Por Lupe Maestre
Del Programa Confidencias de RPP Lima
Los padres que tienen un hijo, que es golpeado por otros niños, suelen fastidiarse mucho y quejarse de la situación con justa razón. En el otro lado del escenario están los otros padres, quienes avergonzados se preocupan porque tienen un hijo abusivo.
Cuando hablamos de violencia, no sólo nos referimos a la puramente física sino también a la verbal o a toda aquella acción en la que se produce un ataque a la dignidad de la persona o a su integridad psicológica. En esta ocasión hablaremos de aquellos niños o niñas que agreden a otros en el aula de clases. Son los “temidos/as” por los compañeros/as y casi siempre están intimidando a los demás.
Podríamos decir que todos los seres humanos tenemos un elemento agresivo dentro de nosotros. Lo natural es que este aspecto esté contenido y dé paso a otras formas de relación con el grupo y la familia, más allá de la violencia.
Tenemos que aclarar que por lo general esta conducta se presenta más en los niños que en las niñas.
Generalmente los chicos/as golpean a sus compañeros por alguna de estas causas:
- Porque son agredidos en casa.- Porque el ambiente familiar es violento.- Porque entienden que la manera de relacionarse es entre víctima y victimario.- Porque los padres son incapaces de contener los impulsos de sus hijos.- Porque el niño encuentra en esta práctica una manera de disfrutar.- Porque a través del abuso levanta transitoriamente su valor ante sí mismo.Es importante poder mirar dentro de nuestro hijo/a y entender si está sufriendo dentro de esta dinámica. De ser así, hay que encontrar los caminos para ayudarlo a regular su impulso y salir de esas posiciones de abusador, que tarde o temprano terminarán por llevarlo a su destrucción.
http://radio.rpp.com.pe/confidencias/%c2%bftu-hijoa-es-maltratadoa-por-sus-companeros/comment-page-1/#comment-33077
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jueves, 29 de octubre de 2009
viernes, 2 de octubre de 2009
La hiperactividad se caracteriza por la falta de atención y concentración, impulsividad y exceso de movimientos
"Este niño no para quieto", "no piensa lo que hace", "no hay manera de que estudie". Todas estas expresiones pueden ser mucho más que descripciones de las actitudes de un niño, un adolescente, o incluso un adulto. Pueden ser síntomas de un trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Un síndrome que muchas veces pasa desapercibido para los padres, pero que si se trata a tiempo, puede evitar el fracaso escolar o al menos mejorar el rendimiento en clase, así como mejorar otros aspectos de la vida de la persona. En ocasiones resulta que no es que los niños no quieran estudiar, es que no pueden, porque no consiguen concentrarse. Está más que estudiado, la hiperactividad es un trastorno, su presencia correlaciona entre otras variables con un déficit sutil pero suficiente en el funcionamiento del lóbulo frontal del cerebro, el que regula la conducta entre otras funciones.
Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre este problema y se detecta en mayor medida esencialmente por parte de los colegios y profesores, aún queda por hacer. Como explica Gabriel González de la Torre, neuropsicólogo especialista en daño cerebral y Neuropsicología de la Atención y coordinador del grupo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicología de Cádiz, es importante empezar a trabajar con el niño cuanto antes. Aunque afirma que nunca es tarde, explica que cuando pasa un tiempo normalmente surgen complicaciones que van desde los problemas en el colegio a la conducta delictiva; "puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo a largo plazo, pues a medida que sobrevienen los fracasos el niño o joven empieza a creer que no es capaz de hacer las cosas de otra forma y se va reforzando su conducta negativa". Por eso insta a prestar mucha atención a estas cuestiones y a buscar asesoramiento cuanto antes. Añade que a partir de los cuatro años empieza a detectarse la hiperactividad y que los seis suele ser una edad crítica.
La señal que más claramente suele hacer saltar la alarma son los problemas en la escuela y dificultades de aprendizaje, tanto por el bajo rendimiento como por la actitud. Pero para que sea trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como explica González de la Torre, las actitudes deben darse en todos los ámbitos, también en la calle y en el hogar. Pero hay otras cuestiones, la hiperactividad se caracteriza por la presencia de escasa atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, es decir, exceso de movimientos. Suelen ser niños que no pueden esperar, que lo tocan todo, que sufren pequeños accidentes al precipitarse en sus acciones. Hay tres tipos diferenciados: el predominantemente inatentivo, el predominantemente hiperquinético y el que combina ambas conductas, que es el más común.
El tratamiento consiste en psicoterapia y tratamiento farmacológico añadido cuando es necesario. Lo que se busca en la terapia es dar al niño herramientas para saber autocontrolar su conducta y a los padres pautas para ayudarle y saber abordar la situación. Así por ejemplo se utilizan técnicas de relajación y control de la respiración e incluso programas informáticos para el entrenamiento cognitivo, sobre todo para fomentar el desarrollo de la concentración. También se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y, así, cuestiones como puede ser respetar el turno para hablar.
