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lunes, 11 de octubre de 2010
Para reflexionar sobre el dia a dia....de la vida en familia
Videos encontrado en el Blog The Classical Mommy
Un Blog donde comparten experiencias sobre el Homeschool con orientacion cristiana.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Investigando con niños? noooooo... No?
Es posible...e incluso como jugando!
Aqui un resultado con mi peque cuando tenia cuatro años.
Aqui un resultado con mi peque cuando tenia cuatro años.
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viernes, 12 de marzo de 2010
Cinco cosas peligrosas que debe permitir que haga su niño
24 FEB 10
Sobreprotegidos (e infelices)
Las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo.
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO / EL PAÍS - Cultura
Desde el célebre arranque de Anna Karénina sabemos que todas las familias felices se parecen y que las desdichadas lo son cada una a su modo. Pero hay algo en lo que tanto las dichosas como las desgraciadas coinciden, sea cuál sea el ámbito en que se desarrollan: la protección de los hijos.
La intensidad de esa protección es lo que ha variado extraordinariamente a lo largo del tiempo, y sigue haciéndolo de uno a otro contexto. Cuando yo era niño montaba en bici sin usar casco, usaba un tirachinas con el que logré notable precisión y encendía hogueras en la playa, igual que los exploradores de las películas hacían en la selva con el fin de mantener a raya a los animales salvajes o a las sanguinarias tribus hostiles (los niños de entonces éramos incorregiblemente colonialistas). Todo eso ocurría al menos durante el verano; de vuelta a la ciudad mis libertades -igual que las de mis amigos- eran severamente cercenadas, y ya no podía jugar en la calle.
La infancia siempre ha sido la edad más peligrosa. Es cuando más se aprende, y no hay aprendizaje que no implique riesgo. Además de divertidas, las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo. Transgredir las medidas cautelares con las que los adultos protegen a los niños es, a veces, aunque a los primeros les cueste reconocerlo, un modo de explorarlo. Los mejores padres también lo saben (recuerdan su infancia) y enseñan a sus hijos a comprender la diferencia entre peligro y riesgo, entre prudencia y cobardía, suministrándoles saber y consejo, no desconfianza o aprensión. Los padres, digamos, suficientemente buenos son aquellos que entienden (aún a costa de cierta angustia) que sólo asumiendo pequeñas responsabilidades (por tanto, riesgos) los niños crecen.
La sobreprotección de los pequeños es un preocupante problema de las sociedades avanzadas. En EE UU el deseo desmedido de evitarles a los hijos los peligros del mundo -que se resuelve en una exagerada "infantilización" de la infancia-, puede llegar a alcanzar extremos grotescos, incrementando artificialmente la vulnerabilidad de los niños. Una profesional acostumbrada a batirse el cobre en el implacable mercado laboral estadounidense me comentaba hace poco sin pestañear que no pensaba permitir que su sensible hijo acudiera a la ceremonia de entrega de premios de su colegio: no deseaba que los triunfos de sus compañeros crearan en su hijo una sensación de frustración o de duda en sus propias capacidades.
Quizás por todo ello resulta más explicable la intensidad del debate que ha provocado en EE UU la publicación de Fifty Dangerous Things You Should Led Your Children Do, de Gever Tulley y Julie Spigler, un libro que, tras ser categóricamente rechazado por muchas editoriales y ser finalmente editado a cuenta de sus autores, lleva camino de convertirse en un éxito de ventas. Las "cincuenta cosas peligrosas" que los padres "deberían permitir que sus hijos hicieran" son muy simples: desde encender hogueras hasta trepar por los árboles, desde desmontar aparatos eléctricos a conducir (acompañados) el coche familiar por un descampado. Nada que no hicieran o pudieran haber hecho Guillermo Brown y los "Proscritos", aquellos admirables héroes de mi infancia. Detrás de todo ello no está el capricho o la imprudencia, sino la idea de que el conocimiento se basa en la experimentación, y ésta implica libertad, sorpresa y riesgo. El objetivo debe ser enseñar a los niños a amar la vida -no a temerla-, permitiéndoles la autonomía suficiente, aunque eso implique un margen (controlado) de riesgo. Y es que, como decía Sartre (Las palabras) a propósito de la paternidad, qué bien está hacer hijos, pero qué iniquidad es "tenerlos".
Fuente: El Pais Madrid
Sobreprotegidos (e infelices)
Las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo.
MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO / EL PAÍS - Cultura
Desde el célebre arranque de Anna Karénina sabemos que todas las familias felices se parecen y que las desdichadas lo son cada una a su modo. Pero hay algo en lo que tanto las dichosas como las desgraciadas coinciden, sea cuál sea el ámbito en que se desarrollan: la protección de los hijos.
La intensidad de esa protección es lo que ha variado extraordinariamente a lo largo del tiempo, y sigue haciéndolo de uno a otro contexto. Cuando yo era niño montaba en bici sin usar casco, usaba un tirachinas con el que logré notable precisión y encendía hogueras en la playa, igual que los exploradores de las películas hacían en la selva con el fin de mantener a raya a los animales salvajes o a las sanguinarias tribus hostiles (los niños de entonces éramos incorregiblemente colonialistas). Todo eso ocurría al menos durante el verano; de vuelta a la ciudad mis libertades -igual que las de mis amigos- eran severamente cercenadas, y ya no podía jugar en la calle.
La infancia siempre ha sido la edad más peligrosa. Es cuando más se aprende, y no hay aprendizaje que no implique riesgo. Además de divertidas, las actividades temerarias que se llevan a cabo en la infancia contribuyen a abrirnos los ojos, a que le perdamos miedo al mundo. Transgredir las medidas cautelares con las que los adultos protegen a los niños es, a veces, aunque a los primeros les cueste reconocerlo, un modo de explorarlo. Los mejores padres también lo saben (recuerdan su infancia) y enseñan a sus hijos a comprender la diferencia entre peligro y riesgo, entre prudencia y cobardía, suministrándoles saber y consejo, no desconfianza o aprensión. Los padres, digamos, suficientemente buenos son aquellos que entienden (aún a costa de cierta angustia) que sólo asumiendo pequeñas responsabilidades (por tanto, riesgos) los niños crecen.
La sobreprotección de los pequeños es un preocupante problema de las sociedades avanzadas. En EE UU el deseo desmedido de evitarles a los hijos los peligros del mundo -que se resuelve en una exagerada "infantilización" de la infancia-, puede llegar a alcanzar extremos grotescos, incrementando artificialmente la vulnerabilidad de los niños. Una profesional acostumbrada a batirse el cobre en el implacable mercado laboral estadounidense me comentaba hace poco sin pestañear que no pensaba permitir que su sensible hijo acudiera a la ceremonia de entrega de premios de su colegio: no deseaba que los triunfos de sus compañeros crearan en su hijo una sensación de frustración o de duda en sus propias capacidades.
Quizás por todo ello resulta más explicable la intensidad del debate que ha provocado en EE UU la publicación de Fifty Dangerous Things You Should Led Your Children Do, de Gever Tulley y Julie Spigler, un libro que, tras ser categóricamente rechazado por muchas editoriales y ser finalmente editado a cuenta de sus autores, lleva camino de convertirse en un éxito de ventas. Las "cincuenta cosas peligrosas" que los padres "deberían permitir que sus hijos hicieran" son muy simples: desde encender hogueras hasta trepar por los árboles, desde desmontar aparatos eléctricos a conducir (acompañados) el coche familiar por un descampado. Nada que no hicieran o pudieran haber hecho Guillermo Brown y los "Proscritos", aquellos admirables héroes de mi infancia. Detrás de todo ello no está el capricho o la imprudencia, sino la idea de que el conocimiento se basa en la experimentación, y ésta implica libertad, sorpresa y riesgo. El objetivo debe ser enseñar a los niños a amar la vida -no a temerla-, permitiéndoles la autonomía suficiente, aunque eso implique un margen (controlado) de riesgo. Y es que, como decía Sartre (Las palabras) a propósito de la paternidad, qué bien está hacer hijos, pero qué iniquidad es "tenerlos".
Fuente: El Pais Madrid
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viernes, 26 de febrero de 2010
No hace falta que seas un padre perfecto
Cuando te conviertes en madre o padre quieres ofrecer lo mejor de ti mismo a tu hijo que tanto adoras. Quieres darle las mejores atenciones para que se sienta querido, confortable, bien alimentado, comprendido, no pase malos momentos, y si sufre, aliviarle su pena lo antes posible. Centras toda tu atención y energía para que crezca feliz y a pesar de tanto esfuerzo y renuncias, en muchas ocasiones no ves cumplido tu deseo.
Entonces te preguntas, ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Cómo puedo hacerlo mejor? Inicias una búsqueda entre manuales educativos, revistas de infancia, Internet donde leer qué más puedes hacer para que tu hijo deje de llorar por todo, deje de estar enfado constantemente, se comporte mejor, no te desobedezca tanto, cómo ser una madre o padre más paciente, tolerante, con mejor humor. En definitiva, buscas saber cuál es la forma correcta de ser padre.
El hijo perfecto no existe y el padre o madre perfecta tampoco
¡Pero de la misma manera que no existe el hijo perfecto tampoco existe el padre perfecto. En el camino de educar nos vamos encontrando con multitud de obstáculos a los que no siempre sabemos cómo enfrentarnos. Vivir con niños o adolescentes es agotador y requiere poner mucho de nuestra parte: constancia, valor, sentido común, esperanza, alegría, corazón, etc.
Como seres humanos que somos, no siempre nos encontramos con las fuerzas suficientes para estar de buen humor ni con el valor suficiente de afrontar una situación que nos desborda. Pero se intenta disimular y no mostrar estas flaquezas a los hijos.
Los hijos necesitan padres y madres que se equivoquen o lloren
En el proceso de educar no hace falta que siempre sepas qué hacer ni que lo hagas de la mejor manera. Eso implica que no siempre estarás cariñosa, no siempre actuarás con paciencia, no siempre tendrás la respuesta y no siempre actuarás con amabilidad con tu hijo. Te puedes equivocar, puedes tener momentos de inseguridad y de enfado, incluso momentos de desesperanza. Y eso significa ser persona, ser padre o madre.
Mostrar tus momentos de flaqueza ante tu hijo será un gran aprendizaje pues él también tiene momentos de duda, tristeza, rabia, confusión y verlo en ti le dará una gran paz, además de sentirse más cercano y abrigado por ti.
Si les queremos ofrecer a nuestros hijos padres perfectos, les estamos pidiendo inconscientemente que ellos también sean hijos perfectos. Esta cadena de exigencias suele ofrecer mucha frustración tanto a los padres como a los hijos al no conseguir hacer siempre lo correcto y al no obtener los resultados deseados. Esta cadena pone mucha distancia emocional entre padres e hijos.
Mientras estás pensando en ofrecer a tu hijo la forma correcta de hacer, estás dejando de ofrecerle tu corazón y estás dejando de escuchar el suyo.
Cristina García
Pedagoga, educadora infantil y terapeuta gestáltica
edukame.com
Entonces te preguntas, ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Cómo puedo hacerlo mejor? Inicias una búsqueda entre manuales educativos, revistas de infancia, Internet donde leer qué más puedes hacer para que tu hijo deje de llorar por todo, deje de estar enfado constantemente, se comporte mejor, no te desobedezca tanto, cómo ser una madre o padre más paciente, tolerante, con mejor humor. En definitiva, buscas saber cuál es la forma correcta de ser padre.
El hijo perfecto no existe y el padre o madre perfecta tampoco
¡Pero de la misma manera que no existe el hijo perfecto tampoco existe el padre perfecto. En el camino de educar nos vamos encontrando con multitud de obstáculos a los que no siempre sabemos cómo enfrentarnos. Vivir con niños o adolescentes es agotador y requiere poner mucho de nuestra parte: constancia, valor, sentido común, esperanza, alegría, corazón, etc.
Como seres humanos que somos, no siempre nos encontramos con las fuerzas suficientes para estar de buen humor ni con el valor suficiente de afrontar una situación que nos desborda. Pero se intenta disimular y no mostrar estas flaquezas a los hijos.
Los hijos necesitan padres y madres que se equivoquen o lloren
En el proceso de educar no hace falta que siempre sepas qué hacer ni que lo hagas de la mejor manera. Eso implica que no siempre estarás cariñosa, no siempre actuarás con paciencia, no siempre tendrás la respuesta y no siempre actuarás con amabilidad con tu hijo. Te puedes equivocar, puedes tener momentos de inseguridad y de enfado, incluso momentos de desesperanza. Y eso significa ser persona, ser padre o madre.
Mostrar tus momentos de flaqueza ante tu hijo será un gran aprendizaje pues él también tiene momentos de duda, tristeza, rabia, confusión y verlo en ti le dará una gran paz, además de sentirse más cercano y abrigado por ti.
Si les queremos ofrecer a nuestros hijos padres perfectos, les estamos pidiendo inconscientemente que ellos también sean hijos perfectos. Esta cadena de exigencias suele ofrecer mucha frustración tanto a los padres como a los hijos al no conseguir hacer siempre lo correcto y al no obtener los resultados deseados. Esta cadena pone mucha distancia emocional entre padres e hijos.
Mientras estás pensando en ofrecer a tu hijo la forma correcta de hacer, estás dejando de ofrecerle tu corazón y estás dejando de escuchar el suyo.
Cristina García
Pedagoga, educadora infantil y terapeuta gestáltica
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
El niño que no quiere comer
Verónica Marín B.1,2, Carlos Castillo D.1,3
Pregunta: ¿Cómo enfrenta el pediatra a un niño que no quiere comer?
Respuesta. Al evaluar un niño que no quiere comer, en ausencia de enfermedad orgánica evidente, es necesario aclarar si el niño no come cantidades adecuadas en relación a las recomendaciones para edad, sexo y actividad física, o no come "todo lo que la madre o persona al cuidado del niño quiere que coma", o si es un rechazo selectivo, si está asociado a retraso de crecimiento o a signos de desnutrición. En el caso del menor de 6 meses se debe pensar primero en patología orgánica por la corta edad.
Como segundo paso debe evaluarse las causas que llevaron a un trastorno de la conducta alimentaría, las que son complejas y pueden estar relacionadas con numerosos estímulos tanto internos como externos, siendo estos últimos generalmente los más relevantes.
Hay en primer lugar un factor cultural en juego: la madre es considerada exitosa en cuanto tiene un hijo que desarrolla al máximo sus potencialidades, incluyendo el crecimiento, mediado esto por una autoexigencia materna y del ambiente. Además, ante toda una historia de riesgos de desnutrición y enfermedad, el ambiente social y familiar exige que el niño esté lo más "gordo posible". De modo que la necesidad de la madre de responder a estas expectativas producen un estado de ansiedad que puede determinar una relación madre hijo inadecuada.
