Por Lupe Maestre
Del Programa Confidencias de RPP Lima
Los padres que tienen un hijo, que es golpeado por otros niños, suelen fastidiarse mucho y quejarse de la situación con justa razón. En el otro lado del escenario están los otros padres, quienes avergonzados se preocupan porque tienen un hijo abusivo.
Cuando hablamos de violencia, no sólo nos referimos a la puramente física sino también a la verbal o a toda aquella acción en la que se produce un ataque a la dignidad de la persona o a su integridad psicológica. En esta ocasión hablaremos de aquellos niños o niñas que agreden a otros en el aula de clases. Son los “temidos/as” por los compañeros/as y casi siempre están intimidando a los demás.
Podríamos decir que todos los seres humanos tenemos un elemento agresivo dentro de nosotros. Lo natural es que este aspecto esté contenido y dé paso a otras formas de relación con el grupo y la familia, más allá de la violencia.
Tenemos que aclarar que por lo general esta conducta se presenta más en los niños que en las niñas.
Generalmente los chicos/as golpean a sus compañeros por alguna de estas causas:
- Porque son agredidos en casa.- Porque el ambiente familiar es violento.- Porque entienden que la manera de relacionarse es entre víctima y victimario.- Porque los padres son incapaces de contener los impulsos de sus hijos.- Porque el niño encuentra en esta práctica una manera de disfrutar.- Porque a través del abuso levanta transitoriamente su valor ante sí mismo.Es importante poder mirar dentro de nuestro hijo/a y entender si está sufriendo dentro de esta dinámica. De ser así, hay que encontrar los caminos para ayudarlo a regular su impulso y salir de esas posiciones de abusador, que tarde o temprano terminarán por llevarlo a su destrucción.
http://radio.rpp.com.pe/confidencias/%c2%bftu-hijoa-es-maltratadoa-por-sus-companeros/comment-page-1/#comment-33077
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jueves, 29 de octubre de 2009
martes, 13 de octubre de 2009
Conducta Agresiva en la Infancia
Las primeras conductas consideradas realmente como agresivas aparecen entre el 2º y 3er año de vida cuando se siente frustrado por no ver cumplidos sus deseos; entonces, el niño araña, muerde, pega,...
Antes de esta edad, lo que muestra el niño es rabia, mediante pataletas y gritos.
Es a partir de los 4 años, cuando esta agresividad pasa a ser expresada verbalmente.
Esto ocurre en el desarrollo normal de todo niño. Lo que sucede es que algunos continúan mostrándose agresivos, y esto sí que se convierte en una conducta problemática. El grado de agresividad, la edad de aparición, así como su permanencia en el tiempo hará determinar la intervención de un psicólogo infantil que abarque el problema desde su globalidad.
Generalmente, tras este comportamiento hay una baja autoestima, un ser que lucha por autoafirmarse y/o la expresión de un exceso de tensión o angustia que no encuentra otra vía de escape. Para unos, la agresión es una forma de dominar al grupo y para otros es imitar lo que han visto o vivido en casa,...
Para lograr algún cambio en dicho comportamiento, habrá que incidir directamente sobre las causas que lo originan, además de educarle en el control de sí mismo.
Al hablar de agresividad nos referimos tanto a la agresividad física como a la verbal, y tanto a la autoagresividad como a la agresividad contra los demás. Tanto el comportamiento autodestructivo como el de agresividad contra los demás pueden llegar a resultar muy peligrosos; de ahí, que no deben ignorarse, ni se puede esperar a que se resuelvan por sí solos.
AGRESIVIDAD CONTRA LOS DEMAS
Cuando un niño se muestra una conducta agresiva contra los demás, se le apartará del grupo, provocando en él una reflexión, sin reñirle ni culparle, y haciendo que continúe su juego sólo hasta que decida volver a integrarse al grupo con otra actitud más adecuada.
Encontramos en este grupo también a los niños que:
- juegan continuamente con fuego
- dañan a los animales .
Son casos que requieren una rápida intervención, pues están poniendo en peligro su propia vida y la de los demás.
AUTOAGRESIVIDAD (Suicidio, Autolesionarse,...)
- El suicidio es algo poco frecuente en niños menores de 10 años; lo es más en las edades cercanas a la adolescencia.
Signos preocupantes son:
- el mostrarse "especialmente triste"
- perder interés por las cosas que le rodean
- perder el apetito
- alteraciones del sueño (en exceso o en defecto)
- decir cosas negativas sobre sí mismo
- .....
Estos datos deben alertarnos, y hacen necesario buscar las causas (hablando con el propio niño).
La mayoría de los casos requerirán un trabajo más profundo por parte de un especialista infantil, e intervenir de forma rápida mediante un tratamiento.
FUENTE:
http://www.psicologoinfantil.com
Antes de esta edad, lo que muestra el niño es rabia, mediante pataletas y gritos.
Es a partir de los 4 años, cuando esta agresividad pasa a ser expresada verbalmente.
Esto ocurre en el desarrollo normal de todo niño. Lo que sucede es que algunos continúan mostrándose agresivos, y esto sí que se convierte en una conducta problemática. El grado de agresividad, la edad de aparición, así como su permanencia en el tiempo hará determinar la intervención de un psicólogo infantil que abarque el problema desde su globalidad.
Generalmente, tras este comportamiento hay una baja autoestima, un ser que lucha por autoafirmarse y/o la expresión de un exceso de tensión o angustia que no encuentra otra vía de escape. Para unos, la agresión es una forma de dominar al grupo y para otros es imitar lo que han visto o vivido en casa,...
Para lograr algún cambio en dicho comportamiento, habrá que incidir directamente sobre las causas que lo originan, además de educarle en el control de sí mismo.
Al hablar de agresividad nos referimos tanto a la agresividad física como a la verbal, y tanto a la autoagresividad como a la agresividad contra los demás. Tanto el comportamiento autodestructivo como el de agresividad contra los demás pueden llegar a resultar muy peligrosos; de ahí, que no deben ignorarse, ni se puede esperar a que se resuelvan por sí solos.
AGRESIVIDAD CONTRA LOS DEMAS
Cuando un niño se muestra una conducta agresiva contra los demás, se le apartará del grupo, provocando en él una reflexión, sin reñirle ni culparle, y haciendo que continúe su juego sólo hasta que decida volver a integrarse al grupo con otra actitud más adecuada.
Encontramos en este grupo también a los niños que:
- juegan continuamente con fuego
- dañan a los animales .
Son casos que requieren una rápida intervención, pues están poniendo en peligro su propia vida y la de los demás.
AUTOAGRESIVIDAD (Suicidio, Autolesionarse,...)
- El suicidio es algo poco frecuente en niños menores de 10 años; lo es más en las edades cercanas a la adolescencia.
Signos preocupantes son:
- el mostrarse "especialmente triste"
- perder interés por las cosas que le rodean
- perder el apetito
- alteraciones del sueño (en exceso o en defecto)
- decir cosas negativas sobre sí mismo
- .....
Estos datos deben alertarnos, y hacen necesario buscar las causas (hablando con el propio niño).
La mayoría de los casos requerirán un trabajo más profundo por parte de un especialista infantil, e intervenir de forma rápida mediante un tratamiento.
FUENTE:
http://www.psicologoinfantil.com
martes, 29 de septiembre de 2009
"Cobardes" film español que muestra un caso de Bullying
Si tienes hijos en edad escolar y aun no estas muy enterado de lo que es el Bullying, te aconsejo que veas el film.
Si más de una vez ante las agresiones sufridas o cometidas por tu menor hijo te has dicho:son cosas de niños. Te aconsejo que veas la pelicula.
En ambos casos recomiendo verla sin la presencia de ellos.
Si crees que tu hijo es víctima o el agresor en un caso de Bullying: PIDE AYUDA.
Aqui en el Blog te damos información y varios enlaces para que pidas ayuda ya sea por email o via telefónica segun el país en que te encuentres a fundaciones o instituciones especializadas en el tema.
Y lo más importante trata de mantener un dialogo diario y amical con tus hijos. Y NO DUDES EN PEDIR AYUDA cuando encuentres algun indicio de Bullying.
Aqui un link de la lista de reproduccion que te permite ver la pelicula COBARDES online via YouTube
http://www.youtube.com/view_play_list?p=473493BBC145DB37&search_query=cobardes
Si más de una vez ante las agresiones sufridas o cometidas por tu menor hijo te has dicho:son cosas de niños. Te aconsejo que veas la pelicula.
