personas con problemas graves pueden mejorar su rendimiento. ¿Y los que tienen un rendimiento considerado normal?
-Absolutamente. Hay muchas, muchas personas que quieren mejorar sus niveles de funcionamiento y pueden usar esta técnica. Es como ir al gimnasio. Un gimnasio para el cerebro.
Fuente:
www.intramed.net
Etiquetas:
distracción,
juego,
relación padres hijos
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