Los desórdenes en el comer son además un lenguaje alternativo del niño, de expresar lo que siente. Cuando los niños son pequeños, los padres ayudan a aprender cómo expresar sus emociones, pero con mucha frecuencia esto no ocurre, y más aún, hay padres que expresan sus propias emociones por medio de la alimentación, usándolas para premiar o castigar a sus hijos, los cuales a su vez aprenden esta conducta y la usan para manejar a sus padres.
Entre los problemas orgánicos que pueden llevar a un trastorno de la conducta alimentaria hay muchos que presentan una evidente relación causa efecto, como daño neurológico, labio leporino, malformaciones congénitas cardíacas acompañadas de insuficiencia cardíaca, etc.; sin embargo, hay otras en que esta relación no está tan clara, como el reflujo gastroesofágico, donde la esofagitis secundaria puede llevar a rechazo alimentario con manifestaciones de dolor; con todo, la mayoría de los reflujos no presentan esofagitis marcada y no todos los casos de reflujo con esofagitis se acompañan de rechazo alimentario. Pero si al trastorno alimentario se suman otros síntomas o signos sugerentes de patología, esta se debe descartar.
Por otro lado tenemos cambios fisiopatológicos relacionados con la respuesta de estrés frente a enfermedades que estimulan la producción de citoquinas y respuesta neuroendocrina, siendo la anorexia uno de los efectos clásicos, por lo que es esperaba que el niño no coma durante la enfermedad.
El rol de la madre en el desarrollo de una conducta alimentarla adecuada es muy importante, el cual puede ser compartido por otras personas como abuelos, hermanos, servicio doméstico y personal de jardines infantiles. Por lo tanto, al evaluar posibles alteraciones de la relación madre hijo, esta debe efectuarse en toda esta dimensión. Los trastornos alimentarios pueden ser secundarios a un manejo inadecuado por parte de ella, a veces desde la época de lactancia, pero más frecuentemente se da durante las etapas psicológicas del niño de separación o individualización, desde los 6 meses a los 3 años de edad. En esta etapa el niño debe ir adquiriendo una progresiva independencia en su alimentación, proceso que a veces la madre no está muy dispuesta a aceptar, generando con ello tensiones con el niño y rechazo alimentario. En la evaluación del rol materno es necesario indagar si hay trastornos serios de la personalidad (depresiones, personalidades caóticas) o familiares (violencia intrafamiliar, dificultades conyugales).
Si se concluye que se trata de un trastorno de la conducta alimentaria sin causa orgánica y sin compromiso nutricional severo, se sugieren como primeras medidas tranquilizar y educar a la madre y entorno familiar, aclarando que el niño no está desnutrido y el manejo debe ser enfocado fundamentalmente a reeducar hábitos de alimentación que se han alterado, para lo cual se debe, de acuerdo con la edad del paciente, ordenar horarios de alimentación y evitar colaciones, separar comidas entre 4 a 6 horas, de manera que permitan que el niño sienta deseos de comer antes de la próxima comida. Se debe igualmente separar el juego de la comida, ya que si para que el niño coma se "hace una fiesta" y esta es mejor mientras peor come el niño, se reforzará positivamente el no comer. La alimentación se debe ofrecer en un ambiente relajado, sin otros estímulos, permitiendo que el niño coma la cantidad deseada. El control antropométrico y de refuerzo de indicaciones debe ser periódico.
Uno de los enfoques más frecuentes frente a un niño que no come es solicitar exámenes de laboratorio, entre los que se incluye frecuentemente hemograma, examen de orina y parasitológico seriado de deposiciones.
En ausencia de elementos anamnésticos o del examen físico orientadores de enfermedad es de muy poco valor el hemograma. La deficiencia de hierro no se conoce que tenga relación con alteración del apetito. Los parásitos podrían tener asociación con anorexia asociado a pérdidas de nutrientes que son plenamente detestables clínicamente (diarrea aguda o crónica) y que en forma concomitante llevan a un compromiso del estado nutritivo. Los parásitos más frecuentemente encontrados en la población pediátrica chilena, la Giardia lamblia, los oxyuros, los áscaris y las amebas, son agentes poco probables causantes de anorexia, en ausencia de diarrea o compromiso sistémico. Por lo tanto no existen exámenes de laboratorio de rutina y solo se solicitarán si de la evaluación epidemiológica local, edad del paciente, o de la clínica (anamnesis o examen físico) se sospecha patología de base del niño, o si en la encuesta nutricional se presume deficiencia de nutrientes específicos.
En relación al tratamiento con medicamentos, en términos generales no deben indicarse. Su uso tiene poco fundamento y podrían tener justificación como una última herramienta, con efecto placebo no bien evaluado hasta ahora. Los más usados en nuestro país son la ciproheptadina, de estructura semejante a los antagonistas fenotiazínicos H1; tiene acciones anticolinérgicas y depresoras del sistema nervioso central leves, y un efecto no uniforme sobre el crecimiento y la ganancia de peso. Muchos estudios no han mostrado los efectos deseados.
El dihexazin es otro fármaco usado como estimulante del apetito, a veces con efectos favorables, pero hay escasa información farmacológica sobre sus mecanismos de acción y potenciales efectos adversos.
La carnitina es parte de diversos preparados medicamentosos estimulantes del apetito. Este aminoácido normalmente no es indispensable para el ser humano, pues es sintetizado por el organismo, a lo que se suman los aportes dietarios proporcionados por la ingestión de proteínas de origen animal. Se ha descrito una deficiencia primaria de carnitina de causa genética que lleva desde los primeros meses de vida a una miocardiopatía dilatada, además de otros signos sistémicos. También puede haber deficiencias secundarias de carnitina asociadas a alimentaciones parenterales prolongadas, alimentación con fórmulas de soya o hidrolizados de caseína no fortificadas, enfermedades renales (p.e.: síndrome de Fanconi), en algunas aminoacidopatías, enfermedad renal crónica sometida a hemodiálisis. No hay causas aisladas de deficiencia de carnitina que no estén asociadas a estos mecanismos y que justifiquen así su uso como estimulante del apetito. Tradicionalmente se ha usado vitaminas como estimulantes del apetito, basados en percepciones de los tiempos en que la desnutrición grave era de gran prevalencia y en que sumado al mayor aporte de macronutrientes para la recuperación nutricional, se aportaban vitaminas y minerales. Se ha estudiado el efecto de la mayoría de las vitaminas sobre el apetito. No hay evidencias de un efecto favorable sobre él de las vitaminas A, D, K, E, C, folato, riboflavina, B6, B12; existe una asociación con desnutrición del déficit severo de piridoxina (beri-beri) y también una asociación con anorexia del déficit severo de ácido nicotínico pelagra).
Nuestra realidad actual es de un mínimo riesgo de deficiencia nutricional de vitaminas, a menos que se trate de enfermedades con malabsorción, pérdidas aumentadas de vitaminas (p.e.: síndromes de malabsorción), o requerimientos aumentados (p.e.: prematurez).
Los preparados comerciales con atribuciones de tener efecto sobre el apetito, frecuentemente contienen también minerales. No hay tampoco evidencias sobre un efecto del calcio, fósforo o magnesio en la conducta alimentaría. De los oligoelementos, en los innumerables estudios efectuados sobre nutrición de hierro y sus efectos clínicos, no se ha podido demostrar una relación con crecimiento o con estímulo del apetito. Respecto del cobre, existe una relación con estímulo del crecimiento al suplementar con este a lactantes pequeños y desnutridos, con déficit nutricional de cobre. El zinc es uno de los pocos nutrientes específicos respecto del cual hay antecedentes suficientes para relacionarlo con alteración de la conducta alimentaria. No obstante, ese efecto está asociado a deficiencia de zinc, sin haberse demostrado que haya un efecto en personas con buen estado nutricional de zinc. En nuestra práctica clínica actual, la deficiencia de zinc es de tipo leve, observándose en estratos socioeconómicos pobres, asociado a una alimentación basada en leche de vaca entera y alimentos sólidos con bajo contenido (y mala calidad) de carnes, pescados, mariscos y semillas (almendras, avellanas, nueces). También es posible sospechar deficiencia de zinc asociado a enfermedades con aumento de su excreción: cuadros malabsortivos y diálisis crónica.
En resumen, el trastorno de la conducta alimentaria es un motivo de consulta médica frecuente, que si no se acompaña de signos clínicos de enfermedad, la mayoría tiene su causa en dificultades en la relación madre hijo. Ofrecer pautas de manejo individualizadas, que permitan reeducar tanto a la familia como al niño, en relación a la conducta frente a la alimentación, debe ser la primera medida a efectuar por el pediatra. Si este manejo no da resultados positivos, se debe pedir la intervención de un psicólogo o psiquiatra, según corresponda. En ausencia de signos clínicos de enfermedad, los exámenes de laboratorio en general no aportan mayor claridad en el manejo de este problema.
1. Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile.2. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Occidente.3. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Centro.
REFERENCIAS
1. Castillo CD, Acharán X, Alvarez P, Bustos PM: Apetito y nutrición. Rev Chil Pediatr 1990; 61: 346-53. [ Links ]
2. Black MM, Dubowitz H, Hutcheson J, Berenson-Howard J, Starr RH Jr: A randomized clinical trial of home intervention for children with failure to thrive. Pediatrics 1995; 95: 807-14. [ Links ]
3. Ramsay M, Gisel EG, Boutry M: Non-organic failure to thrive: Growth failure secondary to feeding-skills disorder. Develop Med Child Neurol 1993; 35: 285-97. [ Links ]
4. Chatoor I, Schaeffer S, Dickson L, Egan J, Conners K, Leong N: Pediatric assessment of non-organic failure to drive. Pediatr Ann 1984; 13: 844-8. [ Links ]
5. Stiel JN, Liddle GW, Lacy WW: Studies in the mechanism of cyproheptadine induced weight gain in human subjects. Metabolism 1970; 19: 1041-2. [ Links ]
6. Burrows R, Muzzo S: Efecto de la estipulación del apetito en la recuperación ponderal de niños con desnutrición calórico-proteica. Rev Chil Pediatr 1981: 52: 187-93. [ Links ]
FUENTE: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0370-41062000000200010&script=sci_arttext
Pregunta: ¿Cómo enfrenta el pediatra a un niño que no quiere comer?
Respuesta. Al evaluar un niño que no quiere comer, en ausencia de enfermedad orgánica evidente, es necesario aclarar si el niño no come cantidades adecuadas en relación a las recomendaciones para edad, sexo y actividad física, o no come "todo lo que la madre o persona al cuidado del niño quiere que coma", o si es un rechazo selectivo, si está asociado a retraso de crecimiento o a signos de desnutrición. En el caso del menor de 6 meses se debe pensar primero en patología orgánica por la corta edad.
Como segundo paso debe evaluarse las causas que llevaron a un trastorno de la conducta alimentaría, las que son complejas y pueden estar relacionadas con numerosos estímulos tanto internos como externos, siendo estos últimos generalmente los más relevantes.
Hay en primer lugar un factor cultural en juego: la madre es considerada exitosa en cuanto tiene un hijo que desarrolla al máximo sus potencialidades, incluyendo el crecimiento, mediado esto por una autoexigencia materna y del ambiente. Además, ante toda una historia de riesgos de desnutrición y enfermedad, el ambiente social y familiar exige que el niño esté lo más "gordo posible". De modo que la necesidad de la madre de responder a estas expectativas producen un estado de ansiedad que puede determinar una relación madre hijo inadecuada.
Los desórdenes en el comer son además un lenguaje alternativo del niño, de expresar lo que siente. Cuando los niños son pequeños, los padres ayudan a aprender cómo expresar sus emociones, pero con mucha frecuencia esto no ocurre, y más aún, hay padres que expresan sus propias emociones por medio de la alimentación, usándolas para premiar o castigar a sus hijos, los cuales a su vez aprenden esta conducta y la usan para manejar a sus padres.
Entre los problemas orgánicos que pueden llevar a un trastorno de la conducta alimentaria hay muchos que presentan una evidente relación causa efecto, como daño neurológico, labio leporino, malformaciones congénitas cardíacas acompañadas de insuficiencia cardíaca, etc.; sin embargo, hay otras en que esta relación no está tan clara, como el reflujo gastroesofágico, donde la esofagitis secundaria puede llevar a rechazo alimentario con manifestaciones de dolor; con todo, la mayoría de los reflujos no presentan esofagitis marcada y no todos los casos de reflujo con esofagitis se acompañan de rechazo alimentario. Pero si al trastorno alimentario se suman otros síntomas o signos sugerentes de patología, esta se debe descartar.
Por otro lado tenemos cambios fisiopatológicos relacionados con la respuesta de estrés frente a enfermedades que estimulan la producción de citoquinas y respuesta neuroendocrina, siendo la anorexia uno de los efectos clásicos, por lo que es esperaba que el niño no coma durante la enfermedad.
El rol de la madre en el desarrollo de una conducta alimentarla adecuada es muy importante, el cual puede ser compartido por otras personas como abuelos, hermanos, servicio doméstico y personal de jardines infantiles. Por lo tanto, al evaluar posibles alteraciones de la relación madre hijo, esta debe efectuarse en toda esta dimensión. Los trastornos alimentarios pueden ser secundarios a un manejo inadecuado por parte de ella, a veces desde la época de lactancia, pero más frecuentemente se da durante las etapas psicológicas del niño de separación o individualización, desde los 6 meses a los 3 años de edad. En esta etapa el niño debe ir adquiriendo una progresiva independencia en su alimentación, proceso que a veces la madre no está muy dispuesta a aceptar, generando con ello tensiones con el niño y rechazo alimentario. En la evaluación del rol materno es necesario indagar si hay trastornos serios de la personalidad (depresiones, personalidades caóticas) o familiares (violencia intrafamiliar, dificultades conyugales).
Si se concluye que se trata de un trastorno de la conducta alimentaria sin causa orgánica y sin compromiso nutricional severo, se sugieren como primeras medidas tranquilizar y educar a la madre y entorno familiar, aclarando que el niño no está desnutrido y el manejo debe ser enfocado fundamentalmente a reeducar hábitos de alimentación que se han alterado, para lo cual se debe, de acuerdo con la edad del paciente, ordenar horarios de alimentación y evitar colaciones, separar comidas entre 4 a 6 horas, de manera que permitan que el niño sienta deseos de comer antes de la próxima comida. Se debe igualmente separar el juego de la comida, ya que si para que el niño coma se "hace una fiesta" y esta es mejor mientras peor come el niño, se reforzará positivamente el no comer. La alimentación se debe ofrecer en un ambiente relajado, sin otros estímulos, permitiendo que el niño coma la cantidad deseada. El control antropométrico y de refuerzo de indicaciones debe ser periódico.
Uno de los enfoques más frecuentes frente a un niño que no come es solicitar exámenes de laboratorio, entre los que se incluye frecuentemente hemograma, examen de orina y parasitológico seriado de deposiciones.