En ambos casos recomiendo verla sin la presencia de ellos.
Si crees que tu hijo es víctima o el agresor en un caso de Bullying: PIDE AYUDA.
Aqui en el Blog te damos información y varios enlaces para que pidas ayuda ya sea por email o via telefónica segun el país en que te encuentres a fundaciones o instituciones especializadas en el tema.
Y lo más importante trata de mantener un dialogo diario y amical con tus hijos. Y NO DUDES EN PEDIR AYUDA cuando encuentres algun indicio de Bullying.
Aqui un link de la lista de reproduccion que te permite ver la pelicula COBARDES online via YouTube
http://www.youtube.com/view_play_list?p=473493BBC145DB37&search_query=cobardes
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Acoso Escolar,
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consejos para padres,
discriminación,
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niños agredidos,
niños agresores,
previniendo el abuso emocional,
violencia en las escuelas
lunes, 28 de septiembre de 2009
Comprendiendo el Comportamiento Violento de Ninos y Adolescentes
No. 55 (Revisado 4/98)Hay gran preocupación por la incidencia del comportamiento violento entre niños y adolescentes. Este complejo y perturbador asunto necesita ser cuidadosamente entendido por padres, maestros y otros adultos.
Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".
La gama del comportamiento violento:
El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.
Factores que aumentan el riesgo de la violenciaMuchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:
Comportamiento agresivo o violencia previa;
Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual;
Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad;
Factores genéticos (hereditarios de la familia);
Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.);
Uso de drogas y/o alcohol;
Presencia de armas de fuego en la casa;
Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa);
Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia)
Daño cerebral debido a heridas en la cabeza. ¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados:
Ira intensa,
Ataques de furia o pataletas,
Irritabilidad extrema,
Impulsividad extrema,
Frustrarse con facilidad. Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.
¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?
Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.
¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:
Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños.
Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas. Para información adicional/relacionada puede conseguir otras hojas sueltas de
Información para la Familia:
#5 El maltrato infantil – los golpes ocultos
#9 El abuso sexual a los niños
#13 Los niños y la violencia en la televisión
#33 Desórdenes del comportamiento
#37 Los niños y las armas de fuego.
Vea también:Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/comprendiendo_el_comportamiento_violento_de_ninos_y_adolescentes_no_55
Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".
La gama del comportamiento violento:
El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.
Factores que aumentan el riesgo de la violenciaMuchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:
Comportamiento agresivo o violencia previa;
Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual;
Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad;
Factores genéticos (hereditarios de la familia);
Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.);
Uso de drogas y/o alcohol;
Presencia de armas de fuego en la casa;
Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa);
Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia)
Daño cerebral debido a heridas en la cabeza. ¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados:
Ira intensa,
Ataques de furia o pataletas,
Irritabilidad extrema,
Impulsividad extrema,
Frustrarse con facilidad. Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.
¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?
Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.
¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:
Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños.
Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas. Para información adicional/relacionada puede conseguir otras hojas sueltas de
Información para la Familia:
#5 El maltrato infantil – los golpes ocultos
#9 El abuso sexual a los niños
#13 Los niños y la violencia en la televisión
#33 Desórdenes del comportamiento
#37 Los niños y las armas de fuego.
Vea también:Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/comprendiendo_el_comportamiento_violento_de_ninos_y_adolescentes_no_55
Etiquetas:
Acoso Escolar,
agresiones entre niños,
aprendizaje cotidiano,
discriminación,
el niño que muerde,
niños agredidos,
niños agresores,
previniendo el abuso emocional,
violencia en las escuelas
La Intimidacion ("Bullying")
No. 80 (03/01) El intimidar, forzar a otra persona a hacer algo, es una experiencia común para muchos niños y adolescentes. Las encuestas indican que hasta una mitad de los niños de edad escolar son intimidados en algún momento durante sus años escolares y por lo menos un 10% son intimidados con regularidad.
El comportamiento de intimidar a otros puede ser físico o verbal. Los varones tienden a usar la intimidación física o las amenazas, sin importarles el género de sus víctimas. La intimidación de las niñas es con mayor frecuencia verbal, usualmente siendo otra niña el objetivo. Recientemente el intimidar ha sido reportado en las salas de conversación ("chat rooms") de las computadoras y mediante la correspondencia electrónica ("e-mail").
Los niños que son intimidados experimentan un sufrimiento real que puede interferir con su desarrollo social y emocional, al igual que con su rendimiento escolar. Algunas víctimas de intimidación hasta han intentado suicidarse antes de tener que continuar tolerando tal persecución y castigo.
Los niños y adolescentes que intimidan, se engrandecen y cobran fuerzas ("thrive") al controlar o dominar a otros. Ellos muchas veces han sido las víctimas de abuso físico o de intimidación. Los intimidadores ("bullies") pueden también estar deprimidos, llenos de ira y afectados por eventos que suceden en la escuela o en el hogar. Los niños que son el blanco de los intimidadores también tienden a caer bajo un perfil particular. Los intimidadores a menudo escogen niños que son pasivos, que se intimidan con facilidad o que tienen pocos amigos. Las víctimas también pueden ser más pequeños o menores a quienes se les hace muy difícil defenderse a sí mismos.
Si usted sospecha que su hijo está intimidando a otros, es importante que busque ayuda para él o ella tan pronto como le sea posible. Sin una intervención, la intimidación puede llevar a serias dificultades académicas, sociales, emocionales y legales. Hable con el pediatra, maestro, principal, consejero escolar o médico de familia de su niño. Si la intimidación continúa, una evaluación comprensiva por un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental debe de ser planificada. La evaluación puede ayudarlos a usted y a su niño a entender cuál es la causa de la intimidación y a desarrollar un plan para ponerle fin al comportamiento destructivo.
Si usted sospecha que su niño ha sido víctima de intimidación, pídale a él o a ella que le diga lo que está pasando. Usted puede ayudar proveyéndole muchas oportunidades para que hable con usted de manera abierta y sincera.
También es importante que se responda de manera positiva y con aceptación. Hágale saber a su hijo que no es su culpa y que él o ella hizo lo correcto al decírselo a usted. Otras sugerencias específicas incluyen lo siguiente:
Pregúntele a su niño lo que él o ella cree que se debe de hacer. ¿Qué él ha tratado ya? ¿Qué le funcionó y qué no le funcionó?
Busque ayuda de la maestra del niño o del consejero de la escuela. La mayor parte de la intimidación ocurre en las áreas de juego, en las cafeterías, los baños, los autobuses escolares o en los pasillos donde no hay supervisión.
Pídale a los administradores de la escuela que busquen información acerca de programas que han sido utilizados en otras escuelas y comunidades para combatir la intimidación, tales como la mediación entre los pares, la resolución de conflictos, el adiestramiento para controlar la ira y el aumento en la supervisión por adultos.
No estimule a su niño para que se defienda peleando. En vez de ello, sugiera que él o ella trate de alejarse para evitar al intimidador, o que busque la ayuda del maestro, entrenador u otro adulto.
Ayude a su niño a practicar a hacer valer sus derechos. El simple acto de insistir que el intimidador lo deje solo o quieto puede tener un efecto sorpresivo. Explíquele a su niño que la meta del intimidador es lograr una respuesta.
Ayude a su hijo a practicar qué decirle al intimidador de manera que esté preparado para la próxima vez.
Estimule a su niño para que esté con sus amigos cuando viaja hacia la escuela y de regreso, durante los viajes para hacer compras, o en otras salidas. Los intimidadores tienden a no molestar al niño que está en un grupo. Si su niño se torna retraído, deprimido o si se resiste a asistir a la escuela, o si usted se da cuenta de un deterioro en el comportamiento escolar, puede necesitarse una consulta o intervención adicional. Un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental puede ayudar al niño, a la familia y a la escuela a desarrollar una estrategia para tratar con la intimidación. Busque a tiempo la ayuda profesional para así evitar el riesgo de consecuencias emocionales duraderas para su niño.
Para información adicional vea
Información para la Familia
#33 Desórdenes de la Conducta
#55 Comprendiendo el Comportamiento Violento de Niños y Adolescentes
#65 Las Amenazas de los Niños y
#66 Ayudando a los Adolescentes con Estrés.
Vea también:
Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).
Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/la_intimidacion_bullying_no_80
El comportamiento de intimidar a otros puede ser físico o verbal. Los varones tienden a usar la intimidación física o las amenazas, sin importarles el género de sus víctimas. La intimidación de las niñas es con mayor frecuencia verbal, usualmente siendo otra niña el objetivo. Recientemente el intimidar ha sido reportado en las salas de conversación ("chat rooms") de las computadoras y mediante la correspondencia electrónica ("e-mail").
Los niños que son intimidados experimentan un sufrimiento real que puede interferir con su desarrollo social y emocional, al igual que con su rendimiento escolar. Algunas víctimas de intimidación hasta han intentado suicidarse antes de tener que continuar tolerando tal persecución y castigo.
Los niños y adolescentes que intimidan, se engrandecen y cobran fuerzas ("thrive") al controlar o dominar a otros. Ellos muchas veces han sido las víctimas de abuso físico o de intimidación. Los intimidadores ("bullies") pueden también estar deprimidos, llenos de ira y afectados por eventos que suceden en la escuela o en el hogar. Los niños que son el blanco de los intimidadores también tienden a caer bajo un perfil particular. Los intimidadores a menudo escogen niños que son pasivos, que se intimidan con facilidad o que tienen pocos amigos. Las víctimas también pueden ser más pequeños o menores a quienes se les hace muy difícil defenderse a sí mismos.
Si usted sospecha que su hijo está intimidando a otros, es importante que busque ayuda para él o ella tan pronto como le sea posible. Sin una intervención, la intimidación puede llevar a serias dificultades académicas, sociales, emocionales y legales. Hable con el pediatra, maestro, principal, consejero escolar o médico de familia de su niño. Si la intimidación continúa, una evaluación comprensiva por un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental debe de ser planificada. La evaluación puede ayudarlos a usted y a su niño a entender cuál es la causa de la intimidación y a desarrollar un plan para ponerle fin al comportamiento destructivo.
Si usted sospecha que su niño ha sido víctima de intimidación, pídale a él o a ella que le diga lo que está pasando. Usted puede ayudar proveyéndole muchas oportunidades para que hable con usted de manera abierta y sincera.
También es importante que se responda de manera positiva y con aceptación. Hágale saber a su hijo que no es su culpa y que él o ella hizo lo correcto al decírselo a usted. Otras sugerencias específicas incluyen lo siguiente:
Pregúntele a su niño lo que él o ella cree que se debe de hacer. ¿Qué él ha tratado ya? ¿Qué le funcionó y qué no le funcionó?
Busque ayuda de la maestra del niño o del consejero de la escuela. La mayor parte de la intimidación ocurre en las áreas de juego, en las cafeterías, los baños, los autobuses escolares o en los pasillos donde no hay supervisión.
Pídale a los administradores de la escuela que busquen información acerca de programas que han sido utilizados en otras escuelas y comunidades para combatir la intimidación, tales como la mediación entre los pares, la resolución de conflictos, el adiestramiento para controlar la ira y el aumento en la supervisión por adultos.
No estimule a su niño para que se defienda peleando. En vez de ello, sugiera que él o ella trate de alejarse para evitar al intimidador, o que busque la ayuda del maestro, entrenador u otro adulto.
Ayude a su niño a practicar a hacer valer sus derechos. El simple acto de insistir que el intimidador lo deje solo o quieto puede tener un efecto sorpresivo. Explíquele a su niño que la meta del intimidador es lograr una respuesta.
Ayude a su hijo a practicar qué decirle al intimidador de manera que esté preparado para la próxima vez.
Estimule a su niño para que esté con sus amigos cuando viaja hacia la escuela y de regreso, durante los viajes para hacer compras, o en otras salidas. Los intimidadores tienden a no molestar al niño que está en un grupo. Si su niño se torna retraído, deprimido o si se resiste a asistir a la escuela, o si usted se da cuenta de un deterioro en el comportamiento escolar, puede necesitarse una consulta o intervención adicional. Un siquiatra de niños y adolescentes u otro profesional de la salud mental puede ayudar al niño, a la familia y a la escuela a desarrollar una estrategia para tratar con la intimidación. Busque a tiempo la ayuda profesional para así evitar el riesgo de consecuencias emocionales duraderas para su niño.
Para información adicional vea
Información para la Familia
#33 Desórdenes de la Conducta
#55 Comprendiendo el Comportamiento Violento de Niños y Adolescentes
#65 Las Amenazas de los Niños y
#66 Ayudando a los Adolescentes con Estrés.
Vea también:
Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).
Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/la_intimidacion_bullying_no_80
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Bullying : Que deben hacer los maestros
En muchas ocasiones los maestros subestiman una situación de acoso, si toman medidas lo hacen cuando ya el niño tiene serios daños emocionales.
Qué deben hacer los maestros
Identificar a la víctima y el agresor.
Si ha detectado a la victima verifique preguntando a su padres si el niño presenta dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Si es necesario investigue y observe más al niño.
Siga al niño a una distancia prudente a lo lugares donde comúnmente esta sin vigilancia, seguramente se encontrará con el chico que lo esta acosando.
En las parades de los baños o las puertas de éstos, los niños suelen escribir burlas y agresiones, revíselas.
Platique con los compañeros más cercanos de los niños( acosador y víctima), pueden darle información valiosa.
Tenga consciencia de que tanto el agresor como la victima sufren, y por lo tanto necesitan ser atendidos y tratados.
http://www.peques.com.mx/que_deben_hacer_los_maestros.htm
Qué deben hacer los maestros
Identificar a la víctima y el agresor.
Si ha detectado a la victima verifique preguntando a su padres si el niño presenta dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Si es necesario investigue y observe más al niño.
Siga al niño a una distancia prudente a lo lugares donde comúnmente esta sin vigilancia, seguramente se encontrará con el chico que lo esta acosando.
En las parades de los baños o las puertas de éstos, los niños suelen escribir burlas y agresiones, revíselas.
Platique con los compañeros más cercanos de los niños( acosador y víctima), pueden darle información valiosa.
Tenga consciencia de que tanto el agresor como la victima sufren, y por lo tanto necesitan ser atendidos y tratados.
http://www.peques.com.mx/que_deben_hacer_los_maestros.htm
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El niño que muerde
Cuando un niño muerde puede que sea una señal de que está sufriendo algún problema emocional
Puede ser parte del desarrollo normal morder de vez en cuando, pero el morder persistentemente es una señal de que el niño tiene problemas emocionales o de comportamiento.
Mientras que muchos niños pelean ocasionalmente con otros o les dan, la agresión física frecuente y/o severa puede significar que el niño tiene serios problemas emocionales o del comportamiento que requieren una evaluación e intervención profesional. La acción de pelear o morder persistentemente cuando el niño asiste al cuidado diurno o al sistema escolar puede ser un problema serio. A esa edad los niños tienen mucho contacto con sus iguales y se espera que ellos sean capaces de hacer amigos y llevarse bien con ellos.
Muchos niños comienzan a morder agresivamente entre la edad de uno a tres años. La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño esta probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física. Los padres deben recordar que los niños que están echando dientes pueden morder también. La acción de morder es la razón más común por la cual son expulsados de los lugares de cuidado diurno.
Qué se debe hacer en el caso de un niño que muerde
- Inmediatamente dígale "NO", en un tono calmado pero firme y con desaprobación.
- Al bebé que comienza a caminar (1 a 2 años), cárguelo firmemente o póngalo abajo.
- Al niño pequeño (2 a 3 anos) dígale:"No es correcto morder porque les hace daño a las personas".
- NO MUERDA AL NIÑO para mostrarle cómo se siente cuando lo muerden. Esto le enseñará a que tenga un comportamiento agresivo.
- Si el niño persiste en morder a otros, no le lleve a los brazos ni juegue con él por espacio de 5 minutos después que él haya mordido. Así le enseñará que mordiendo no le llamará la atención.
- Si todo eso no funciona, los padres deben hablar con el médico.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/muerde.htm
Puede ser parte del desarrollo normal morder de vez en cuando, pero el morder persistentemente es una señal de que el niño tiene problemas emocionales o de comportamiento.
Mientras que muchos niños pelean ocasionalmente con otros o les dan, la agresión física frecuente y/o severa puede significar que el niño tiene serios problemas emocionales o del comportamiento que requieren una evaluación e intervención profesional. La acción de pelear o morder persistentemente cuando el niño asiste al cuidado diurno o al sistema escolar puede ser un problema serio. A esa edad los niños tienen mucho contacto con sus iguales y se espera que ellos sean capaces de hacer amigos y llevarse bien con ellos.