Los padres deben aprender entre otras cosas cómo comunicarse con el chico o chica. Por ejemplo, a hablarle mirándole a los ojos o a aplicar el llamado "tiempo fuera", es decir, evitar reñir al niño en el momento que se presenta el problema y esperar a estar ambos más tranquilos y retirarlo en ese momento a otro sitio distinto a aquel en el que han ocurrido los acontecimientos.
Antes se pensaba que con la edad adulta la hiperactividad desaparecía, pero ahora los profesionales apuntan que entre el 30 y el 60 por ciento de los niños que fueron hiperactivos lo siguen siendo en su edad adulta. Es más, se calcula que el cuatro por ciento de la población adulta presenta alguna sintomatología de este tipo. Es algo asimilado en Estados Unidos y Europa pero que empieza a prestársele ahora atención en España, como reseña Gabriel González de la Torre. Este explica que la hiperquinesia suele desaparecer pero que estas personas tienen problemas para centrarse en el trabajo, necesitan cambiar frecuentemente de actividad e incluso pueden presentar ansiedad o problemas en el estado de ánimo; "no es difícil encontrarles entre los buscadores de sensaciones y los aficionados a deportes de riesgo".
20/08/2007
Noelia Hidalgo.
Diario de Cádiz.
Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre este problema y se detecta en mayor medida esencialmente por parte de los colegios y profesores, aún queda por hacer. Como explica Gabriel González de la Torre, neuropsicólogo especialista en daño cerebral y Neuropsicología de la Atención y coordinador del grupo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicología de Cádiz, es importante empezar a trabajar con el niño cuanto antes. Aunque afirma que nunca es tarde, explica que cuando pasa un tiempo normalmente surgen complicaciones que van desde los problemas en el colegio a la conducta delictiva; "puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo a largo plazo, pues a medida que sobrevienen los fracasos el niño o joven empieza a creer que no es capaz de hacer las cosas de otra forma y se va reforzando su conducta negativa". Por eso insta a prestar mucha atención a estas cuestiones y a buscar asesoramiento cuanto antes. Añade que a partir de los cuatro años empieza a detectarse la hiperactividad y que los seis suele ser una edad crítica.
La señal que más claramente suele hacer saltar la alarma son los problemas en la escuela y dificultades de aprendizaje, tanto por el bajo rendimiento como por la actitud. Pero para que sea trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como explica González de la Torre, las actitudes deben darse en todos los ámbitos, también en la calle y en el hogar. Pero hay otras cuestiones, la hiperactividad se caracteriza por la presencia de escasa atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, es decir, exceso de movimientos. Suelen ser niños que no pueden esperar, que lo tocan todo, que sufren pequeños accidentes al precipitarse en sus acciones. Hay tres tipos diferenciados: el predominantemente inatentivo, el predominantemente hiperquinético y el que combina ambas conductas, que es el más común.
El tratamiento consiste en psicoterapia y tratamiento farmacológico añadido cuando es necesario. Lo que se busca en la terapia es dar al niño herramientas para saber autocontrolar su conducta y a los padres pautas para ayudarle y saber abordar la situación. Así por ejemplo se utilizan técnicas de relajación y control de la respiración e incluso programas informáticos para el entrenamiento cognitivo, sobre todo para fomentar el desarrollo de la concentración. También se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y, así, cuestiones como puede ser respetar el turno para hablar.
Los padres deben aprender entre otras cosas cómo comunicarse con el chico o chica. Por ejemplo, a hablarle mirándole a los ojos o a aplicar el llamado "tiempo fuera", es decir, evitar reñir al niño en el momento que se presenta el problema y esperar a estar ambos más tranquilos y retirarlo en ese momento a otro sitio distinto a aquel en el que han ocurrido los acontecimientos.
Antes se pensaba que con la edad adulta la hiperactividad desaparecía, pero ahora los profesionales apuntan que entre el 30 y el 60 por ciento de los niños que fueron hiperactivos lo siguen siendo en su edad adulta. Es más, se calcula que el cuatro por ciento de la población adulta presenta alguna sintomatología de este tipo. Es algo asimilado en Estados Unidos y Europa pero que empieza a prestársele ahora atención en España, como reseña Gabriel González de la Torre. Este explica que la hiperquinesia suele desaparecer pero que estas personas tienen problemas para centrarse en el trabajo, necesitan cambiar frecuentemente de actividad e incluso pueden presentar ansiedad o problemas en el estado de ánimo; "no es difícil encontrarles entre los buscadores de sensaciones y los aficionados a deportes de riesgo".
20/08/2007
Noelia Hidalgo.
Diario de Cádiz.
Cómo deben tratar los padres a los hijos hiperactivos
El papel de los padres resulta imprescindible para la recuperación del niño hiperactivo. Los padres representan la fuente de seguridad, los modelos a seguir, el reflejo mismo de lo que los hijos sienten que son, la base fundamental sobre la que construyen su propia escala de valores y el concepto de disciplina y autoridad. De los padres depende en gran medida, la mejor o peor evolución de la sintomatología que presenta el niño hiperactivo.