En ausencia de elementos anamnésticos o del examen físico orientadores de enfermedad es de muy poco valor el hemograma. La deficiencia de hierro no se conoce que tenga relación con alteración del apetito. Los parásitos podrían tener asociación con anorexia asociado a pérdidas de nutrientes que son plenamente detestables clínicamente (diarrea aguda o crónica) y que en forma concomitante llevan a un compromiso del estado nutritivo. Los parásitos más frecuentemente encontrados en la población pediátrica chilena, la Giardia lamblia, los oxyuros, los áscaris y las amebas, son agentes poco probables causantes de anorexia, en ausencia de diarrea o compromiso sistémico. Por lo tanto no existen exámenes de laboratorio de rutina y solo se solicitarán si de la evaluación epidemiológica local, edad del paciente, o de la clínica (anamnesis o examen físico) se sospecha patología de base del niño, o si en la encuesta nutricional se presume deficiencia de nutrientes específicos.
En relación al tratamiento con medicamentos, en términos generales no deben indicarse. Su uso tiene poco fundamento y podrían tener justificación como una última herramienta, con efecto placebo no bien evaluado hasta ahora. Los más usados en nuestro país son la ciproheptadina, de estructura semejante a los antagonistas fenotiazínicos H1; tiene acciones anticolinérgicas y depresoras del sistema nervioso central leves, y un efecto no uniforme sobre el crecimiento y la ganancia de peso. Muchos estudios no han mostrado los efectos deseados.
El dihexazin es otro fármaco usado como estimulante del apetito, a veces con efectos favorables, pero hay escasa información farmacológica sobre sus mecanismos de acción y potenciales efectos adversos.
La carnitina es parte de diversos preparados medicamentosos estimulantes del apetito. Este aminoácido normalmente no es indispensable para el ser humano, pues es sintetizado por el organismo, a lo que se suman los aportes dietarios proporcionados por la ingestión de proteínas de origen animal. Se ha descrito una deficiencia primaria de carnitina de causa genética que lleva desde los primeros meses de vida a una miocardiopatía dilatada, además de otros signos sistémicos. También puede haber deficiencias secundarias de carnitina asociadas a alimentaciones parenterales prolongadas, alimentación con fórmulas de soya o hidrolizados de caseína no fortificadas, enfermedades renales (p.e.: síndrome de Fanconi), en algunas aminoacidopatías, enfermedad renal crónica sometida a hemodiálisis. No hay causas aisladas de deficiencia de carnitina que no estén asociadas a estos mecanismos y que justifiquen así su uso como estimulante del apetito. Tradicionalmente se ha usado vitaminas como estimulantes del apetito, basados en percepciones de los tiempos en que la desnutrición grave era de gran prevalencia y en que sumado al mayor aporte de macronutrientes para la recuperación nutricional, se aportaban vitaminas y minerales. Se ha estudiado el efecto de la mayoría de las vitaminas sobre el apetito. No hay evidencias de un efecto favorable sobre él de las vitaminas A, D, K, E, C, folato, riboflavina, B6, B12; existe una asociación con desnutrición del déficit severo de piridoxina (beri-beri) y también una asociación con anorexia del déficit severo de ácido nicotínico pelagra).
Nuestra realidad actual es de un mínimo riesgo de deficiencia nutricional de vitaminas, a menos que se trate de enfermedades con malabsorción, pérdidas aumentadas de vitaminas (p.e.: síndromes de malabsorción), o requerimientos aumentados (p.e.: prematurez).
Los preparados comerciales con atribuciones de tener efecto sobre el apetito, frecuentemente contienen también minerales. No hay tampoco evidencias sobre un efecto del calcio, fósforo o magnesio en la conducta alimentaría. De los oligoelementos, en los innumerables estudios efectuados sobre nutrición de hierro y sus efectos clínicos, no se ha podido demostrar una relación con crecimiento o con estímulo del apetito. Respecto del cobre, existe una relación con estímulo del crecimiento al suplementar con este a lactantes pequeños y desnutridos, con déficit nutricional de cobre. El zinc es uno de los pocos nutrientes específicos respecto del cual hay antecedentes suficientes para relacionarlo con alteración de la conducta alimentaria. No obstante, ese efecto está asociado a deficiencia de zinc, sin haberse demostrado que haya un efecto en personas con buen estado nutricional de zinc. En nuestra práctica clínica actual, la deficiencia de zinc es de tipo leve, observándose en estratos socioeconómicos pobres, asociado a una alimentación basada en leche de vaca entera y alimentos sólidos con bajo contenido (y mala calidad) de carnes, pescados, mariscos y semillas (almendras, avellanas, nueces). También es posible sospechar deficiencia de zinc asociado a enfermedades con aumento de su excreción: cuadros malabsortivos y diálisis crónica.
En resumen, el trastorno de la conducta alimentaria es un motivo de consulta médica frecuente, que si no se acompaña de signos clínicos de enfermedad, la mayoría tiene su causa en dificultades en la relación madre hijo. Ofrecer pautas de manejo individualizadas, que permitan reeducar tanto a la familia como al niño, en relación a la conducta frente a la alimentación, debe ser la primera medida a efectuar por el pediatra. Si este manejo no da resultados positivos, se debe pedir la intervención de un psicólogo o psiquiatra, según corresponda. En ausencia de signos clínicos de enfermedad, los exámenes de laboratorio en general no aportan mayor claridad en el manejo de este problema.
1. Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Universidad de Chile.2. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Occidente.3. Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Campus Centro.
REFERENCIAS
1. Castillo CD, Acharán X, Alvarez P, Bustos PM: Apetito y nutrición. Rev Chil Pediatr 1990; 61: 346-53. [ Links ]
2. Black MM, Dubowitz H, Hutcheson J, Berenson-Howard J, Starr RH Jr: A randomized clinical trial of home intervention for children with failure to thrive. Pediatrics 1995; 95: 807-14. [ Links ]
3. Ramsay M, Gisel EG, Boutry M: Non-organic failure to thrive: Growth failure secondary to feeding-skills disorder. Develop Med Child Neurol 1993; 35: 285-97. [ Links ]
4. Chatoor I, Schaeffer S, Dickson L, Egan J, Conners K, Leong N: Pediatric assessment of non-organic failure to drive. Pediatr Ann 1984; 13: 844-8. [ Links ]
5. Stiel JN, Liddle GW, Lacy WW: Studies in the mechanism of cyproheptadine induced weight gain in human subjects. Metabolism 1970; 19: 1041-2. [ Links ]
6. Burrows R, Muzzo S: Efecto de la estipulación del apetito en la recuperación ponderal de niños con desnutrición calórico-proteica. Rev Chil Pediatr 1981: 52: 187-93. [ Links ]
FUENTE: http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0370-41062000000200010&script=sci_arttext
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martes, 13 de octubre de 2009
Ninos Con Problemas al Dormir
(Revisado 7/2004)
Muchos niños tienen problemas mientras duermen. Algunos ejemplos incluyen:
Despertarse frecuentemente durante la noche.
Hablar mientras duermen.
Dificultad en dormirse.
Despertarse llorando.
Tener sueño durante el día.
Tener pesadillas
Orinarse en la cama.
Rechinar o apretar los dientes.
Despertarse temprano. Muchos de los problemas que los niños tienen mientras duermen están relacionados con hábitos irregulares de dormir o con la ansiedad de irse a la cama y quedarse dormidos. Los desórdenes persistentes al dormir pueden ser también síntomas de dificultades emocionales. La "ansiedad por la separación" forma parte de una etapa crucial en el desarrollo infantil. Para todos los niños pequeños, la hora de acostarse es la hora de la separación. Algunos niños hacen todo lo posible por evitar la separación a la hora de acostarse. Sin embargo, para ayudar a minimizar estos tipos comunes de problemas al dormir, los padres deben establecer rutinas consistentes y regular la hora de acostarse y las rutinas de dormir para los niños. Los padres encuentran a menudo que el bebé se duerme si lo mecen o si recibe alimento. Sin embargo, a medida que crece, los padres deben alentarlo para que se duerma sin mecerlo y sin alimentarlo. Si no, al niño le va a dar mucho trabajo poder dormirse solo.
Las pesadillas son relativamente comunes durante la infancia. El niño se acuerda de las pesadillas, las cuales generalmente conllevan fuertes amenazas a su bienestar. Las pesadillas, que comienzan a distintas edades, afectan a las niñas con mayor frecuencia que a los niños. Para algunos niños/niñas, las pesadillas son serias, frecuentes e interfieren con el descanso al dormir.
Los terrores al dormir (terrores nocturnos), el sonambulismo y el hablar dormido constituyen un grupo relativamente raro de desórdenes del dormir llamado "parasomnias". Los terrores nocturnos son diferentes de las pesadillas. El niño con terrores nocturnos gritará incontrolablemente y parecerá estar despierto, pero está confundido y no se podrá comunicar. Los terrores nocturnos corrientemente aparecen entre los 4 y los 12 años. Los niños sonámbulos parecen estar despiertos mientras caminan por la casa, pero están en realidad dormidos y en peligro de hacerse daño. El sonambulismo generalmente comienza entre los 6 y los 12 años. Tanto los terrores nocturnos como el sonambulismo son comunes en algunas familias y afectan a los niños más que a las niñas. Con frecuencia, los niños con estos desórdenes del dormir tienen un solo episodio o tal vez episodios esporádicos de estos desórdenes. Sin embargo, cuando estos episodios ocurren varias veces por noche, o todas las noches por varias semanas, o interfieren con el comportamiento del niño durante el día, el tratamiento por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser necesario. Hay una gama de tratamientos disponibles.La inversión de los períodos en que se está dormido o despierto puede ocurrir en algunos adolescentes causando problemas con la vida cotidiana. El sueño puede ser también perturbado por los desórdenes del humor, PTSD, el abuso de substancias, el ADHD y la ansiedad.
Afortunadamente, a medida que madura, el niño generalmente supera los problemas comunes del dormir así como los desórdenes más severos (parasomnias). Sin embargo, si los padres creen que el problema es urgente, deben de consultar al pediatra del niño o llamar directamente a un siquiatra de niños y adolescentes.
FUENTE:
http://www.aacap.org/
Recomendaciones:
Evitar entrar al cuarto del niño durante la noche. De lo contrario, el niño puede llegar a depender de la atención y desvelarse si se le priva de ésta.
Evitar enviar al niño a la cama como castigo, lo cual le puede producir temor y llevarlo a no dormir bien.
Para los niños que tienen dificultad para quedarse dormidos, asegurarse de que no se estén distrayendo con ruidos innecesarios. Dejar un radio encendido con música suave puede ayudar a encubrir los ruidos inquietantes.
Nunca darle a un niño un somnífero sin preguntarle primero al médico. Generalmente, no es una buena idea tratar el problema con medicamentos.
Fuente:
http://www.nlm.nih.gov
Muchos niños tienen problemas mientras duermen. Algunos ejemplos incluyen:
Despertarse frecuentemente durante la noche.
Hablar mientras duermen.
Dificultad en dormirse.
Despertarse llorando.
Tener sueño durante el día.
Tener pesadillas
Orinarse en la cama.
Rechinar o apretar los dientes.
Despertarse temprano. Muchos de los problemas que los niños tienen mientras duermen están relacionados con hábitos irregulares de dormir o con la ansiedad de irse a la cama y quedarse dormidos. Los desórdenes persistentes al dormir pueden ser también síntomas de dificultades emocionales. La "ansiedad por la separación" forma parte de una etapa crucial en el desarrollo infantil. Para todos los niños pequeños, la hora de acostarse es la hora de la separación. Algunos niños hacen todo lo posible por evitar la separación a la hora de acostarse. Sin embargo, para ayudar a minimizar estos tipos comunes de problemas al dormir, los padres deben establecer rutinas consistentes y regular la hora de acostarse y las rutinas de dormir para los niños. Los padres encuentran a menudo que el bebé se duerme si lo mecen o si recibe alimento. Sin embargo, a medida que crece, los padres deben alentarlo para que se duerma sin mecerlo y sin alimentarlo. Si no, al niño le va a dar mucho trabajo poder dormirse solo.
Las pesadillas son relativamente comunes durante la infancia. El niño se acuerda de las pesadillas, las cuales generalmente conllevan fuertes amenazas a su bienestar. Las pesadillas, que comienzan a distintas edades, afectan a las niñas con mayor frecuencia que a los niños. Para algunos niños/niñas, las pesadillas son serias, frecuentes e interfieren con el descanso al dormir.
Los terrores al dormir (terrores nocturnos), el sonambulismo y el hablar dormido constituyen un grupo relativamente raro de desórdenes del dormir llamado "parasomnias". Los terrores nocturnos son diferentes de las pesadillas. El niño con terrores nocturnos gritará incontrolablemente y parecerá estar despierto, pero está confundido y no se podrá comunicar. Los terrores nocturnos corrientemente aparecen entre los 4 y los 12 años. Los niños sonámbulos parecen estar despiertos mientras caminan por la casa, pero están en realidad dormidos y en peligro de hacerse daño. El sonambulismo generalmente comienza entre los 6 y los 12 años. Tanto los terrores nocturnos como el sonambulismo son comunes en algunas familias y afectan a los niños más que a las niñas. Con frecuencia, los niños con estos desórdenes del dormir tienen un solo episodio o tal vez episodios esporádicos de estos desórdenes. Sin embargo, cuando estos episodios ocurren varias veces por noche, o todas las noches por varias semanas, o interfieren con el comportamiento del niño durante el día, el tratamiento por un siquiatra de niños y adolescentes puede ser necesario. Hay una gama de tratamientos disponibles.La inversión de los períodos en que se está dormido o despierto puede ocurrir en algunos adolescentes causando problemas con la vida cotidiana. El sueño puede ser también perturbado por los desórdenes del humor, PTSD, el abuso de substancias, el ADHD y la ansiedad.
Afortunadamente, a medida que madura, el niño generalmente supera los problemas comunes del dormir así como los desórdenes más severos (parasomnias). Sin embargo, si los padres creen que el problema es urgente, deben de consultar al pediatra del niño o llamar directamente a un siquiatra de niños y adolescentes.
FUENTE:
http://www.aacap.org/
Recomendaciones:
Evitar entrar al cuarto del niño durante la noche. De lo contrario, el niño puede llegar a depender de la atención y desvelarse si se le priva de ésta.
Evitar enviar al niño a la cama como castigo, lo cual le puede producir temor y llevarlo a no dormir bien.
Para los niños que tienen dificultad para quedarse dormidos, asegurarse de que no se estén distrayendo con ruidos innecesarios. Dejar un radio encendido con música suave puede ayudar a encubrir los ruidos inquietantes.
Nunca darle a un niño un somnífero sin preguntarle primero al médico. Generalmente, no es una buena idea tratar el problema con medicamentos.