Muchos niños comienzan a morder agresivamente entre la edad de uno a tres años. La acción de morder puede ser la manera por la cual el niño esta probando su poder para llamar la atención. Algunos niños muerden porque se sienten infelices, ansiosos o celosos. Algunas veces esta acción puede ser resultado de una disciplina excesiva o severa o por haber estado expuesto a la violencia física. Los padres deben recordar que los niños que están echando dientes pueden morder también. La acción de morder es la razón más común por la cual son expulsados de los lugares de cuidado diurno.
Qué se debe hacer en el caso de un niño que muerde
- Inmediatamente dígale "NO", en un tono calmado pero firme y con desaprobación.
- Al bebé que comienza a caminar (1 a 2 años), cárguelo firmemente o póngalo abajo.
- Al niño pequeño (2 a 3 anos) dígale:"No es correcto morder porque les hace daño a las personas".
- NO MUERDA AL NIÑO para mostrarle cómo se siente cuando lo muerden. Esto le enseñará a que tenga un comportamiento agresivo.
- Si el niño persiste en morder a otros, no le lleve a los brazos ni juegue con él por espacio de 5 minutos después que él haya mordido. Así le enseñará que mordiendo no le llamará la atención.
- Si todo eso no funciona, los padres deben hablar con el médico.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/muerde.htm
Orígenes de la conducta agresiva infantil
Una de las grandes dificultades de los padres es saber cómo tratar la conducta agresiva de sus hijos ya que, a menudo, nos enfrentamos a la desobediencia y a la rebeldía de ellos.La agresividad es un trastorno que, en exceso, y si no se trata en la infancia, probablemente originará problemas en el futuro, cómo el fracaso escolar, la falta de socialización, dificultad de adaptación, etc.
¿qué podemos entender por agresividad en los niños?
Cuando se habla de agresividad, se está hablando de hacer daño, físico o psíquico, a una otra persona. De una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, corrida del pelo, etc., a otra persona. Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año. Cuando el bebé nace, trae impulsos amorosos y agresivos que, con el tiempo y con el cuidado de los padres, empezará a construir vínculos afectivos y a desarrollar sus relaciones personales. Esta es una fase muy importante. Su personalidad será construida a partir de su conocimiento del mundo a su alrededor. Para eso, es necesario que el bebé se sienta protegido y cuidado en su entorno familiar.
La influencia de la familia
La familia es uno de los elementos más relevantes dentro del factor sociocultural del niño. La familia lo es todo para él. La familia es su modelo de actitud, de disciplina, de conducta y de comportamiento. Es uno de los factores que más influyen en la emisión de la conducta agresiva. Está demostrado que el tipo de disciplina que una familia aplica al niño, será el responsable por su conducta agresiva o no. Un padre poco exigente, por ejemplo, y que tenga actitudes hostiles, y que esta siempre desaprobando y castigando con agresión física o amenazante constantemente a su hijo, estará fomentando la agresividad en el niño.
Otro factor que induce al niño a la agresividad es cuando la relación entre sus padres es tensa y conturbada. Dentro del factor sociocultural influirían tanto el tipo de barrio donde se viva como expresiones que fomenten la agresividad, como "no seas un cobarde".Los factores orgánicos tipo hormonal, mecanismos cerebrales, estados de mala nutrición, problemas de salud, etc., también influyen en el comportamiento agresivo. Y dentro del factor social, el niño que no tiene estrategias verbales para afrontar las situaciones difíciles, será fácilmente conducido a la agresión.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/la_agresividad_infantil.htm
¿qué podemos entender por agresividad en los niños?
Cuando se habla de agresividad, se está hablando de hacer daño, físico o psíquico, a una otra persona. De una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, corrida del pelo, etc., a otra persona. Este comportamiento es relativamente común y a menudo aparece cuando el niño cumple un año. Cuando el bebé nace, trae impulsos amorosos y agresivos que, con el tiempo y con el cuidado de los padres, empezará a construir vínculos afectivos y a desarrollar sus relaciones personales. Esta es una fase muy importante. Su personalidad será construida a partir de su conocimiento del mundo a su alrededor. Para eso, es necesario que el bebé se sienta protegido y cuidado en su entorno familiar.
La influencia de la familia
La familia es uno de los elementos más relevantes dentro del factor sociocultural del niño. La familia lo es todo para él. La familia es su modelo de actitud, de disciplina, de conducta y de comportamiento. Es uno de los factores que más influyen en la emisión de la conducta agresiva. Está demostrado que el tipo de disciplina que una familia aplica al niño, será el responsable por su conducta agresiva o no. Un padre poco exigente, por ejemplo, y que tenga actitudes hostiles, y que esta siempre desaprobando y castigando con agresión física o amenazante constantemente a su hijo, estará fomentando la agresividad en el niño.
Otro factor que induce al niño a la agresividad es cuando la relación entre sus padres es tensa y conturbada. Dentro del factor sociocultural influirían tanto el tipo de barrio donde se viva como expresiones que fomenten la agresividad, como "no seas un cobarde".Los factores orgánicos tipo hormonal, mecanismos cerebrales, estados de mala nutrición, problemas de salud, etc., también influyen en el comportamiento agresivo. Y dentro del factor social, el niño que no tiene estrategias verbales para afrontar las situaciones difíciles, será fácilmente conducido a la agresión.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/la_agresividad_infantil.htm
Bullying VII
El acoso escolar en niños de 8 y 10 años
Un estudio revela el aumento del acoso escolar en niños de 8 y 10 años.
El doctor en Sociología y Trabajo Social José Miguel Gutiérrez considera que una mayor implicación de los padres en la vida escolar de sus hijos y el fomento de la autoestima y de los trabajos en equipo por parte de los profesores reduciría considerablemente la violencia escolar. José Miguel Gutiérrez presentó hoy en Palencia su tesis La violencia escolar en Castilla y León.
Un análisis sociológico que analiza los comportamientos violentos que se han encontrado en los niños de esta comunidad autónoma en periodo escolar y que recibió ayer la calificación de sobresaliente cum laude.
Una de las principales conclusiones obtenidas en su estudio es que aproximadamente un 10% de los niños de quinto y sexto de primaria, entre 8 y 10 años, sufren algún tipo de maltrato psicológico y verbal en los colegios de Castilla y León, aunque precisó que solo el 1% recibe un maltrato físico.
Los insultos, motes, mensajes intimidatorios a través del móvil o el aislamiento y exclusión del grupo son los tipos de maltrato más comunes en los colegios de primaria de la región.
«Si estas conductas se aceptan en los colegios es fácil que estos niños den un paso más allá y con el tiempo pasen del maltrato verbal al físico», sostuvo Gutiérrez.
Por eso apuntó que es muy importante intervenir y corregir estos comportamiento en su inicio cuando todavía se trata de un maltrato verbal.
Para ellos sugiere en su tesis que los padres estén informados del comportamiento de sus hijos, participen más en la vida escolar y que los profesores trabajen más aspectos como la cooperación y el trabajo en equipo para contrarrestar con una sociedad en la que prima el rendimiento y la competición.
«En estas edades habría que trabajar otro tipo de habilidades sociales mas cooperativas y fomentar la autoestima personal de cada alumno para evitar conductas violentas», explicó el profesor del departamento de Sociología y Trabajo Social de la Escuela Universitaria de Educación de Palencia.
Con su estudio Gutiérrez ha llegado también a la conclusión de que los cambios en las estructuras familiares están afectando de forma importante al desarrollo de los niños. El descenso en la natalidad hace que los niños no puedan socializarse con sus hermanos y el hecho de que los padres trabajen fuera de casa y pasen menos tiempo con sus hijos ocasiona una pérdida de autoridad, explicó Gutiérrez.
http://www.guiainfantil.com/1001/el-acoso-escolar-en-ninos-de-8-y-10-anos.html
Un estudio revela el aumento del acoso escolar en niños de 8 y 10 años.
El doctor en Sociología y Trabajo Social José Miguel Gutiérrez considera que una mayor implicación de los padres en la vida escolar de sus hijos y el fomento de la autoestima y de los trabajos en equipo por parte de los profesores reduciría considerablemente la violencia escolar. José Miguel Gutiérrez presentó hoy en Palencia su tesis La violencia escolar en Castilla y León.
Un análisis sociológico que analiza los comportamientos violentos que se han encontrado en los niños de esta comunidad autónoma en periodo escolar y que recibió ayer la calificación de sobresaliente cum laude.