Lograr un ambiente familiar estructurado es una de las condiciones más difíciles de conseguir.
La familia de un niño hiperactivo necesita una organización y una estructuración muy clara, sin embargo, algunos aspectos dificultan que sea así:
1. En algunas ocasiones por lo menos uno de los padres es un adulto hiperactivo al que a su vez le cuesta organizarse, ser ordenado y no alterarse.
2. Los padres suelen mostrar mucha ansiedad ante las dificultades con las que se encuentra su hijo.
3. En ocasiones las expectativas no son las adecuadas para el niño. Se le exige mucho en unos aspectos y se le sobreprotege en otros.
4. El niño hiperactivo es más difícil de llevar si no se tienen unos límites educativos claros y consistentes.
5. Los padres ponen frecuentemente un límite a las malas costumbres (le llaman a bañarse y si no viene, le obligan a hacerlo), pero no en el momento adecuado (le llaman 10 veces antes de ir a por él), lo que provoca que apliquen los límites, cuando ya están hartos, en momentos de descontrol emocional.
6. Muchos padres no prevén situaciones de alto riesgo por lo que no pueden evitar el mal comportamiento de sus hijos.
En el cuadro siguiente se reflejan algunas sugerencias a modo de ejemplo.
SITUACIÓN (Lease S)
Si vamos a estar en la sala de espera.
PREVENIMOS (Lease P)
Llevamos lápices, un cuaderno y un coche.
S:Un viaje largo en coche
P:Nos hacemos con un libro de juegos para coche y cintas con cuentos y hacemos paradas suficientes antes de que se altere.
S:Es muy lento vistiéndose por la mañana y además se despista con nada.
P:Mejor despertarle 15 minutos antes y así, todos más relajados.
S:Se acuerda de las cosas a última hora.
P:Preparamos la mochila por la noche y le acostumbramos a que utilice una agenda.
S:No le gusta hacer deberes, porque se pierde los dibujos favoritos.
P:Grabamos los dibujos y los ve después si da tiempo
Fuente: Educa.madrid.org
Lograr un ambiente familiar estructurado es una de las condiciones más difíciles de conseguir.
La familia de un niño hiperactivo necesita una organización y una estructuración muy clara, sin embargo, algunos aspectos dificultan que sea así:
1. En algunas ocasiones por lo menos uno de los padres es un adulto hiperactivo al que a su vez le cuesta organizarse, ser ordenado y no alterarse.
2. Los padres suelen mostrar mucha ansiedad ante las dificultades con las que se encuentra su hijo.
3. En ocasiones las expectativas no son las adecuadas para el niño. Se le exige mucho en unos aspectos y se le sobreprotege en otros.
4. El niño hiperactivo es más difícil de llevar si no se tienen unos límites educativos claros y consistentes.
5. Los padres ponen frecuentemente un límite a las malas costumbres (le llaman a bañarse y si no viene, le obligan a hacerlo), pero no en el momento adecuado (le llaman 10 veces antes de ir a por él), lo que provoca que apliquen los límites, cuando ya están hartos, en momentos de descontrol emocional.
6. Muchos padres no prevén situaciones de alto riesgo por lo que no pueden evitar el mal comportamiento de sus hijos.
En el cuadro siguiente se reflejan algunas sugerencias a modo de ejemplo.
SITUACIÓN (Lease S)
Si vamos a estar en la sala de espera.
PREVENIMOS (Lease P)
Llevamos lápices, un cuaderno y un coche.
S:Un viaje largo en coche
P:Nos hacemos con un libro de juegos para coche y cintas con cuentos y hacemos paradas suficientes antes de que se altere.
S:Es muy lento vistiéndose por la mañana y además se despista con nada.
P:Mejor despertarle 15 minutos antes y así, todos más relajados.
S:Se acuerda de las cosas a última hora.
P:Preparamos la mochila por la noche y le acostumbramos a que utilice una agenda.
S:No le gusta hacer deberes, porque se pierde los dibujos favoritos.
P:Grabamos los dibujos y los ve después si da tiempo
Fuente: Educa.madrid.org
jueves, 25 de junio de 2009
Niños...pero...
"No cabe duda de que un niño, rodeado de un mundo en el que se tiene que explicar todavía muchas cosas, puede comprender lo verdadero, lo realmente sentido, incluso lo más abstracto, con mucha más facilidad que un adulto"
Andreu Carandell Gottschewsky
Actor, Bailarin, Dramaturgo, Director
Ha traducido textos de Pina Baush.
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/alegrias/elpepiautcat/20011007elpcat_3/Tes/
Andreu Carandell Gottschewsky
Actor, Bailarin, Dramaturgo, Director
Ha traducido textos de Pina Baush.
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/alegrias/elpepiautcat/20011007elpcat_3/Tes/
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Andreu Carandell Gottschewsky,
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