Fuente:
http://www.nlm.nih.gov
Problemas a la Hora de Ir a dormir!!!
PROBLEMAS AL ACOSTARSE
El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.
Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.
Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:
- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.
- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.
- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.
- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.
http://www.psicologoinfantil.com/
El niño, en cuestión, muestra resistencia a acostarse por diferentes motivos (miedo a la oscuridad, miedo a no despertarse, por sentir inseguridad cuando está solo, por preferir la compañía y la atención de los padres,...), siempre recurriendo a excusas y/o a conductas manipuladoras. Mientras el niño va consiguiendo alargar el momento, va consiguiendo dosis suplementarias de atención y retrasando la angustia que le produce la separación.
Es conveniente e idóneo atajar este problema antes de que se produzca, y la forma de hacerlo es no transigir en el momento de ir a la cama.
Si esto ya se ha convertido en un problema habrá que establecer todo un plan:
- decidir y señalar en qué momento preciso el niño debe acostarse.
- establecer, en los momentos previos al acostarse, rituales que den seguridad al niño (es decir, hacer cosas que vayamos repitiendo cada día y que le vayan mentalizando de que se acerca la hora de dormir: leer un cuento, coger su muñeco preferido,...) pero sabiendo cómo poner punto y final y no dejar que también se alarguen incansablemente.
- procurar evitar actividades o juegos demasiado excitantes y activos en los momentos previos de acostarse.
- y, en ocasiones, sería conveniente ofrecer alguna pequeña recompensa al niño por haber cooperado en el momento de acostarse.
http://www.psicologoinfantil.com/
viernes, 2 de octubre de 2009
La hiperactividad se caracteriza por la falta de atención y concentración, impulsividad y exceso de movimientos
"Este niño no para quieto", "no piensa lo que hace", "no hay manera de que estudie". Todas estas expresiones pueden ser mucho más que descripciones de las actitudes de un niño, un adolescente, o incluso un adulto. Pueden ser síntomas de un trastorno de déficit de atención con hiperactividad. Un síndrome que muchas veces pasa desapercibido para los padres, pero que si se trata a tiempo, puede evitar el fracaso escolar o al menos mejorar el rendimiento en clase, así como mejorar otros aspectos de la vida de la persona. En ocasiones resulta que no es que los niños no quieran estudiar, es que no pueden, porque no consiguen concentrarse. Está más que estudiado, la hiperactividad es un trastorno, su presencia correlaciona entre otras variables con un déficit sutil pero suficiente en el funcionamiento del lóbulo frontal del cerebro, el que regula la conducta entre otras funciones.
Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre este problema y se detecta en mayor medida esencialmente por parte de los colegios y profesores, aún queda por hacer. Como explica Gabriel González de la Torre, neuropsicólogo especialista en daño cerebral y Neuropsicología de la Atención y coordinador del grupo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicología de Cádiz, es importante empezar a trabajar con el niño cuanto antes. Aunque afirma que nunca es tarde, explica que cuando pasa un tiempo normalmente surgen complicaciones que van desde los problemas en el colegio a la conducta delictiva; "puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo a largo plazo, pues a medida que sobrevienen los fracasos el niño o joven empieza a creer que no es capaz de hacer las cosas de otra forma y se va reforzando su conducta negativa". Por eso insta a prestar mucha atención a estas cuestiones y a buscar asesoramiento cuanto antes. Añade que a partir de los cuatro años empieza a detectarse la hiperactividad y que los seis suele ser una edad crítica.
La señal que más claramente suele hacer saltar la alarma son los problemas en la escuela y dificultades de aprendizaje, tanto por el bajo rendimiento como por la actitud. Pero para que sea trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como explica González de la Torre, las actitudes deben darse en todos los ámbitos, también en la calle y en el hogar. Pero hay otras cuestiones, la hiperactividad se caracteriza por la presencia de escasa atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, es decir, exceso de movimientos. Suelen ser niños que no pueden esperar, que lo tocan todo, que sufren pequeños accidentes al precipitarse en sus acciones. Hay tres tipos diferenciados: el predominantemente inatentivo, el predominantemente hiperquinético y el que combina ambas conductas, que es el más común.
El tratamiento consiste en psicoterapia y tratamiento farmacológico añadido cuando es necesario. Lo que se busca en la terapia es dar al niño herramientas para saber autocontrolar su conducta y a los padres pautas para ayudarle y saber abordar la situación. Así por ejemplo se utilizan técnicas de relajación y control de la respiración e incluso programas informáticos para el entrenamiento cognitivo, sobre todo para fomentar el desarrollo de la concentración. También se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y, así, cuestiones como puede ser respetar el turno para hablar.
Los padres deben aprender entre otras cosas cómo comunicarse con el chico o chica. Por ejemplo, a hablarle mirándole a los ojos o a aplicar el llamado "tiempo fuera", es decir, evitar reñir al niño en el momento que se presenta el problema y esperar a estar ambos más tranquilos y retirarlo en ese momento a otro sitio distinto a aquel en el que han ocurrido los acontecimientos.
Antes se pensaba que con la edad adulta la hiperactividad desaparecía, pero ahora los profesionales apuntan que entre el 30 y el 60 por ciento de los niños que fueron hiperactivos lo siguen siendo en su edad adulta. Es más, se calcula que el cuatro por ciento de la población adulta presenta alguna sintomatología de este tipo. Es algo asimilado en Estados Unidos y Europa pero que empieza a prestársele ahora atención en España, como reseña Gabriel González de la Torre. Este explica que la hiperquinesia suele desaparecer pero que estas personas tienen problemas para centrarse en el trabajo, necesitan cambiar frecuentemente de actividad e incluso pueden presentar ansiedad o problemas en el estado de ánimo; "no es difícil encontrarles entre los buscadores de sensaciones y los aficionados a deportes de riesgo".
20/08/2007
Noelia Hidalgo.
Diario de Cádiz.
Aunque cada vez existe una mayor concienciación sobre este problema y se detecta en mayor medida esencialmente por parte de los colegios y profesores, aún queda por hacer. Como explica Gabriel González de la Torre, neuropsicólogo especialista en daño cerebral y Neuropsicología de la Atención y coordinador del grupo de Neuropsicología del Colegio Oficial de Psicología de Cádiz, es importante empezar a trabajar con el niño cuanto antes. Aunque afirma que nunca es tarde, explica que cuando pasa un tiempo normalmente surgen complicaciones que van desde los problemas en el colegio a la conducta delictiva; "puede tener consecuencias muy negativas, sobre todo a largo plazo, pues a medida que sobrevienen los fracasos el niño o joven empieza a creer que no es capaz de hacer las cosas de otra forma y se va reforzando su conducta negativa". Por eso insta a prestar mucha atención a estas cuestiones y a buscar asesoramiento cuanto antes. Añade que a partir de los cuatro años empieza a detectarse la hiperactividad y que los seis suele ser una edad crítica.
La señal que más claramente suele hacer saltar la alarma son los problemas en la escuela y dificultades de aprendizaje, tanto por el bajo rendimiento como por la actitud. Pero para que sea trastorno por déficit de atención e hiperactividad, como explica González de la Torre, las actitudes deben darse en todos los ámbitos, también en la calle y en el hogar. Pero hay otras cuestiones, la hiperactividad se caracteriza por la presencia de escasa atención, baja capacidad de concentración, impulsividad e hiperquinesia, es decir, exceso de movimientos. Suelen ser niños que no pueden esperar, que lo tocan todo, que sufren pequeños accidentes al precipitarse en sus acciones. Hay tres tipos diferenciados: el predominantemente inatentivo, el predominantemente hiperquinético y el que combina ambas conductas, que es el más común.
El tratamiento consiste en psicoterapia y tratamiento farmacológico añadido cuando es necesario. Lo que se busca en la terapia es dar al niño herramientas para saber autocontrolar su conducta y a los padres pautas para ayudarle y saber abordar la situación. Así por ejemplo se utilizan técnicas de relajación y control de la respiración e incluso programas informáticos para el entrenamiento cognitivo, sobre todo para fomentar el desarrollo de la concentración. También se trabaja el desarrollo de habilidades sociales y, así, cuestiones como puede ser respetar el turno para hablar.
Los padres deben aprender entre otras cosas cómo comunicarse con el chico o chica. Por ejemplo, a hablarle mirándole a los ojos o a aplicar el llamado "tiempo fuera", es decir, evitar reñir al niño en el momento que se presenta el problema y esperar a estar ambos más tranquilos y retirarlo en ese momento a otro sitio distinto a aquel en el que han ocurrido los acontecimientos.
Antes se pensaba que con la edad adulta la hiperactividad desaparecía, pero ahora los profesionales apuntan que entre el 30 y el 60 por ciento de los niños que fueron hiperactivos lo siguen siendo en su edad adulta. Es más, se calcula que el cuatro por ciento de la población adulta presenta alguna sintomatología de este tipo. Es algo asimilado en Estados Unidos y Europa pero que empieza a prestársele ahora atención en España, como reseña Gabriel González de la Torre. Este explica que la hiperquinesia suele desaparecer pero que estas personas tienen problemas para centrarse en el trabajo, necesitan cambiar frecuentemente de actividad e incluso pueden presentar ansiedad o problemas en el estado de ánimo; "no es difícil encontrarles entre los buscadores de sensaciones y los aficionados a deportes de riesgo".
20/08/2007
Noelia Hidalgo.
Diario de Cádiz.
Cómo deben tratar los padres a los hijos hiperactivos
El papel de los padres resulta imprescindible para la recuperación del niño hiperactivo. Los padres representan la fuente de seguridad, los modelos a seguir, el reflejo mismo de lo que los hijos sienten que son, la base fundamental sobre la que construyen su propia escala de valores y el concepto de disciplina y autoridad. De los padres depende en gran medida, la mejor o peor evolución de la sintomatología que presenta el niño hiperactivo.
Lograr un ambiente familiar estructurado es una de las condiciones más difíciles de conseguir.
La familia de un niño hiperactivo necesita una organización y una estructuración muy clara, sin embargo, algunos aspectos dificultan que sea así:
1. En algunas ocasiones por lo menos uno de los padres es un adulto hiperactivo al que a su vez le cuesta organizarse, ser ordenado y no alterarse.
2. Los padres suelen mostrar mucha ansiedad ante las dificultades con las que se encuentra su hijo.
3. En ocasiones las expectativas no son las adecuadas para el niño. Se le exige mucho en unos aspectos y se le sobreprotege en otros.
4. El niño hiperactivo es más difícil de llevar si no se tienen unos límites educativos claros y consistentes.
5. Los padres ponen frecuentemente un límite a las malas costumbres (le llaman a bañarse y si no viene, le obligan a hacerlo), pero no en el momento adecuado (le llaman 10 veces antes de ir a por él), lo que provoca que apliquen los límites, cuando ya están hartos, en momentos de descontrol emocional.
6. Muchos padres no prevén situaciones de alto riesgo por lo que no pueden evitar el mal comportamiento de sus hijos.
En el cuadro siguiente se reflejan algunas sugerencias a modo de ejemplo.
SITUACIÓN (Lease S)
Si vamos a estar en la sala de espera.
PREVENIMOS (Lease P)
Llevamos lápices, un cuaderno y un coche.
S:Un viaje largo en coche
P:Nos hacemos con un libro de juegos para coche y cintas con cuentos y hacemos paradas suficientes antes de que se altere.
S:Es muy lento vistiéndose por la mañana y además se despista con nada.
P:Mejor despertarle 15 minutos antes y así, todos más relajados.
S:Se acuerda de las cosas a última hora.
P:Preparamos la mochila por la noche y le acostumbramos a que utilice una agenda.
S:No le gusta hacer deberes, porque se pierde los dibujos favoritos.
P:Grabamos los dibujos y los ve después si da tiempo
Fuente: Educa.madrid.org
Lograr un ambiente familiar estructurado es una de las condiciones más difíciles de conseguir.
La familia de un niño hiperactivo necesita una organización y una estructuración muy clara, sin embargo, algunos aspectos dificultan que sea así:
1. En algunas ocasiones por lo menos uno de los padres es un adulto hiperactivo al que a su vez le cuesta organizarse, ser ordenado y no alterarse.
2. Los padres suelen mostrar mucha ansiedad ante las dificultades con las que se encuentra su hijo.
3. En ocasiones las expectativas no son las adecuadas para el niño. Se le exige mucho en unos aspectos y se le sobreprotege en otros.
4. El niño hiperactivo es más difícil de llevar si no se tienen unos límites educativos claros y consistentes.
5. Los padres ponen frecuentemente un límite a las malas costumbres (le llaman a bañarse y si no viene, le obligan a hacerlo), pero no en el momento adecuado (le llaman 10 veces antes de ir a por él), lo que provoca que apliquen los límites, cuando ya están hartos, en momentos de descontrol emocional.
6. Muchos padres no prevén situaciones de alto riesgo por lo que no pueden evitar el mal comportamiento de sus hijos.
En el cuadro siguiente se reflejan algunas sugerencias a modo de ejemplo.
SITUACIÓN (Lease S)
Si vamos a estar en la sala de espera.
PREVENIMOS (Lease P)
Llevamos lápices, un cuaderno y un coche.
S:Un viaje largo en coche
P:Nos hacemos con un libro de juegos para coche y cintas con cuentos y hacemos paradas suficientes antes de que se altere.
S:Es muy lento vistiéndose por la mañana y además se despista con nada.
P:Mejor despertarle 15 minutos antes y así, todos más relajados.
S:Se acuerda de las cosas a última hora.
P:Preparamos la mochila por la noche y le acostumbramos a que utilice una agenda.
S:No le gusta hacer deberes, porque se pierde los dibujos favoritos.
P:Grabamos los dibujos y los ve después si da tiempo
Fuente: Educa.madrid.org
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él
En la infancia, son normales los ataques de agresividad. Lo que pasa es que algunos niños persisten en su conducta agresiva y en su incapacidad para controlar su fuerte genio, pudiendo sentirse frustrados delante del sufrimiento y del rechazo de los demás. Según las teorías del impulso, la frustración facilita la agresión.
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él. El problema es saber controlarlo. Muchas veces el niño provoca un adulto para que él pueda intervenir por él y controlar sus impulsos agresivos, ya que no puede con todo. Por eso, el niño necesita de un "no hagas eso" o "pare con eso". Los niños, a veces, piden una riña. Es como si pidiera prestado un controle a su padre o madre. Del mismo modo que los padres enseñan a caminar, a hablar, a comer, etc. a sus hijos, deben enseñar también a controlar su agresividad.
Controlar la agresividad del niño
Hay que tener cuidado solamente para que el niño no se convierta en un terrorista o sumiso, ni permitir todo ni devolver su agresividad con otra agresividad. La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es mas bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.