Una de las principales conclusiones obtenidas en su estudio es que aproximadamente un 10% de los niños de quinto y sexto de primaria, entre 8 y 10 años, sufren algún tipo de maltrato psicológico y verbal en los colegios de Castilla y León, aunque precisó que solo el 1% recibe un maltrato físico.
Los insultos, motes, mensajes intimidatorios a través del móvil o el aislamiento y exclusión del grupo son los tipos de maltrato más comunes en los colegios de primaria de la región.
«Si estas conductas se aceptan en los colegios es fácil que estos niños den un paso más allá y con el tiempo pasen del maltrato verbal al físico», sostuvo Gutiérrez.
Por eso apuntó que es muy importante intervenir y corregir estos comportamiento en su inicio cuando todavía se trata de un maltrato verbal.
Para ellos sugiere en su tesis que los padres estén informados del comportamiento de sus hijos, participen más en la vida escolar y que los profesores trabajen más aspectos como la cooperación y el trabajo en equipo para contrarrestar con una sociedad en la que prima el rendimiento y la competición.
«En estas edades habría que trabajar otro tipo de habilidades sociales mas cooperativas y fomentar la autoestima personal de cada alumno para evitar conductas violentas», explicó el profesor del departamento de Sociología y Trabajo Social de la Escuela Universitaria de Educación de Palencia.
Con su estudio Gutiérrez ha llegado también a la conclusión de que los cambios en las estructuras familiares están afectando de forma importante al desarrollo de los niños. El descenso en la natalidad hace que los niños no puedan socializarse con sus hermanos y el hecho de que los padres trabajen fuera de casa y pasen menos tiempo con sus hijos ocasiona una pérdida de autoridad, explicó Gutiérrez.
http://www.guiainfantil.com/1001/el-acoso-escolar-en-ninos-de-8-y-10-anos.html
Bullying V
Las consecuencias del bullying son incalculables para la víctima y para el agresor
El bullying no entiende de distinciones sociales o de sexo. A pesar de la creencia extendida de que los centros escolares situados en zonas menos favorecidas son por definición más conflictivos, lo cierto es que el bullying hace su presencia en casi cualquier contexto. Respecto al sexo, tampoco se aprecian diferencias, al menos en lo que respecta a las víctimas, puesto que en el perfil del agresor sí se apreciapredominancia de los varones.
Para la víctima
Las consecuencias del acoso escolar son muchas y profundas. Para la víctima de acoso escolar, las consecuencias se hace notar con una evidente baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, etc. También se suman a eso, la pérdida de interés por las cuestiones relativas a los estudios, lo cual puede desencadenar una situación de fracaso escolar, así como la aparición de trastornos fóbicos de difícil resolución. Se puede detectar a una víctima de acoso escolar por presentar un constante aspecto contrariado, triste, deprimido o aflicto, por faltar frecuentemente y tener miedo a las clases, o por tener un bajo rendimiento escolar. Aparte de eso también atinge al plano físico presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Sin embargo, eso no quiere decir que todos los niños que presenten este cuadro estén sufriendo por un acoso escolar. Antes de dar un diagnóstico al problema, es necesario que antes se investigue y se observe más al niño.
Para el agresor
En cuanto a los efectos del bullying sobre los propios agresores, algunos estudios indican que los ejecutores pueden encontrarse en la antesala de las conductas delictivas. También el resto de espectadores, la masa silenciosa de compañeros que, de un modo u otro, se sienten amedrentados por la violencia de la que son testigos, se siente afectado, pudiendo provocar cierta sensación de que ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas. Para el agresor, el bullying le dificulta la convivencia con los demás niños, le hace actuar de forma autoritaria y violenta, llegando en muchos casos a convertirse en un delincuente o criminal. Normalmente, el agresor se comporta de una forma irritada, impulsiva e intolerante. No saben perder, necesitan imponerse a través del poder, la fuerza y la amenaza, se meten en las discusiones, cogen el material del compañero sin su consentimiento, y exteriorizan constantemente una autoridad exagerada.
http://www.guiainfantil.com/educacion/escuela/acosoescolar/consecuencias.htm
El bullying no entiende de distinciones sociales o de sexo. A pesar de la creencia extendida de que los centros escolares situados en zonas menos favorecidas son por definición más conflictivos, lo cierto es que el bullying hace su presencia en casi cualquier contexto. Respecto al sexo, tampoco se aprecian diferencias, al menos en lo que respecta a las víctimas, puesto que en el perfil del agresor sí se apreciapredominancia de los varones.
Para la víctima
Las consecuencias del acoso escolar son muchas y profundas. Para la víctima de acoso escolar, las consecuencias se hace notar con una evidente baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, etc. También se suman a eso, la pérdida de interés por las cuestiones relativas a los estudios, lo cual puede desencadenar una situación de fracaso escolar, así como la aparición de trastornos fóbicos de difícil resolución. Se puede detectar a una víctima de acoso escolar por presentar un constante aspecto contrariado, triste, deprimido o aflicto, por faltar frecuentemente y tener miedo a las clases, o por tener un bajo rendimiento escolar. Aparte de eso también atinge al plano físico presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Sin embargo, eso no quiere decir que todos los niños que presenten este cuadro estén sufriendo por un acoso escolar. Antes de dar un diagnóstico al problema, es necesario que antes se investigue y se observe más al niño.
Para el agresor
En cuanto a los efectos del bullying sobre los propios agresores, algunos estudios indican que los ejecutores pueden encontrarse en la antesala de las conductas delictivas. También el resto de espectadores, la masa silenciosa de compañeros que, de un modo u otro, se sienten amedrentados por la violencia de la que son testigos, se siente afectado, pudiendo provocar cierta sensación de que ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas. Para el agresor, el bullying le dificulta la convivencia con los demás niños, le hace actuar de forma autoritaria y violenta, llegando en muchos casos a convertirse en un delincuente o criminal. Normalmente, el agresor se comporta de una forma irritada, impulsiva e intolerante. No saben perder, necesitan imponerse a través del poder, la fuerza y la amenaza, se meten en las discusiones, cogen el material del compañero sin su consentimiento, y exteriorizan constantemente una autoridad exagerada.
http://www.guiainfantil.com/educacion/escuela/acosoescolar/consecuencias.htm
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Acoso Escolar,
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Bullying,
intimidación
Campaña por un Buen Trato
La Fundación ANAR y el Ministerio de Educación vienen desarrollando la Campaña por el “Derecho al Buen Trato” en Comunidades Educativas del Callao y Lima Metropolitana (zona Este y Sur), con el fin de Contribuir a la mejora de la calidad de vida de las niñas, niños y adolescentes, basándose en el respeto mutuo y el reconocimiento de sus derechos.
¿Que es el Buen Trato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te trata con respeto y cariño, como a una persona que vale.
Cuando te dejan opinar y te escuchan.
Cuando te hacen sentir feliz y seguro.
¿Como reconoces el Buen Trato?
Te tratan con respeto
Te dan cariño
Protegen tus derechos
No te golpean
No te Insultan
No te humillan ni te descriminan
No tocan tu cuerpo sin tu permiso
¿Que es el Maltrato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te grita, te insulta, te dice groserias, te golpea
Cuando te obligan a hacer algo que no quieres y/o toman tu cuerpo haciendote sentir incomodo
Cuando te hacen sentir triste, asustado, insultado, humillado y enojado.
¿Como reconoces el Maltrato?
Te humillan
Te insultan
Te castigan fisicamente
Te dan ordendes sin explicar por qué
No te tienen paciencia
No toman en cuenta tus sentimientos
Se burlan de tí
No te dejan hablar
No confian en tí
Te atemorizan y amenazan
http://www.anarperu.org/0/0/modulos/JER/buen_trato.htm?JER=5
***************************************************************
Otra Web de Gran Ayuda con mucha información al respecto:
Anti- Bullying Linea de Apoyo contra el acoso escolar
http://www.acosoescolar.info/padres/index.htm
http://www.acosomoral.org/indexbully.htm
http://www.peques.com.mx/bullying.htm
**************************************************************************************
Otro Portal interesante:
VISIONARY es un proyecto europeo de cooperación centrado en la prevención del bullying y la violencia en las escuelas, dirigido a profesores y profesoras, alumnos y alumnas, padres y madres, expertos y expertas y cualquier persona que pueda estar interesada en esta problemática. Nuestra página pretende presentar información estructurada sobre el tema, facilitar el intercambio de opiniones y establecer una red de personas e instituciones tanto en un plano nacional como internacional.
Esta página web es el resultado de dos proyectos fundados por el programa Sócrates/Minerva de la Comisión Europea: VISIONARY (2000-2003) y VISIONARIES-NET (2004-2006). Las principales secciones de la página están disponibles en los idiomas de los países participantes en el proyecto: inglés, alemán, español, francés, portugués, rumano, danés y finlandés.
En nuestra página web puedes encontrar:
Artículos sobre:
Violencia escolar en los países europeos (en inglés). Más...
Prevención de la violencia en la escuela en general (en inglés) Más...
Enlaces – objetivo de esta página – disponibles en los idiomas de los países participantes. Más...
Noticias actualizadas regularmente en inglés, alemán, francés, español y rumano. Más...
SBV BLOG sobre violencia escolar y bullying donde puedes interactuar con otros usuarios/as. Más...
Conferencias Online para expertos como parte del nuevo proyecto VISIONARIES-NET. Más...
Más información sobre VISIONARY, VISIONARIES-NET y sobre nosotros. Más...
http://www.bullying-in-school.info/es/content/home.html
¿Que es el Buen Trato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te trata con respeto y cariño, como a una persona que vale.
Cuando te dejan opinar y te escuchan.
Cuando te hacen sentir feliz y seguro.
¿Como reconoces el Buen Trato?
Te tratan con respeto
Te dan cariño
Protegen tus derechos
No te golpean
No te Insultan
No te humillan ni te descriminan
No tocan tu cuerpo sin tu permiso
¿Que es el Maltrato?
Cuando tu mamá, papá, maestro, amigo o cualquier otra persona te grita, te insulta, te dice groserias, te golpea
Cuando te obligan a hacer algo que no quieres y/o toman tu cuerpo haciendote sentir incomodo
Cuando te hacen sentir triste, asustado, insultado, humillado y enojado.
¿Como reconoces el Maltrato?
Te humillan
Te insultan
Te castigan fisicamente
Te dan ordendes sin explicar por qué
No te tienen paciencia
No toman en cuenta tus sentimientos
Se burlan de tí
No te dejan hablar
No confian en tí
Te atemorizan y amenazan
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Otra Web de Gran Ayuda con mucha información al respecto:
Anti- Bullying Linea de Apoyo contra el acoso escolar
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agresiones entre niños,
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niños agredidos,
niños agresores,
prevención,
previniendo el abuso emocional,
relación padres hijos,
violencia en las escuelas
martes, 5 de mayo de 2009
Su hijo y los niños agresores en la escuela
Seth, un niño de 10 años, le pedía a su mamá cada vez más dinero para el almuerzo. Sin embargo, parecía estar más flaco que nunca y volvía del colegio con hambre. Resultó que Seth le estaba entregando el dinero del almuerzo a un niño de quinto grado que lo amenazaba con golpearlo si no se lo daba.
Kayla, de 13 años, pensaba que todo estaba bien en su nueva escuela, ya que todas las chicas más populares eran muy agradables con ella. Pero luego descubrió que una de estas chicas había echado a correr rumores sobre ella en un sitio web. Esa noche, Kayla lloró hasta quedarse dormida; además, comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolores de estómago, para evitar encontrarse con estas chicas en la sala de estudio.
Por desgracia, el tipo de comportamiento agresivo (que se conoce como bullying en inglés) que Seth y Kayla sufrieron es una práctica muy difundida. En las encuestas nacionales, la mayoría de los niños y los adolescentes afirman que esta práctica tiene lugar en su escuela.
Los enfrentamientos en la escuela pueden convertir algo tan simple como el recreo o el camino hacia la parada del autobús en una pesadilla para los niños. Los comportamientos agresivos hacia un niño pueden dejarle cicatrices emocionales profundas que duran toda la vida. Y en casos extremos, pueden culminar en amenazas violentas, daño a la propiedad o en heridas graves en una persona.
Si su hijo es víctima de estos ataques, existen formas de ayudarlo a enfrentar esta situación día a día y a disminuir el impacto duradero que tengan sobre su vida. Y aun cuando esta situación no sea un problema en su casa en este momento, es importante conversar sobre el tema con sus hijos, para que estén preparados en caso de que les toque enfrentarla.
¿En que consisten los comportamientos agresivos (bullying)?
La mayoría de los niños han sido fastidiados por un hermano o por un amigo en cierto momento. Esto no suele resultar dañino si se hace con un espíritu de juego, amigable y de común acuerdo, y ambos niños lo encuentran divertido. Pero cuando el hecho de fastidiar a alguien se convierte en algo hiriente, cruel y constante pasa al terreno del comportamiento agresivo (bullying) y debe dejar de ocurrir.
El comportamiento agresivo (bullying) consiste en atormentar a alguien física, verbal o psicológicamente de manera intencional. Puede abarcar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta la extorsión para quedarse con el dinero o los bienes más preciados de alguien. Algunos niños rechazan a otros y echan a correr rumores sobre ellos. Otros recurren al correo electrónico, las salas de chateo, los mensajes instantáneos, los sitios web de redes sociales y los mensajes de texto, para burlarse de alguien o herir sus sentimientos.
Es fundamental darles a estos comportamientos agresivos (bullying) la importancia que tienen y no hacer caso omiso de ellos pensando que se trata de una situación que los niños deben enfrentar. Las consecuencias de esta práctica pueden ser graves y afectar la autovaloración de los niños y sus futuras relaciones. En los casos más graves, esta práctica ha contribuido a generar situaciones trágicas, como los tiroteos en las escuelas.
¿Por qué los niños se convierten en agresores?
Los niños muestran comportamientos agresivos por varias razones. En ocasiones, se meten con alguien porque necesitan una víctima —alguien que parece más débil emocional o físicamente, que tiene un aspecto distinto o que actúa de manera diferente— para sentirse más importante, populares o a cargo del control. Aunque en ciertos casos los niños que se comportan de manera agresiva son más grandes o más fuertes que sus víctimas, esto no siempre es así.
A veces, los niños atormentan a otros porque ellos mismos han sido tratados de esa manera. Es posible que piensen que su comportamiento es normal porque provienen de familias u otros entornos donde las personas suelen enojarse, gritarse o insultarse. Algunos populares programas de televisión incluso parecen promover la maldad: la gente recibe votos en contra, es rechazada o se la ridiculiza por su aspecto o su falta de talento.
¿Cuáles son los síntomas de que un niño está siendo agredido por otros niños?
Salvo que su hijo le cuente que es víctima de agresiones —o que tenga lastimaduras o heridas visibles—, puede ser difícil darse cuenta de lo que está sucediendo.
Sin embargo, existen algunas señales de advertencia. Quizás usted note que su hijo se comporta de forma diferente o parece angustiado, que no come ni duerme bien ni realiza aquellas actividades de las que suele disfrutar. Cuando los niños parecen malhumorados o se enojan más que lo habitual, o cuando empiezan a evitar ciertas situaciones, como tomar el autobús para ir a la escuela, es posible que sean víctimas de algún niño que los está agrediendo.
Si usted sospecha que su hijo está siendo agredido pero él se muestra reacio a confesarlo, trate de encontrar la forma de sacar el tema de manera indirecta. Por ejemplo, alguna situación que ven en un programa de televisión puede servir de disparador para la conversación, y usted puede preguntarle a su hijo qué piensa al respecto o qué cree que debería haber hecho esa persona. Esto podría llevar a las siguientes preguntas: “¿Alguna vez fuiste testigo de una situación similar?” o “¿Alguna vez te sucedió algo parecido?”. Tal vez, usted quiera hablar acerca de alguna experiencia propia o de la que vivió algún integrante de su familia a esa edad.
Hágale saber a su hijo que si alguien lo está agrediendo —o si ve que eso le ocurre a otro niño—, es importante que lo hable con alguna persona, ya sea con usted, con otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia), o con un hermano.
¿Cómo ayudar a los niños?
Si su hijo le cuenta acerca de un episodio de agresión, concéntrese en brindarle consuelo y apoyo, más allá de cuán molesto se sienta usted. Los niños suelen mostrarse reacios a contarles estos episodios a los adultos, ya que les generan incomodidad y vergüenza. A ellos les preocupa que sus padres puedan sentirse decepcionados.