Educar a los niños es una tarea difícil, que requiere trabajo. Pero que vale la pena tentar acertar, tener equilibrio y consenso entre los padres para que en la educación del niño no ocurra fallo de doble comunicación. Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y probablemente se rebelará.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/Causaagresividad.htm
El comportamiento agresivo del niño es normal y debe ser vivido por él. El problema es saber controlarlo. Muchas veces el niño provoca un adulto para que él pueda intervenir por él y controlar sus impulsos agresivos, ya que no puede con todo. Por eso, el niño necesita de un "no hagas eso" o "pare con eso". Los niños, a veces, piden una riña. Es como si pidiera prestado un controle a su padre o madre. Del mismo modo que los padres enseñan a caminar, a hablar, a comer, etc. a sus hijos, deben enseñar también a controlar su agresividad.
Controlar la agresividad del niño
Hay que tener cuidado solamente para que el niño no se convierta en un terrorista o sumiso, ni permitir todo ni devolver su agresividad con otra agresividad. La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es mas bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.
Educar a los niños es una tarea difícil, que requiere trabajo. Pero que vale la pena tentar acertar, tener equilibrio y consenso entre los padres para que en la educación del niño no ocurra fallo de doble comunicación. Si uno de los padres permite todo y el otro nada, eso confundirá al niño y probablemente se rebelará.
http://www.guiainfantil.com/educacion/comportamiento/Causaagresividad.htm
lunes, 28 de septiembre de 2009
Comprendiendo el Comportamiento Violento de Ninos y Adolescentes
No. 55 (Revisado 4/98)Hay gran preocupación por la incidencia del comportamiento violento entre niños y adolescentes. Este complejo y perturbador asunto necesita ser cuidadosamente entendido por padres, maestros y otros adultos.
Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".
La gama del comportamiento violento:
El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.
Factores que aumentan el riesgo de la violenciaMuchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:
Comportamiento agresivo o violencia previa;
Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual;
Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad;
Factores genéticos (hereditarios de la familia);
Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.);
Uso de drogas y/o alcohol;
Presencia de armas de fuego en la casa;
Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa);
Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia)
Daño cerebral debido a heridas en la cabeza. ¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados:
Ira intensa,
Ataques de furia o pataletas,
Irritabilidad extrema,
Impulsividad extrema,
Frustrarse con facilidad. Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.
¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?
Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.
¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:
Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños.
Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas. Para información adicional/relacionada puede conseguir otras hojas sueltas de
Información para la Familia:
#5 El maltrato infantil – los golpes ocultos
#9 El abuso sexual a los niños
#13 Los niños y la violencia en la televisión
#33 Desórdenes del comportamiento
#37 Los niños y las armas de fuego.
Vea también:Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/comprendiendo_el_comportamiento_violento_de_ninos_y_adolescentes_no_55
Los niños pueden demostrar comportamiento violento aún desde la edad pre-escolar. Los padres y otros adultos que presencian este comportamiento pueden preocuparse por el niño, pero por lo general, "esperan que lo supere al crecer". Hay que tomar muy en serio el comportamiento violento de un niño, no importa su edad. No debe descartarse diciendo que "está pasando por una fase".
La gama del comportamiento violento:
El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamiento: explosivos arrebatos de ira, agresión física, peleas, amenazas o intentos de herir a otros (inclusive pensamientos homicidas), uso de armas de fuego, crueldad hacia los animales, encender fuegos, destrucción intencional de la propiedad y el vandalismo.
Factores que aumentan el riesgo de la violenciaMuchas investigaciones han llegado a la conclusión de que hay una interacción compleja o una combinación de factores que lleva a un aumento en el riesgo de un comportamiento violento en niños y adolescentes. Estos factores incluyen:
Comportamiento agresivo o violencia previa;
Ser la víctima de un abuso físico y/o sexual;
Exposición a la violencia en el hogar y/o la comunidad;
Factores genéticos (hereditarios de la familia);
Exposición a la violencia en los medios de difusión (televisión, radio, etc.);
Uso de drogas y/o alcohol;
Presencia de armas de fuego en la casa;
Combinación de factores de estrés socioeconómico en la familia (pobreza, carencia de medios, privación severa);
Separación matrimonial, divorcio, padre/madre soltero, desempleo, y falta de apoyo por parte de la familia)
Daño cerebral debido a heridas en la cabeza. ¿Cuáles son las "señales de alerta" de la violencia infantil? Los factores de riesgo en los niños que presentan lo siguiente en su comportamiento y los cuales deben de ser cuidadosamente evaluados:
Ira intensa,
Ataques de furia o pataletas,
Irritabilidad extrema,
Impulsividad extrema,
Frustrarse con facilidad. Los padres y los maestros deben de tener cuidado de no minimizar este comportamiento en los niños.
¿Qué se debe de hacer si el niño demuestra comportamiento violento?
Cuando el padre u otro adulto está preocupado, debe de inmediatamente hacer arreglos para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental cualificado. El tratamiento oportuno por un profesional puede muchas veces ayudar. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en: ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. Además, los conflictos familiares, los problemas escolares, y asuntos comunitarios se deben tratar.
¿Se puede prevenir el comportamiento violento infantil?Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o impedir si se reducen o eliminan los factores de riesgo enumerados arriba. Lo que es más importante, los esfuerzos se deben dirigir a reducir dramáticamente la exposición del niño o adolescente a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de difusión. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.En adición, se pueden usar las siguientes estrategias para reducir o prevenir el comportamiento violento:
Prevención del abuso infantil (a través de programas sobre la crianza de los niños, apoyo a la familia, etc.).
Educación sexual y programas para enseñar a los adolescentes cómo criar los niños.
Programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos.
Supervisión de la violencia que ven los niños en los programas de televisión, los videos y las películas. Para información adicional/relacionada puede conseguir otras hojas sueltas de
Información para la Familia:
#5 El maltrato infantil – los golpes ocultos
#9 El abuso sexual a los niños
#13 Los niños y la violencia en la televisión
#33 Desórdenes del comportamiento
#37 Los niños y las armas de fuego.
Vea también:Your Child (1998 Harper Collins)/Your Adolescent (1999 Harper Collins).Información para la Familia Tabla de Contenido
Cómo Conseguir un Siquiatra de Niños y Adolescentes
http://www.aacap.org/cs/root/facts_for_families/informacion_para_la_familia/comprendiendo_el_comportamiento_violento_de_ninos_y_adolescentes_no_55
Etiquetas:
Acoso Escolar,
agresiones entre niños,
aprendizaje cotidiano,
discriminación,
el niño que muerde,
niños agredidos,
niños agresores,
previniendo el abuso emocional,
violencia en las escuelas
jueves, 29 de enero de 2009
respuestas entretenidas para niños sobre los porques del cuerpo humano
La gran historia de los huesos
Recuerda por un momento el último Halloween . Allí donde miraras, habían vampiros, fantasmas o esqueletos sonriéndote. En realidad, no existen ni los vampiros ni los fantasmas, ¡pero sí existen los esqueletos! Todas las personas tienen un esqueleto compuesto por muchos huesos. Estos huesos forman la estructura de tu cuerpo, permiten que te muevas de diferentes maneras, protegen tus órganos internos y hacen muchas cosas más. Es hora de estudiar tus huesos - ¡el cuerpo humano adulto tiene 206 huesos! ¿De qué están hechos los huesos?Si alguna vez has visto un esqueleto o un fósil verdadero en un museo, quizás pienses que todos los huesos están muertos. Y aunque los huesos de los museos están secos, duros o son quebradizos, los huesos de tu cuerpo son distintos. Los huesos que forman tu esqueleto están vivos, crecen y cambian todo el tiempo como otras partes de tu cuerpo.
Casi todos los huesos de tu cuerpo están formados por los mismos materiales:
La capa exterior está formada por hueso compacto. Esta parte es lisa y muy dura. Es la parte que ves cuando miras un esqueleto. Dentro del hueso compacto hay muchas capas de hueso reticular, que se parece un poco a una esponja. El hueso reticular no es tan duro como el hueso compacto, pero es bastante fuerte. En muchos huesos, el hueso reticular protege la zona más interna del hueso, la médula ósea. La médula ósea es una especie de gelatina espesa y su función es producir células sanguíneas.
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/cuerpo/bones_esp.html
¿Qué hay de malo en que me muerda las uñas?
Cruje, cruje, cruje. ¿Cuánto da 9.788 dividido por 12? Cruje y vuelve a crujir, mientras te muerdes las uñas y miras aún más fijamente el examen de matemáticas sobre tu pupitre. Empiezas a mordértelas una vez más -cruje- cuando el chico de detrás de ti te susurra: "¡Deja de morderte las uñas! ¡Es asqueroso!"
Es triste pero cierto: el chico tiene razón. Morderse las uñas puede ser un hábito común que tienen muchos niños y adultos, pero no es bueno.
Aunque las uñas parecen estar ahí sin hacer nada en tus dedos, en realidad se encargan de hacer un par de importantes tareas. En primer lugar, protegen la yema de tus dedos de un montón de cosas que te harían daño, como las piedras o las tijeras. En segundo lugar, puedes alcanzar más fácilmente las cosas pequeñitas, como los hilos sueltos. También van muy bien cuando te pica algo y tienes que rascarte.
Cuando te das un banquete con tus uñas, quitas la fuerza protectora que tiene la yema de los dedos. Esto significa que dejas la yema de los dedos expuesta a las infecciones. Asimismo, morderte las uñas significa normalmente que la piel en torno a ella se irrita y puede infectarse con facilidad. Algunos niños incluso se comen las uñas hasta que la yema de los dedos y las cutículas empiezan a sangrar. No es una imagen muy agradable e invita a los gérmenes a instalarse allí, lo que puede causar una infección asquerosa.
¡Y hablando de gérmenes! Esa es la otra cosa asquerosa de hincar el diente en tus uñas: cuando te muerdes las uñas, te metes muchos gérmenes en la boca. Piensa en todas las cosas que tocas durante el día, como el chupete lleno de baba de tu hermana pequeña, tus apestosos calcetines de gimnasia o los viscosos gusanos de tu proyecto de ciencias. Cuando los gérmenes están por ahí y debajo de tus uñas y te las comes, los gérmenes penetran felizmente el interior de tu cuerpo. ¡Qué asco!
La otra cosa que hace que morderse las uñas sea una lata es que te tienes que poner la mano frente a la cara para hacerlo. Y la mayoría de gente cree que cubrirse la mitad de la cara no es algo que dé muy buena impresión: ¡y tienen razón! También es difícil sonreír o hablar con los amigos cuando te estás mordisqueando las uñas.
Si perteneces al club de los que se muerden las uñas y quieres dejarlo, hay algunas cosas que puedes probar. Tu madre o tu padre puede aplicarte un esmalte especial en las uñas. Este esmalte sabe muy mal y los niños que lo llevan normalmente no quieren acercarse las uñas a la boca. También puedes pedirle a un adulto que te pinte las uñas con colores bonitos o hacerte una manicura genial. ¡Tener las uñas bonitas puede hacer que pienses dos veces antes de mordértelas!
Actualizado y revisado por: Kim Rutherford, MDFecha de revisión: septiembre de 2001Revisión original: Steven Dowshen, MD, y Neil Izenberg, MD
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/preguntas/nails_esp.html
Tus piernas
Pues claro que los huesos de los brazos, las manos y los dedos son estupendos para levantar el teléfono, pero ¿cómo se supone que debes correr para contestarlo? Bueno, pues ¡con los huesos de tus pies y de tus piernas! Tus piernas están unidas a un grupo circular de huesos llamado pelvis. La pelvis es una estructura en forma de tazón que soporta la columna vertebral. Está formada por los dos huesos grandes de la cadera en la parte anterior y en la parte posterior por el sacro y el cóccix. La pelvis actúa como un fuerte anillo de protección alrededor de partes del sistema digestivo, el sistema urinario y partes del sistema reproductor.
Los huesos de tus piernas son muy grandes y fuertes para ayudar a soportar el peso de tu cuerpo. El hueso que va desde tu pelvis hasta la rodilla se llama fémur y es el hueso más largo del cuerpo. En la rodilla, hay un hueso de forma triangular llamado rótula, o choquezuela, que protege la articulación de la rodilla. Debajo de la rodilla hay otros dos huesos de la pierna: la tibia y el peroné. Al igual que los tres huesos del brazo, los de la pierna son más anchos en los extremos que en el medio para darles fortaleza.
El tobillo es un poco distinto de la muñeca; tiene tres huesos más grandes y cuatro más pequeños. Pero la parte principal del pie es similar a la de la mano y tiene cinco huesos. Cada dedo del pie tiene tres huesos muy pequeños, salvo por el dedo gordo del pie, que tiene sólo dos. ¡Esto hace un total de 52 huesos entre los pies y los tobillos!
La mayoría de las personas no utilizan los dedos de los pies y los pies para alcanzar cosas o escribir, pero sí los usan para dos cosas importantes: estar de pie y caminar. Sin todos estos huesos del pie trabajando juntos, sería imposible mantener un equilibrio adecuado. Los huesos del pie están agrupados de modo que el pie esté plano y con un poco de separación para ayudarte a estar de pie. Así pues, ¡la próxima vez que camines acuérdate de mirar hacia abajo y darle las gracias a esos dedos!
Tus articulacionesEl punto donde dos huesos se unen recibe el nombre de articulación. Hay articulaciones móviles que se mueven y articulaciones fijas que no se mueven.
Las articulaciones fijas están fijas en su lugar y no pueden moverse en absoluto. Tu cráneo tiene algunas de estas articulaciones (llamadas suturas, ¿recuerdas?), que cierran los huesos del cráneo en la cabeza de una persona joven. Una de estas articulaciones, llamada temporoparietal, es la articulación grande que rodea los lados y la parte posterior del cráneo.
Las articulaciones móviles son aquellas que te permiten montar la bicicleta, comer cereales, o jugar a un videojuego - las que te permiten girar, agacharte y mover distintas partes de tu cuerpo. Algunas articulaciones móviles, como las de tu columna vertebral, se mueven sólo un poquito. Otras articulaciones se mueven mucho. Uno de los principales tipos de articulaciones móviles es la articulación en bisagra. Tus codos y rodillas tienen una articulación en bisagra, que te permite doblar y estirar brazos y piernas. Estas articulaciones son como las bisagras de una puerta; al igual que la mayoría de puertas, que sólo pueden abrirse en una dirección, tú también sólo puedes doblar tus brazos y tus piernas en una sola dirección. También tienes muchas articulaciones en bisagra más pequeñas en los dedos de las manos y de los pies.
Otro tipo importante de articulación móvil son las articulaciones esféricas. Los hombros y las caderas tienen este tipo de articulación. Están formadas por el extremo redondeado de un hueso que encaja en un área similar a una taza en otro hueso. Estas articulaciones esféricas permiten que haya amplitud de movimiento en todas las direcciones. Asegúrate de tener mucho espacio e intenta mover tus brazos en todas las direcciones.