En ocasiones, los niños sienten que ellos son culpables, que si hubieran actuado de manera diferente o hubieran tenido otro aspecto, eso no estaría sucediendo. A veces, tienen miedo de que los agresores descubran que ellos hablaron y la situación empeore. En ciertos casos, les preocupa que sus padres no les crean o no hagan nada al respecto, o que los alienten a pelear contra los agresores, una situación que a ellos les da miedo.
Felicite a su hijo por su valentía al hablar de lo que está sucediendo. Recuérdele que no está solo, ya que muchos niños sufren las agresiones de sus compañeros en algún momento. Haga hincapié en que es el agresor el que se comporta mal, no su hijo. Asegúrele que juntos encontrarán la solución para este problema.
En ocasiones, un hermano o un amigo mayores pueden ayudar a afrontar esta situación. Tal vez a su hija le ayude escuchar que su hermana mayor, a quien idolatra, fue víctima de burlas a causa de sus aparatos y cómo enfrentó la situación. Un hermano o un amigo mayores quizá puedan darle a usted una opinión sobre lo que está sucediendo en la escuela, o cualquier otro lugar donde ocurran las agresiones, y ayudarlo a encontrar la mejor solución.
Tome en cuenta el hecho de que las agresiones pueden empeorar si los agresores descubren que su hijo le contó acerca de lo sucedido. En ocasiones, resulta útil hablar con los padres del agresor. En otros casos, es mejor contactar primero a los maestros o los consejeros. Si a pesar de haber hablado con ellos usted sigue teniendo ganas de acercarse a los padres del agresor, es mejor que lo haga en un contexto donde un funcionario de la escuela, como el consejero, pueda actuar de mediador.
En muchos estados existen leyes y políticas referidas a estos comportamientos agresivos. Averigüe cuáles son las leyes que rigen en su comunidad. En algunos casos, si está muy preocupado acerca de la seguridad de su hijo, puede necesitar ponerse en contacto con las autoridades jurídicas.
Consejos para los niños
La clave para ayudar a los niños es proporcionarles estrategias que les permitan afrontar los comportamientos agresivos de otros niños a diario y que también contribuyan a que recuperen su autoestima y su dignidad.
Quizá resulte tentador aconsejarle a un niño que devuelva la agresión. Después de todo, el sufrimiento de su hijo le produce enojo y tal vez a usted le hayan enseñado a defenderse solo cuando era joven. Además, es probable que le preocupe que su hijo siga sufriendo a mano de los agresores.
Sin embargo, es importante aconsejarles a los niños que no respondan a los agresores con otra agresión. Esto puede terminar en más violencia, problemas y en que alguien salga lastimado. En cambio, es mejor alejarse de la situación, estar con otros niños y contarle a un adulto.
Éstas son algunas estrategias para compartir con sus hijos, las cuales pueden ayudar a mejorar la situación y ayudarlos a sentirse mejor:
Evitar las agresiones y recurrir al sistema de los amigos. Ir a otro baño si hay algún agresor cerca y no acercarse al armario donde guardan sus cosas cuando no hay nadie en las proximidades. Asegurarse de estar acompañados cuando aparece un agresor. Estar cerca de un amigo en aquellos lugares donde haya un agresor: en el autobús, en los pasillos o durante el recreo. Hacer lo mismo por un amigo.
Contener el enojo. Es natural molestarse por las agresiones, pero eso les sienta de maravillas a los agresores, porque los hace sentirse más poderosos. Es importante que los niños no lloren, ni se pongan rojos, ni se enojen frente a la agresión. Aunque esta habilidad requiere mucha práctica, es útil para mantenerse fuera del alcance del radar del agresor. En ocasiones, los niños descubren que les sirve practicar algunas estrategias para calmarse, como contra hasta diez, escribir palabras que reflejen su enojo, respirar hondo o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a “poner cara de póquer” hasta que estén a salvo de cualquier peligro (sonreír o reírse quizá resulten una provocación para el agresor).
Actuar con valentía, alejarse e ignorar al agresor. De manera firme y clara, los niños deben decirle al agresor que se detenga y, luego, alejarse. Es necesario que pongan en práctica algunos recursos para ignorar los comentarios hirientes, como no mostrar interés o mandarle un mensaje de texto a alguien con el teléfono celular. Al ignorar al agresor, los niños están demostrando que no les interesa. Con el tiempo, es posible que el agresor se aburra de intentar molestarlos.· Contarle a un adulto. Los maestros, los directores, los padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a frenar las agresiones.
Hablar sobre el tema. Los niños deben conversar con alguien que les inspire confianza, como un consejero escolar, un maestro, un hermano o un amigo. Estas personas quizá puedan darles algunos consejos útiles, y aunque no puedan resolver la situación, los ayudarán a sentirse menos solos.
Eliminar los incentivos. Si el agresor les pide a los niños el dinero que llevan para el almuerzo, ellos deben empezar a llevar su comida ya lista. Si intenta apoderarse de su equipo de audio, es importante que no lo lleven a la escuela.
Tender la mano
En casa, usted puede limitar el impacto que provocan las agresiones. Aliente a sus hijos a que se reúnan con amigos que los ayuden a tener confianza en sí mismos. Ayúdelos a conocer a otros niños anotándolos en algún club o en un programa de deportes. Y encuentre actividades que contribuyan a que se sientan fuertes y confiados. Tal vez, una clase de defensa personal, como karate, o algún otro tipo de gimnasia.
Y sólo recuerde lo siguiente: a pesar de lo irritantes que puedan ser estas situaciones de agresión para usted y su familia, existen muchos recursos y personas disponibles para ayudarlo.
Revisado por: Michelle New, PhD
Fecha de revisión: junio de 2007
Fuente http://kidshealth.org/
Kayla, de 13 años, pensaba que todo estaba bien en su nueva escuela, ya que todas las chicas más populares eran muy agradables con ella. Pero luego descubrió que una de estas chicas había echado a correr rumores sobre ella en un sitio web. Esa noche, Kayla lloró hasta quedarse dormida; además, comenzó a ir a la enfermería quejándose de dolores de estómago, para evitar encontrarse con estas chicas en la sala de estudio.
Por desgracia, el tipo de comportamiento agresivo (que se conoce como bullying en inglés) que Seth y Kayla sufrieron es una práctica muy difundida. En las encuestas nacionales, la mayoría de los niños y los adolescentes afirman que esta práctica tiene lugar en su escuela.
Los enfrentamientos en la escuela pueden convertir algo tan simple como el recreo o el camino hacia la parada del autobús en una pesadilla para los niños. Los comportamientos agresivos hacia un niño pueden dejarle cicatrices emocionales profundas que duran toda la vida. Y en casos extremos, pueden culminar en amenazas violentas, daño a la propiedad o en heridas graves en una persona.
Si su hijo es víctima de estos ataques, existen formas de ayudarlo a enfrentar esta situación día a día y a disminuir el impacto duradero que tengan sobre su vida. Y aun cuando esta situación no sea un problema en su casa en este momento, es importante conversar sobre el tema con sus hijos, para que estén preparados en caso de que les toque enfrentarla.
¿En que consisten los comportamientos agresivos (bullying)?
La mayoría de los niños han sido fastidiados por un hermano o por un amigo en cierto momento. Esto no suele resultar dañino si se hace con un espíritu de juego, amigable y de común acuerdo, y ambos niños lo encuentran divertido. Pero cuando el hecho de fastidiar a alguien se convierte en algo hiriente, cruel y constante pasa al terreno del comportamiento agresivo (bullying) y debe dejar de ocurrir.
El comportamiento agresivo (bullying) consiste en atormentar a alguien física, verbal o psicológicamente de manera intencional. Puede abarcar desde golpes, empujones, insultos, amenazas y burlas hasta la extorsión para quedarse con el dinero o los bienes más preciados de alguien. Algunos niños rechazan a otros y echan a correr rumores sobre ellos. Otros recurren al correo electrónico, las salas de chateo, los mensajes instantáneos, los sitios web de redes sociales y los mensajes de texto, para burlarse de alguien o herir sus sentimientos.
Es fundamental darles a estos comportamientos agresivos (bullying) la importancia que tienen y no hacer caso omiso de ellos pensando que se trata de una situación que los niños deben enfrentar. Las consecuencias de esta práctica pueden ser graves y afectar la autovaloración de los niños y sus futuras relaciones. En los casos más graves, esta práctica ha contribuido a generar situaciones trágicas, como los tiroteos en las escuelas.
¿Por qué los niños se convierten en agresores?