¿Alguna vez has visto a alguien aceitar una bisagra para hacerla funcionar mejor o para que dejara de chirriar? Bien, tus articulaciones tienen un líquido especial llamado líquido sinovial que las ayuda a moverse con más libertad. Los huesos se mantienen unidos en las articulaciones gracias a los ligamentos, que son una especie de bandas elásticas muy fuertes.
El cuidado de los huesos
Tus huesos te ayudan todos los días; asegúrate de cuidarlos. Algunos consejos:
Para proteger los huesos del cráneo (¡y el cerebro que está adentro!) usa un casco para montar bicicleta y para practicar otros deportes. Cuando usas una patineta, patinas sobre ruedas o usas tu monopatín, asegúrate de ponerte protección para las muñecas y rodilleras. ¡Los huesos en estos lugares te lo agradecerán si tienes una caída! Si practicas un deporte como el fútbol americano, el fútbol o el hockey sobre hielo, lleva siempre todo el equipo adecuado para ese deporte. Nunca juegues en un trampolín. Muchos niños acaban rompiéndose un hueso al saltar en ellos. Aunque los huesos rotos cicatrizan y se curan, tardan mucho en hacerlo y a menudo no lo pasas muy bien mientras esperas. Otra forma de fortalecer tu esqueleto es beber leche y comer otros productos lácteos (como el queso con bajo contenido de grasa, el yogur helado y los helados). Todos estos alimentos contienen calcio, que ayuda a endurecer y fortalecer los huesos. ¡Sé bondadoso con tus huesos y ellos te tratarán bien!
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/cuerpo/bones_esp_p4.html
¿Por qué tengo que lavarme las manos?
¿Sabes cuál es la pregunta que sale de la boca de tus padres unas 1.000 veces al día? No, no es: ¿Por qué no dejas de molestar a tu hermana (o hermano)? Tampoco: ¿Por qué lleva el perro tu gorra de béisbol? Ni tampoco ¿Qué hacen todos tus deberes apelotonados en el fondo de tu mochila?
Es "¿Te has lavado las manos?"
¿Qué fijación tienen los adultos con lavarse las manos? ¿Por qué les gusta tanto la espuma?
Tener las manos limpias es la mejor forma de evitar que se propaguen los gérmenes. Piensa en todas las cosas que has tocado hoy -desde el teléfono hasta el inodoro, tu camiseta sudada, un pañuelo de papel viscoso, tu adorado paguro y la montaña de tierra junto a los columpios. Aunque no puedas verlos, muchas de las cosas que tocas cada día están cubiertas de gérmenes. Cuando tienes gérmenes en las manos, puedes pasárselos a otras personas sin saberlo y puedes hacer que enfermen. O esos mismos gérmenes pueden hacer que tú enfermes al entrar en tu cuerpo cada vez que tocas la comida o te metes la mano en la boca. Piensa en todos los alimentos que comes con las manos cada día.
Aquí es donde entra el lavarse las manos es importante. El agua y el jabón eliminan los gérmenes. Cuando los gérmenes se van por el desagüe, no pueden enfermar a nadie.
Así pues, ¿cuáles son los mejores momentos para lavarte las manos?
antes de comer o tocar comida de cualquier forma (por ejemplo, cuando ayudas a cocinar o a hornear) después de ir al baño después de sonarte la nariz o toser después de tocar mascotas o animales después de jugar al aire libre después de visitar a un familiar o amigo enfermoBueno ahora ya tienes el cuándo y por qué debes lavarte las manos. Pero ¿sabías que hay mucha gente que no sabe lavarse correctamente las manos? La próxima vez que vayas al baño, recuerda estos prácticos consejos:
Cuando te laves las manos usa agua tibia. El agua tibia es la mejor para acabar con los gérmenes. Pero ten cuidado en no quemarte con agua demasiado caliente. Usa cualquier jabón que te guste. Algunos jabones vienen en formas y colores geniales o huelen muy bien, pero cualquiera que te haga frotar es el tipo que debes usar. Está bien usar jabones antibacteriales, pero no son necesarios para eliminar los gérmenes. Enjabónate bien con espuma en ambos lados de la mano, las muñecas y entre los dedos. No olvides lavarte alrededor de las uñas -el escondite favorito de los gérmenes en los dedos. Deberías lavarte durante unos 10 ó 15 segundos. Casi lo que tardas en cantar un estribillo de una canción de cabo a rabo, así que ¡canta mientras frotas! Enjuaga te y sécate bien con una toalla limpia.
Actualizado y revisado por: Steven Dowshen, MD, y Neil Izenberg, MDFecha de revisión: noviembre de 2001
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/sano/wash_hands_esp.html
Recuerda por un momento el último Halloween . Allí donde miraras, habían vampiros, fantasmas o esqueletos sonriéndote. En realidad, no existen ni los vampiros ni los fantasmas, ¡pero sí existen los esqueletos! Todas las personas tienen un esqueleto compuesto por muchos huesos. Estos huesos forman la estructura de tu cuerpo, permiten que te muevas de diferentes maneras, protegen tus órganos internos y hacen muchas cosas más. Es hora de estudiar tus huesos - ¡el cuerpo humano adulto tiene 206 huesos! ¿De qué están hechos los huesos?Si alguna vez has visto un esqueleto o un fósil verdadero en un museo, quizás pienses que todos los huesos están muertos. Y aunque los huesos de los museos están secos, duros o son quebradizos, los huesos de tu cuerpo son distintos. Los huesos que forman tu esqueleto están vivos, crecen y cambian todo el tiempo como otras partes de tu cuerpo.
Casi todos los huesos de tu cuerpo están formados por los mismos materiales:
La capa exterior está formada por hueso compacto. Esta parte es lisa y muy dura. Es la parte que ves cuando miras un esqueleto. Dentro del hueso compacto hay muchas capas de hueso reticular, que se parece un poco a una esponja. El hueso reticular no es tan duro como el hueso compacto, pero es bastante fuerte. En muchos huesos, el hueso reticular protege la zona más interna del hueso, la médula ósea. La médula ósea es una especie de gelatina espesa y su función es producir células sanguíneas.
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/cuerpo/bones_esp.html
¿Qué hay de malo en que me muerda las uñas?
Cruje, cruje, cruje. ¿Cuánto da 9.788 dividido por 12? Cruje y vuelve a crujir, mientras te muerdes las uñas y miras aún más fijamente el examen de matemáticas sobre tu pupitre. Empiezas a mordértelas una vez más -cruje- cuando el chico de detrás de ti te susurra: "¡Deja de morderte las uñas! ¡Es asqueroso!"
Es triste pero cierto: el chico tiene razón. Morderse las uñas puede ser un hábito común que tienen muchos niños y adultos, pero no es bueno.
Aunque las uñas parecen estar ahí sin hacer nada en tus dedos, en realidad se encargan de hacer un par de importantes tareas. En primer lugar, protegen la yema de tus dedos de un montón de cosas que te harían daño, como las piedras o las tijeras. En segundo lugar, puedes alcanzar más fácilmente las cosas pequeñitas, como los hilos sueltos. También van muy bien cuando te pica algo y tienes que rascarte.
Cuando te das un banquete con tus uñas, quitas la fuerza protectora que tiene la yema de los dedos. Esto significa que dejas la yema de los dedos expuesta a las infecciones. Asimismo, morderte las uñas significa normalmente que la piel en torno a ella se irrita y puede infectarse con facilidad. Algunos niños incluso se comen las uñas hasta que la yema de los dedos y las cutículas empiezan a sangrar. No es una imagen muy agradable e invita a los gérmenes a instalarse allí, lo que puede causar una infección asquerosa.
¡Y hablando de gérmenes! Esa es la otra cosa asquerosa de hincar el diente en tus uñas: cuando te muerdes las uñas, te metes muchos gérmenes en la boca. Piensa en todas las cosas que tocas durante el día, como el chupete lleno de baba de tu hermana pequeña, tus apestosos calcetines de gimnasia o los viscosos gusanos de tu proyecto de ciencias. Cuando los gérmenes están por ahí y debajo de tus uñas y te las comes, los gérmenes penetran felizmente el interior de tu cuerpo. ¡Qué asco!
La otra cosa que hace que morderse las uñas sea una lata es que te tienes que poner la mano frente a la cara para hacerlo. Y la mayoría de gente cree que cubrirse la mitad de la cara no es algo que dé muy buena impresión: ¡y tienen razón! También es difícil sonreír o hablar con los amigos cuando te estás mordisqueando las uñas.
Si perteneces al club de los que se muerden las uñas y quieres dejarlo, hay algunas cosas que puedes probar. Tu madre o tu padre puede aplicarte un esmalte especial en las uñas. Este esmalte sabe muy mal y los niños que lo llevan normalmente no quieren acercarse las uñas a la boca. También puedes pedirle a un adulto que te pinte las uñas con colores bonitos o hacerte una manicura genial. ¡Tener las uñas bonitas puede hacer que pienses dos veces antes de mordértelas!
Actualizado y revisado por: Kim Rutherford, MDFecha de revisión: septiembre de 2001Revisión original: Steven Dowshen, MD, y Neil Izenberg, MD
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/preguntas/nails_esp.html
Tus piernas
Pues claro que los huesos de los brazos, las manos y los dedos son estupendos para levantar el teléfono, pero ¿cómo se supone que debes correr para contestarlo? Bueno, pues ¡con los huesos de tus pies y de tus piernas! Tus piernas están unidas a un grupo circular de huesos llamado pelvis. La pelvis es una estructura en forma de tazón que soporta la columna vertebral. Está formada por los dos huesos grandes de la cadera en la parte anterior y en la parte posterior por el sacro y el cóccix. La pelvis actúa como un fuerte anillo de protección alrededor de partes del sistema digestivo, el sistema urinario y partes del sistema reproductor.
Los huesos de tus piernas son muy grandes y fuertes para ayudar a soportar el peso de tu cuerpo. El hueso que va desde tu pelvis hasta la rodilla se llama fémur y es el hueso más largo del cuerpo. En la rodilla, hay un hueso de forma triangular llamado rótula, o choquezuela, que protege la articulación de la rodilla. Debajo de la rodilla hay otros dos huesos de la pierna: la tibia y el peroné. Al igual que los tres huesos del brazo, los de la pierna son más anchos en los extremos que en el medio para darles fortaleza.
El tobillo es un poco distinto de la muñeca; tiene tres huesos más grandes y cuatro más pequeños. Pero la parte principal del pie es similar a la de la mano y tiene cinco huesos. Cada dedo del pie tiene tres huesos muy pequeños, salvo por el dedo gordo del pie, que tiene sólo dos. ¡Esto hace un total de 52 huesos entre los pies y los tobillos!
La mayoría de las personas no utilizan los dedos de los pies y los pies para alcanzar cosas o escribir, pero sí los usan para dos cosas importantes: estar de pie y caminar. Sin todos estos huesos del pie trabajando juntos, sería imposible mantener un equilibrio adecuado. Los huesos del pie están agrupados de modo que el pie esté plano y con un poco de separación para ayudarte a estar de pie. Así pues, ¡la próxima vez que camines acuérdate de mirar hacia abajo y darle las gracias a esos dedos!
Tus articulacionesEl punto donde dos huesos se unen recibe el nombre de articulación. Hay articulaciones móviles que se mueven y articulaciones fijas que no se mueven.
Las articulaciones fijas están fijas en su lugar y no pueden moverse en absoluto. Tu cráneo tiene algunas de estas articulaciones (llamadas suturas, ¿recuerdas?), que cierran los huesos del cráneo en la cabeza de una persona joven. Una de estas articulaciones, llamada temporoparietal, es la articulación grande que rodea los lados y la parte posterior del cráneo.
Las articulaciones móviles son aquellas que te permiten montar la bicicleta, comer cereales, o jugar a un videojuego - las que te permiten girar, agacharte y mover distintas partes de tu cuerpo. Algunas articulaciones móviles, como las de tu columna vertebral, se mueven sólo un poquito. Otras articulaciones se mueven mucho. Uno de los principales tipos de articulaciones móviles es la articulación en bisagra. Tus codos y rodillas tienen una articulación en bisagra, que te permite doblar y estirar brazos y piernas. Estas articulaciones son como las bisagras de una puerta; al igual que la mayoría de puertas, que sólo pueden abrirse en una dirección, tú también sólo puedes doblar tus brazos y tus piernas en una sola dirección. También tienes muchas articulaciones en bisagra más pequeñas en los dedos de las manos y de los pies.
Otro tipo importante de articulación móvil son las articulaciones esféricas. Los hombros y las caderas tienen este tipo de articulación. Están formadas por el extremo redondeado de un hueso que encaja en un área similar a una taza en otro hueso. Estas articulaciones esféricas permiten que haya amplitud de movimiento en todas las direcciones. Asegúrate de tener mucho espacio e intenta mover tus brazos en todas las direcciones.
¿Alguna vez has visto a alguien aceitar una bisagra para hacerla funcionar mejor o para que dejara de chirriar? Bien, tus articulaciones tienen un líquido especial llamado líquido sinovial que las ayuda a moverse con más libertad. Los huesos se mantienen unidos en las articulaciones gracias a los ligamentos, que son una especie de bandas elásticas muy fuertes.
El cuidado de los huesos
Tus huesos te ayudan todos los días; asegúrate de cuidarlos. Algunos consejos:
Para proteger los huesos del cráneo (¡y el cerebro que está adentro!) usa un casco para montar bicicleta y para practicar otros deportes. Cuando usas una patineta, patinas sobre ruedas o usas tu monopatín, asegúrate de ponerte protección para las muñecas y rodilleras. ¡Los huesos en estos lugares te lo agradecerán si tienes una caída! Si practicas un deporte como el fútbol americano, el fútbol o el hockey sobre hielo, lleva siempre todo el equipo adecuado para ese deporte. Nunca juegues en un trampolín. Muchos niños acaban rompiéndose un hueso al saltar en ellos. Aunque los huesos rotos cicatrizan y se curan, tardan mucho en hacerlo y a menudo no lo pasas muy bien mientras esperas. Otra forma de fortalecer tu esqueleto es beber leche y comer otros productos lácteos (como el queso con bajo contenido de grasa, el yogur helado y los helados). Todos estos alimentos contienen calcio, que ayuda a endurecer y fortalecer los huesos. ¡Sé bondadoso con tus huesos y ellos te tratarán bien!
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/cuerpo/bones_esp_p4.html
¿Por qué tengo que lavarme las manos?
¿Sabes cuál es la pregunta que sale de la boca de tus padres unas 1.000 veces al día? No, no es: ¿Por qué no dejas de molestar a tu hermana (o hermano)? Tampoco: ¿Por qué lleva el perro tu gorra de béisbol? Ni tampoco ¿Qué hacen todos tus deberes apelotonados en el fondo de tu mochila?
Es "¿Te has lavado las manos?"
¿Qué fijación tienen los adultos con lavarse las manos? ¿Por qué les gusta tanto la espuma?
Tener las manos limpias es la mejor forma de evitar que se propaguen los gérmenes. Piensa en todas las cosas que has tocado hoy -desde el teléfono hasta el inodoro, tu camiseta sudada, un pañuelo de papel viscoso, tu adorado paguro y la montaña de tierra junto a los columpios. Aunque no puedas verlos, muchas de las cosas que tocas cada día están cubiertas de gérmenes. Cuando tienes gérmenes en las manos, puedes pasárselos a otras personas sin saberlo y puedes hacer que enfermen. O esos mismos gérmenes pueden hacer que tú enfermes al entrar en tu cuerpo cada vez que tocas la comida o te metes la mano en la boca. Piensa en todos los alimentos que comes con las manos cada día.
Aquí es donde entra el lavarse las manos es importante. El agua y el jabón eliminan los gérmenes. Cuando los gérmenes se van por el desagüe, no pueden enfermar a nadie.
Así pues, ¿cuáles son los mejores momentos para lavarte las manos?
antes de comer o tocar comida de cualquier forma (por ejemplo, cuando ayudas a cocinar o a hornear) después de ir al baño después de sonarte la nariz o toser después de tocar mascotas o animales después de jugar al aire libre después de visitar a un familiar o amigo enfermoBueno ahora ya tienes el cuándo y por qué debes lavarte las manos. Pero ¿sabías que hay mucha gente que no sabe lavarse correctamente las manos? La próxima vez que vayas al baño, recuerda estos prácticos consejos:
Cuando te laves las manos usa agua tibia. El agua tibia es la mejor para acabar con los gérmenes. Pero ten cuidado en no quemarte con agua demasiado caliente. Usa cualquier jabón que te guste. Algunos jabones vienen en formas y colores geniales o huelen muy bien, pero cualquiera que te haga frotar es el tipo que debes usar. Está bien usar jabones antibacteriales, pero no son necesarios para eliminar los gérmenes. Enjabónate bien con espuma en ambos lados de la mano, las muñecas y entre los dedos. No olvides lavarte alrededor de las uñas -el escondite favorito de los gérmenes en los dedos. Deberías lavarte durante unos 10 ó 15 segundos. Casi lo que tardas en cantar un estribillo de una canción de cabo a rabo, así que ¡canta mientras frotas! Enjuaga te y sécate bien con una toalla limpia.
Actualizado y revisado por: Steven Dowshen, MD, y Neil Izenberg, MDFecha de revisión: noviembre de 2001
http://www.kidshealth.org/kid/en_espanol/sano/wash_hands_esp.html
Etiquetas:
aprendizaje cotidiano,
consejos para padres,
hábitos
Desarrollo Psicomotor en el Menor de 2 años
Dr.Meyer Magarici Director Mëdico de Tu pediatra .com
El desarrollo se define como el proceso por el cual se van adquiriendo nuevas funciones y luego éstas adquieren mayor amplitud y complejidad. Es un fenómeno cualitativo (calidad) que se expresa tanto en lo corporal como en lo psíquico y emocional.Es un proceso continuo, hasta llegar a la madurez. Todos los niños son diferentes y existe un margen de variación normal. Algunos niños son temporalmente más lentos que otros en su desarrollo, sin que esto signifique necesariamente la existencia de retardo psicomotor. Por lo tanto, si su niño no sigue los siguientes lineamientos, no deberá preocuparse demasiado, aunque vale la pena comentarlo con su pediatra.
PRIMER MES Se mantiene en actitud de flexión y un poco rígido. Los puños cerrados, antebrazos flexionados sobre los brazos, muslos y piernas ligeramente flexionados. No sostienen la cabeza, pero la mueven hacia los lados. Al levantarlo la cabeza cae a los lados o hacia atrás. Levanta el mentón, voltea la cabeza y la levanta momentáneamente. Prefiere mirar los rostros de las personas y sigue un objeto con la vista. Si estimulas la palma de su mano, agarrará tu dedo. Si le hablas o lo tocas comenzará a sonreír. Duerme la mayor parte del día y se despierta cada dos o tres horas para alimentarse.
SEGUNDO MESLevanta la cabeza un poco más. Persigue con la mirada los objetos que se le presentan, siguiéndolos de lado a lado. Sonríe claramente con el contacto social y reacciona con los ruidos.
TERCER MES Con los brazos extendidos levanta la cabeza y el tórax.Domina los movimientos de la cabeza, la cual ya logra sostener. Se interesa por los juguetes y le gusta el contacto con la gente.Escucha la música y expresa sonidos.
CUARTO MES Levanta la cabeza y el tórax. Agarra objetos y los lleva a la boca. Al sentarlo mantiene firme la cabeza. Ríe a carcajadas y se excita al ver la comida.
QUINTO MES Se lleva los pies a la boca. Logra movilizarse "arrastrándose" para agarrar un objeto. Se da la vuelta de boca abajo a boca arriba.Puede pasar un objeto de una mano a la otra.Sostiene su tetero con las manos. Reconoce a sus familiares y se atemoriza de los extraños. Entiende su nombre. - Se resiste a que le quiten un juguete.
SEXTO MES Se mantiene sentado brevemente con apoyo. Pasa objetos de una mano a otra y juega con las manos. Repite sílabas. Controla la cabeza firmemente y la voltea como respuesta a los estímulos visuales o auditivos.
SEPTIMO MES Se sienta solo, sin apoyo y por más tiempo.Se para sosteniéndose de los muebles. Habla varias sílabas e imita sonidos. Sostiene una cucharilla.Puede tomar un objeto en cada mano y golpear uno contra el otro.
OCTAVO MES Se para apoyando el cuerpo en algo firme. Utiliza sus manos para agarrar objetos. Recuerda eventos pasados. Puede aplaudir y hacer ademanes de "adiós".Toca, sonríe y besa su imagen en un espejo.
NOVENO MES Se pone de pie con apoyo, "gatea" o se arrastra.Recoge los objetos utilizando los dedos pulgar o índice.Intenta agarrar los juguetes que se caen.Repite sonidos consonantes como mamá o papá.Entiende órdenes.
UN AÑO Camina con ayuda o apoyándose en los muebles. Entrega un objeto a otra persona, si se lo piden. Pronuncia dos palabras más, además de mamá y papá.
QUINCE MESESCamina solo. Hace "garabatos" con un creyón. Sigue órdenes sencillas. Puede nombrar un objeto familiar. Indica lo que desea, señalándolo. Abraza a sus padres.
DIECIOCHO MESES
Corre torpemente. Se sienta en una silla bajita. Sube escaleras con ayuda. Utiliza aproximadamente diez palabras. Identifica una o más partes de su cuerpo. Come solo. Besa a sus padres.
DOS AÑOS
Corre bien. Sube y baja escaleras de una en una. Abre las puertas."Escala" los muebles. "Garabatea" círculos. Contesta al pedir su nombre. Se lava las manos. Sabe utilizar una cuchara. Su vocabulario ha aumentado y tiene capacidad para expresar sus ideas y deseos. El Doctor Meyer Magarici es Director de Tu Pediatra.com (Venezuela)
Ultima Actualizacion: 2004-05-28
http://www.zonapediatrica.com/mod-htmlpages-display-pid-352.html
A que edad inicia la etapa de socialización mi hijo?
Entre los 9 y los 12 meses el niño disfruta de la compañía de los mayores con los que mantiene relación imitativa, se encuentra en plena etapa de socialización y la familia debe atender y fomentar esta relación, que permite el mejoramiento de su vocabulario y lenguaje de manera rápida y sorprendente. Se le debe hablar claro, lentamente y repitiendo nombres de objetos familiares, esto logra estimular el acceso al lenguaje. Hablar el "lenguaje del bebé" puede ser gracioso para el adulto, pero no ayuda al desarrollo del lenguaje del niño.
http://www.zonapediatrica.com/mod-htmlpages-display-pid-572.html#sociali
Entre los 18 a 24 meses puede mi hijo colaborar en alguna tarea?
Sí, no solo puede sino que se deben estimular conductas para que el niño realice tareas simples, como el limpiarse con torpeza la nariz y estimularlo en su ayuda a vestirse elevando los brazos.
Cómo puedo estimular su desarrollo a esta edad?
Ofrecerle un lapiz y papel para que garabatee espontáneamente, ofrecerle muñecos porque demuestra gran interés por ellos, y como ya comienza a manejar esfínteres, estar atentos para llevarlo rápidamente al baño cuando comunica sus deseos de evacuar, ofrecerle objetos livianos de distinto tamaño dentro de una caja para que los saque o ponga en la misma, como hojea libros pasando de dos a tres hojas juntas, ofrecerle alguno que llame su atención por sus dibujos y colores, ayudarlo tomándole la mano a subir escaleras.
Qué juego predomina a esta edad?
El juego que predomina es el de la imitación doméstica, toma el modelo de los adultos que lo rodean y los muñecos lo representan a él. Se deben aprovechar las horas de la tarde en pasear, explorar, extender su ambiente y comenzar a compartir su tiempo con otros niños. Esto le ayuda a adquirir y perfeccionar habilidades, ademas, le permite conocer nuevas dimensiones de la vida social.
Deben los adultos ser tolerantes ante las torpezas de su edad?
Los adultos y los padres no solo deben ser tolerantes con las dificultades y torpezas que caracterizan este período, sino que además se le debe otorgar seguridad al niño para estimular su iniciativa.
Cómo debe ser la comunicación oral de los padres con el niño?
Se debe responder a las preguntas del niño hablando como adulto, el niño es capaz de entender más palabras de las que puede decir, comienza a hacerse entender por medio de un lenguaje global, utiliza una palabra con sentido de frase y se lo debe orientar a una correcta sintaxis y pronunciación. Hay que estimularlo a generar el diálogo pidiéndole que cuente las cosas que le suceden o sobre sus juegos.
La fantasia del juego es provechoso para el niño?
La fantasía en el juego comienza a aparecer a esta edad, le gusta trasladar los objetos de un lado a otro y le agrada poner las cosas de su sitio, descubre de esta manera que las cosas tienen lugares y que el también tiene el suyo. El adulto o los padres deben aprovechar este interés incipiente, pues en el se anuncia su capacidad de organizar, para ser estimulado el cuidado e interés por la vestimenta, ya que ayuda a la identificación del niño.
Es preocupante la escasa estabilidad del niño de esta edad?
Entre los 18 y los 24 meses el niño más que caminar corre, dando la sensación de escasa estabilidad que preocupa a los padres, pero ello es normal a esta edad. Si bien el niño debe ser vigilado por su seguridad, no debe impedírsele que corra o trepe por temor a que se caiga., los adultos deben dejar hacer al niño al tiempo que lo vigilan, esto le dará seguridad a él y él confiara en los adultos.
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El desarrollo se define como el proceso por el cual se van adquiriendo nuevas funciones y luego éstas adquieren mayor amplitud y complejidad. Es un fenómeno cualitativo (calidad) que se expresa tanto en lo corporal como en lo psíquico y emocional.Es un proceso continuo, hasta llegar a la madurez. Todos los niños son diferentes y existe un margen de variación normal. Algunos niños son temporalmente más lentos que otros en su desarrollo, sin que esto signifique necesariamente la existencia de retardo psicomotor. Por lo tanto, si su niño no sigue los siguientes lineamientos, no deberá preocuparse demasiado, aunque vale la pena comentarlo con su pediatra.
PRIMER MES Se mantiene en actitud de flexión y un poco rígido. Los puños cerrados, antebrazos flexionados sobre los brazos, muslos y piernas ligeramente flexionados. No sostienen la cabeza, pero la mueven hacia los lados. Al levantarlo la cabeza cae a los lados o hacia atrás. Levanta el mentón, voltea la cabeza y la levanta momentáneamente. Prefiere mirar los rostros de las personas y sigue un objeto con la vista. Si estimulas la palma de su mano, agarrará tu dedo. Si le hablas o lo tocas comenzará a sonreír. Duerme la mayor parte del día y se despierta cada dos o tres horas para alimentarse.
SEGUNDO MESLevanta la cabeza un poco más. Persigue con la mirada los objetos que se le presentan, siguiéndolos de lado a lado. Sonríe claramente con el contacto social y reacciona con los ruidos.
TERCER MES Con los brazos extendidos levanta la cabeza y el tórax.Domina los movimientos de la cabeza, la cual ya logra sostener. Se interesa por los juguetes y le gusta el contacto con la gente.Escucha la música y expresa sonidos.
CUARTO MES Levanta la cabeza y el tórax. Agarra objetos y los lleva a la boca. Al sentarlo mantiene firme la cabeza. Ríe a carcajadas y se excita al ver la comida.
QUINTO MES Se lleva los pies a la boca. Logra movilizarse "arrastrándose" para agarrar un objeto. Se da la vuelta de boca abajo a boca arriba.Puede pasar un objeto de una mano a la otra.Sostiene su tetero con las manos. Reconoce a sus familiares y se atemoriza de los extraños. Entiende su nombre. - Se resiste a que le quiten un juguete.
SEXTO MES Se mantiene sentado brevemente con apoyo. Pasa objetos de una mano a otra y juega con las manos. Repite sílabas. Controla la cabeza firmemente y la voltea como respuesta a los estímulos visuales o auditivos.
SEPTIMO MES Se sienta solo, sin apoyo y por más tiempo.Se para sosteniéndose de los muebles. Habla varias sílabas e imita sonidos. Sostiene una cucharilla.Puede tomar un objeto en cada mano y golpear uno contra el otro.
OCTAVO MES Se para apoyando el cuerpo en algo firme. Utiliza sus manos para agarrar objetos. Recuerda eventos pasados. Puede aplaudir y hacer ademanes de "adiós".Toca, sonríe y besa su imagen en un espejo.
NOVENO MES Se pone de pie con apoyo, "gatea" o se arrastra.Recoge los objetos utilizando los dedos pulgar o índice.Intenta agarrar los juguetes que se caen.Repite sonidos consonantes como mamá o papá.Entiende órdenes.
UN AÑO Camina con ayuda o apoyándose en los muebles. Entrega un objeto a otra persona, si se lo piden. Pronuncia dos palabras más, además de mamá y papá.
QUINCE MESESCamina solo. Hace "garabatos" con un creyón. Sigue órdenes sencillas. Puede nombrar un objeto familiar. Indica lo que desea, señalándolo. Abraza a sus padres.
DIECIOCHO MESES
Corre torpemente. Se sienta en una silla bajita. Sube escaleras con ayuda. Utiliza aproximadamente diez palabras. Identifica una o más partes de su cuerpo. Come solo. Besa a sus padres.