Los niños muestran comportamientos agresivos por varias razones. En ocasiones, se meten con alguien porque necesitan una víctima —alguien que parece más débil emocional o físicamente, que tiene un aspecto distinto o que actúa de manera diferente— para sentirse más importante, populares o a cargo del control. Aunque en ciertos casos los niños que se comportan de manera agresiva son más grandes o más fuertes que sus víctimas, esto no siempre es así.
A veces, los niños atormentan a otros porque ellos mismos han sido tratados de esa manera. Es posible que piensen que su comportamiento es normal porque provienen de familias u otros entornos donde las personas suelen enojarse, gritarse o insultarse. Algunos populares programas de televisión incluso parecen promover la maldad: la gente recibe votos en contra, es rechazada o se la ridiculiza por su aspecto o su falta de talento.
¿Cuáles son los síntomas de que un niño está siendo agredido por otros niños?
Salvo que su hijo le cuente que es víctima de agresiones —o que tenga lastimaduras o heridas visibles—, puede ser difícil darse cuenta de lo que está sucediendo.
Sin embargo, existen algunas señales de advertencia. Quizás usted note que su hijo se comporta de forma diferente o parece angustiado, que no come ni duerme bien ni realiza aquellas actividades de las que suele disfrutar. Cuando los niños parecen malhumorados o se enojan más que lo habitual, o cuando empiezan a evitar ciertas situaciones, como tomar el autobús para ir a la escuela, es posible que sean víctimas de algún niño que los está agrediendo.
Si usted sospecha que su hijo está siendo agredido pero él se muestra reacio a confesarlo, trate de encontrar la forma de sacar el tema de manera indirecta. Por ejemplo, alguna situación que ven en un programa de televisión puede servir de disparador para la conversación, y usted puede preguntarle a su hijo qué piensa al respecto o qué cree que debería haber hecho esa persona. Esto podría llevar a las siguientes preguntas: “¿Alguna vez fuiste testigo de una situación similar?” o “¿Alguna vez te sucedió algo parecido?”. Tal vez, usted quiera hablar acerca de alguna experiencia propia o de la que vivió algún integrante de su familia a esa edad.
Hágale saber a su hijo que si alguien lo está agrediendo —o si ve que eso le ocurre a otro niño—, es importante que lo hable con alguna persona, ya sea con usted, con otro adulto (un maestro, un consejero escolar o un amigo de la familia), o con un hermano.
¿Cómo ayudar a los niños?
Si su hijo le cuenta acerca de un episodio de agresión, concéntrese en brindarle consuelo y apoyo, más allá de cuán molesto se sienta usted. Los niños suelen mostrarse reacios a contarles estos episodios a los adultos, ya que les generan incomodidad y vergüenza. A ellos les preocupa que sus padres puedan sentirse decepcionados.
En ocasiones, los niños sienten que ellos son culpables, que si hubieran actuado de manera diferente o hubieran tenido otro aspecto, eso no estaría sucediendo. A veces, tienen miedo de que los agresores descubran que ellos hablaron y la situación empeore. En ciertos casos, les preocupa que sus padres no les crean o no hagan nada al respecto, o que los alienten a pelear contra los agresores, una situación que a ellos les da miedo.
Felicite a su hijo por su valentía al hablar de lo que está sucediendo. Recuérdele que no está solo, ya que muchos niños sufren las agresiones de sus compañeros en algún momento. Haga hincapié en que es el agresor el que se comporta mal, no su hijo. Asegúrele que juntos encontrarán la solución para este problema.
En ocasiones, un hermano o un amigo mayores pueden ayudar a afrontar esta situación. Tal vez a su hija le ayude escuchar que su hermana mayor, a quien idolatra, fue víctima de burlas a causa de sus aparatos y cómo enfrentó la situación. Un hermano o un amigo mayores quizá puedan darle a usted una opinión sobre lo que está sucediendo en la escuela, o cualquier otro lugar donde ocurran las agresiones, y ayudarlo a encontrar la mejor solución.
Tome en cuenta el hecho de que las agresiones pueden empeorar si los agresores descubren que su hijo le contó acerca de lo sucedido. En ocasiones, resulta útil hablar con los padres del agresor. En otros casos, es mejor contactar primero a los maestros o los consejeros. Si a pesar de haber hablado con ellos usted sigue teniendo ganas de acercarse a los padres del agresor, es mejor que lo haga en un contexto donde un funcionario de la escuela, como el consejero, pueda actuar de mediador.
En muchos estados existen leyes y políticas referidas a estos comportamientos agresivos. Averigüe cuáles son las leyes que rigen en su comunidad. En algunos casos, si está muy preocupado acerca de la seguridad de su hijo, puede necesitar ponerse en contacto con las autoridades jurídicas.
Consejos para los niños
La clave para ayudar a los niños es proporcionarles estrategias que les permitan afrontar los comportamientos agresivos de otros niños a diario y que también contribuyan a que recuperen su autoestima y su dignidad.
Quizá resulte tentador aconsejarle a un niño que devuelva la agresión. Después de todo, el sufrimiento de su hijo le produce enojo y tal vez a usted le hayan enseñado a defenderse solo cuando era joven. Además, es probable que le preocupe que su hijo siga sufriendo a mano de los agresores.
Sin embargo, es importante aconsejarles a los niños que no respondan a los agresores con otra agresión. Esto puede terminar en más violencia, problemas y en que alguien salga lastimado. En cambio, es mejor alejarse de la situación, estar con otros niños y contarle a un adulto.
Éstas son algunas estrategias para compartir con sus hijos, las cuales pueden ayudar a mejorar la situación y ayudarlos a sentirse mejor:
Evitar las agresiones y recurrir al sistema de los amigos. Ir a otro baño si hay algún agresor cerca y no acercarse al armario donde guardan sus cosas cuando no hay nadie en las proximidades. Asegurarse de estar acompañados cuando aparece un agresor. Estar cerca de un amigo en aquellos lugares donde haya un agresor: en el autobús, en los pasillos o durante el recreo. Hacer lo mismo por un amigo.
Contener el enojo. Es natural molestarse por las agresiones, pero eso les sienta de maravillas a los agresores, porque los hace sentirse más poderosos. Es importante que los niños no lloren, ni se pongan rojos, ni se enojen frente a la agresión. Aunque esta habilidad requiere mucha práctica, es útil para mantenerse fuera del alcance del radar del agresor. En ocasiones, los niños descubren que les sirve practicar algunas estrategias para calmarse, como contra hasta diez, escribir palabras que reflejen su enojo, respirar hondo o alejarse. A veces, lo mejor es enseñarles a los niños a “poner cara de póquer” hasta que estén a salvo de cualquier peligro (sonreír o reírse quizá resulten una provocación para el agresor).
Actuar con valentía, alejarse e ignorar al agresor. De manera firme y clara, los niños deben decirle al agresor que se detenga y, luego, alejarse. Es necesario que pongan en práctica algunos recursos para ignorar los comentarios hirientes, como no mostrar interés o mandarle un mensaje de texto a alguien con el teléfono celular. Al ignorar al agresor, los niños están demostrando que no les interesa. Con el tiempo, es posible que el agresor se aburra de intentar molestarlos.· Contarle a un adulto. Los maestros, los directores, los padres y el personal del comedor escolar pueden ayudar a frenar las agresiones.
Hablar sobre el tema. Los niños deben conversar con alguien que les inspire confianza, como un consejero escolar, un maestro, un hermano o un amigo. Estas personas quizá puedan darles algunos consejos útiles, y aunque no puedan resolver la situación, los ayudarán a sentirse menos solos.
Eliminar los incentivos. Si el agresor les pide a los niños el dinero que llevan para el almuerzo, ellos deben empezar a llevar su comida ya lista. Si intenta apoderarse de su equipo de audio, es importante que no lo lleven a la escuela.
Tender la mano
En casa, usted puede limitar el impacto que provocan las agresiones. Aliente a sus hijos a que se reúnan con amigos que los ayuden a tener confianza en sí mismos. Ayúdelos a conocer a otros niños anotándolos en algún club o en un programa de deportes. Y encuentre actividades que contribuyan a que se sientan fuertes y confiados. Tal vez, una clase de defensa personal, como karate, o algún otro tipo de gimnasia.
Y sólo recuerde lo siguiente: a pesar de lo irritantes que puedan ser estas situaciones de agresión para usted y su familia, existen muchos recursos y personas disponibles para ayudarlo.
Revisado por: Michelle New, PhD
Fecha de revisión: junio de 2007
Fuente http://kidshealth.org/
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