DOS AÑOS
Corre bien. Sube y baja escaleras de una en una. Abre las puertas."Escala" los muebles. "Garabatea" círculos. Contesta al pedir su nombre. Se lava las manos. Sabe utilizar una cuchara. Su vocabulario ha aumentado y tiene capacidad para expresar sus ideas y deseos. El Doctor Meyer Magarici es Director de Tu Pediatra.com (Venezuela)
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A que edad inicia la etapa de socialización mi hijo?
Entre los 9 y los 12 meses el niño disfruta de la compañía de los mayores con los que mantiene relación imitativa, se encuentra en plena etapa de socialización y la familia debe atender y fomentar esta relación, que permite el mejoramiento de su vocabulario y lenguaje de manera rápida y sorprendente. Se le debe hablar claro, lentamente y repitiendo nombres de objetos familiares, esto logra estimular el acceso al lenguaje. Hablar el "lenguaje del bebé" puede ser gracioso para el adulto, pero no ayuda al desarrollo del lenguaje del niño.
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Entre los 18 a 24 meses puede mi hijo colaborar en alguna tarea?
Sí, no solo puede sino que se deben estimular conductas para que el niño realice tareas simples, como el limpiarse con torpeza la nariz y estimularlo en su ayuda a vestirse elevando los brazos.
Cómo puedo estimular su desarrollo a esta edad?
Ofrecerle un lapiz y papel para que garabatee espontáneamente, ofrecerle muñecos porque demuestra gran interés por ellos, y como ya comienza a manejar esfínteres, estar atentos para llevarlo rápidamente al baño cuando comunica sus deseos de evacuar, ofrecerle objetos livianos de distinto tamaño dentro de una caja para que los saque o ponga en la misma, como hojea libros pasando de dos a tres hojas juntas, ofrecerle alguno que llame su atención por sus dibujos y colores, ayudarlo tomándole la mano a subir escaleras.
Qué juego predomina a esta edad?
El juego que predomina es el de la imitación doméstica, toma el modelo de los adultos que lo rodean y los muñecos lo representan a él. Se deben aprovechar las horas de la tarde en pasear, explorar, extender su ambiente y comenzar a compartir su tiempo con otros niños. Esto le ayuda a adquirir y perfeccionar habilidades, ademas, le permite conocer nuevas dimensiones de la vida social.
Deben los adultos ser tolerantes ante las torpezas de su edad?
Los adultos y los padres no solo deben ser tolerantes con las dificultades y torpezas que caracterizan este período, sino que además se le debe otorgar seguridad al niño para estimular su iniciativa.
Cómo debe ser la comunicación oral de los padres con el niño?
Se debe responder a las preguntas del niño hablando como adulto, el niño es capaz de entender más palabras de las que puede decir, comienza a hacerse entender por medio de un lenguaje global, utiliza una palabra con sentido de frase y se lo debe orientar a una correcta sintaxis y pronunciación. Hay que estimularlo a generar el diálogo pidiéndole que cuente las cosas que le suceden o sobre sus juegos.
La fantasia del juego es provechoso para el niño?
La fantasía en el juego comienza a aparecer a esta edad, le gusta trasladar los objetos de un lado a otro y le agrada poner las cosas de su sitio, descubre de esta manera que las cosas tienen lugares y que el también tiene el suyo. El adulto o los padres deben aprovechar este interés incipiente, pues en el se anuncia su capacidad de organizar, para ser estimulado el cuidado e interés por la vestimenta, ya que ayuda a la identificación del niño.
Es preocupante la escasa estabilidad del niño de esta edad?
Entre los 18 y los 24 meses el niño más que caminar corre, dando la sensación de escasa estabilidad que preocupa a los padres, pero ello es normal a esta edad. Si bien el niño debe ser vigilado por su seguridad, no debe impedírsele que corra o trepe por temor a que se caiga., los adultos deben dejar hacer al niño al tiempo que lo vigilan, esto le dará seguridad a él y él confiara en los adultos.
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aprendizaje cotidiano,
consejos para padres,
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importancia del juego
Berrinches
Usted está en la calle o en el centro comercial y su hijo ante su negativa de comprar algo o hacer una determinada actividad se enoja en forma exagerada, grita, llora y se tira al suelo.
Esto le sucede con mayor frecuencia de lo esperado y realmente no sabe bien que hacer, piensa que el niño es nervioso, que puede tener un problema neurológico, psicológico, que es su personalidad, etc.Tal vez lo más probable que lo que necesite el niño sea una adecuada enseñanza de límites, sin violencia ni rigidez pero con si con firmeza y coherencia.
Los chirlos o palmadas no solucionan en nada la situación y recuerde que quien pega a un niño está enseñando a ese niño a pegar.
La presencia de berrinches, rabietas, crisis de llanto, es habitual en niños pequeños desde el año y medio hasta los 3 a 4 años de vida.Estos patrones de conducta se relacionan con la época de vida del niño, época en la cual se siente más independiente, con deseos de autonomía y marcado egocéntrismo. Se dice que a dicha edad están en plena etapa del desarrollo de ego (yo) y del negativismo (todo o casi todo es no).
El conocer esto es de capital importancia para realizar un buen manejo de los primeros episodios de berrinches para evitar crear un mal hábito y saber controlar los próximos si se produjeran nuevamente.
En la aparición de estos episodios, intervienen además de la personalidad del niño y los cambios que en él se generan, otros factores a los cuales se los debe trabajar con el objeto de modificarlos.
Entre estos factores se destacan la sobreprotección, una disciplina demasiado estricta y rígida, el cansancio de los padres, la impaciencia y el mal humor.
Es muy importante que los padres mantengan una actitud coherente y constante, debiendo estar entre sí de acuerdo en el manejo del niño con berrinches y rabietas.
La actitud que que asuman los padres en esos momentos es fundamental ya que dependerá en gran parte como el niño se comporte en el futuro.
No responder con agresión, ni perder los estribos ya que esto genera más inseguridad en el niño y por consiguiente persistencia del problema.Además los niños imitan estas actitudes de violencia (tirar objetos, pegar a otros niños, etc.)
Que hacer?
1) No perder el control de la situación, mantener la calma, con padres controlados y tranquilos, los niños seguirán el ejemplo.
2) En el momento del episodio, es correcto mantener una actitud de indiferencia, ya que el niño a pesar de los intentos de hablarle no escuchará nada ya que su llanto no se lo permite.
3) Es necesario mostra firmeza (no duraeza ni rigidez) que contenga al niño, darle el tiempo y lugar para que se recupere.
4) Si la situación se revierte es importante no concederle lo que quería previamente.
5) Se le debe dar la oportunidad de elegir actividades u opciones que sean aceptadas por los progenitores. De este modo el niño con deseos de autonomía pero que aún no sabe de su manejo y control, no se sentirá impotente, atenuando así sus sentimientos de frustración.
6) Se le puede alzar, darle seguridad y afecto una vez pasado el episodio, pero no recompensarlo con "premios" (golosinas o juguetes)si se porta bien.Esto es para no confundir al niño creando un circulo vicioso de: Berrinches=Premio.
7) De continuar con esta actitud de rabieta y llanto descontrolado, a pesar de lo anteriormente expuesto, los padres podrán decidir dejarlo en su habitación u otro lugar adecuado y cercano de sus padres hasta que el niño revierta su conducta (Penitencia).
Comentario Final
No hay dudas que si los padres son pacientes, sensatos, con buen tacto y sentido del humor, el manejo y la aparición de berrinches y rabietas serán un hecho aislado.
Pero es necesario remarcar que estos episodios son patrones de conducta normal en los niños pequeños que ayudan a forjar la personalidad y su carácter.Todos los niños necesitan ser guiados en sus pautas para la sociabilización más adecuada.
Los padres son los encargados de enseñar con el ejemplo además de las palabras.
La violencia genera violencia e inseguridad.
Visite para ampliar más este artículo Espasmo del Sollozo
No deje de consultar a su pediatra si su hijo presenta berrinches y rabietas
En la salud de sus hijos el pediatra es irremplazable!
!Consulte a su pediatra
Ultima Actualizacion: 2004-05-28
http://www.zonapediatrica.com/mod-htmlpages-display-pid-325.html
Esto le sucede con mayor frecuencia de lo esperado y realmente no sabe bien que hacer, piensa que el niño es nervioso, que puede tener un problema neurológico, psicológico, que es su personalidad, etc.Tal vez lo más probable que lo que necesite el niño sea una adecuada enseñanza de límites, sin violencia ni rigidez pero con si con firmeza y coherencia.
Los chirlos o palmadas no solucionan en nada la situación y recuerde que quien pega a un niño está enseñando a ese niño a pegar.
La presencia de berrinches, rabietas, crisis de llanto, es habitual en niños pequeños desde el año y medio hasta los 3 a 4 años de vida.Estos patrones de conducta se relacionan con la época de vida del niño, época en la cual se siente más independiente, con deseos de autonomía y marcado egocéntrismo. Se dice que a dicha edad están en plena etapa del desarrollo de ego (yo) y del negativismo (todo o casi todo es no).
El conocer esto es de capital importancia para realizar un buen manejo de los primeros episodios de berrinches para evitar crear un mal hábito y saber controlar los próximos si se produjeran nuevamente.
En la aparición de estos episodios, intervienen además de la personalidad del niño y los cambios que en él se generan, otros factores a los cuales se los debe trabajar con el objeto de modificarlos.
Entre estos factores se destacan la sobreprotección, una disciplina demasiado estricta y rígida, el cansancio de los padres, la impaciencia y el mal humor.
Es muy importante que los padres mantengan una actitud coherente y constante, debiendo estar entre sí de acuerdo en el manejo del niño con berrinches y rabietas.
La actitud que que asuman los padres en esos momentos es fundamental ya que dependerá en gran parte como el niño se comporte en el futuro.
No responder con agresión, ni perder los estribos ya que esto genera más inseguridad en el niño y por consiguiente persistencia del problema.Además los niños imitan estas actitudes de violencia (tirar objetos, pegar a otros niños, etc.)
Que hacer?
1) No perder el control de la situación, mantener la calma, con padres controlados y tranquilos, los niños seguirán el ejemplo.
2) En el momento del episodio, es correcto mantener una actitud de indiferencia, ya que el niño a pesar de los intentos de hablarle no escuchará nada ya que su llanto no se lo permite.
3) Es necesario mostra firmeza (no duraeza ni rigidez) que contenga al niño, darle el tiempo y lugar para que se recupere.
4) Si la situación se revierte es importante no concederle lo que quería previamente.
5) Se le debe dar la oportunidad de elegir actividades u opciones que sean aceptadas por los progenitores. De este modo el niño con deseos de autonomía pero que aún no sabe de su manejo y control, no se sentirá impotente, atenuando así sus sentimientos de frustración.
6) Se le puede alzar, darle seguridad y afecto una vez pasado el episodio, pero no recompensarlo con "premios" (golosinas o juguetes)si se porta bien.Esto es para no confundir al niño creando un circulo vicioso de: Berrinches=Premio.
7) De continuar con esta actitud de rabieta y llanto descontrolado, a pesar de lo anteriormente expuesto, los padres podrán decidir dejarlo en su habitación u otro lugar adecuado y cercano de sus padres hasta que el niño revierta su conducta (Penitencia).
Comentario Final
No hay dudas que si los padres son pacientes, sensatos, con buen tacto y sentido del humor, el manejo y la aparición de berrinches y rabietas serán un hecho aislado.
Pero es necesario remarcar que estos episodios son patrones de conducta normal en los niños pequeños que ayudan a forjar la personalidad y su carácter.Todos los niños necesitan ser guiados en sus pautas para la sociabilización más adecuada.
Los padres son los encargados de enseñar con el ejemplo además de las palabras.
La violencia genera violencia e inseguridad.
Visite para ampliar más este artículo Espasmo del Sollozo
No deje de consultar a su pediatra si su hijo presenta berrinches y rabietas
En la salud de sus hijos el pediatra es irremplazable!
!Consulte a su pediatra
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Aprender de lo cotidiano
Estimular la observación y la creatividad es posible de hacer con pequeñas actividades: regar, plantar, hacer galletas, ordenar la despesa. ¡Trabaja con tus hijos!
El aprendizaje cotidiano no suele ser intencionado, a menos que los padres se preparen para enseñarle algo específico a sus hijos, por ejemplo, que la mamá está embarazada y que va a llegar un hermanito. En general, este saber es espontáneo y asociado a la realidad del momento. En las situaciones cotidianas se muestran en la práctica muchos de los conceptos teóricos que se adquieren en la escuela, por ejemplo, cuando la familia toma té y hierve el agua en la tetera, se puede conversar sobre el proceso de ebullición. Artículo que informa de ciertas actividades rutinarias que pueden tener gran importancia en el aprendizaje de los niños.
Aunque no lo parezca, regar o ir al doctor, son situaciones en que los niños pueden aprender. Este conocimiento cotidiano es muy valioso y potencia luego otros aprendizajes.De todo se puede aprender. Basta tener disposición y voluntad para hacerlo y los padres pueden enseñarle mucho a sus hijos.
"Todos los contextos son importantes ya que en todo momento los niños aprenden. Lo que pasa es que los adultos no solemos estar conscientes de ésto y por eso nos farreamos muchas oportunidades de enseñarles cosas a nuestros hijos", sostiene Carmen Gloria Aguirre, psicopedagoga de Vitasalud.
Por ejemplo, durante una consulta al pediatra al pequeño se le puede explicar que las personas se enferman y que las vacunas sirven para prevenir ciertos males. Si el niño es mayor, la visita al médico puede relacionarse con sus clases de ciencia y hablar por ejemplo de la diferencia que existe entre los virus y las bacterias.
Este conocimiento cotidiano e informal es distinto al que se aprende en las escuela, pero no por ello es menos valioso, indica la profesional."Las principales diferencias radican en que el aprendizaje escolar es sistemático ya que el menor pasa todos los días una determinada cantidad de horas en el establecimiento, e intencionado porque el profesor tiene claro hacia dónde va.
Para logralo, trabaja con unidades y actividades planificadas, conducentes a objetivos claros y preestablecidos para cada nivel del desarrollo del niño o del adolescente’’.
El aprendizaje cotidiano no suele ser intencionado, a menos que los padres se preparen para enseñarle algo específico a sus hijos, por ejemplo, que la mamá está embarazada y que va a llegar un hermanito. En general, este saber es espontáneo y asociado a la realidad del momento.
La ventaja es que el niño aprende, pero no siente que está trabajando para lograrlo porque la situación es interesante, curiosa o entretenida para él. Por lo mismo puede hacer muchas preguntas, pero no queda con la misma sensación de una tarea obligatoria.
Por ejemplo, a muchos niños les gusta cocinar. Si junto a la mamá preparan una torta u otra receta que implique seguir pasos en cierto orden, entienden y retienen secuencias, es decir, que primero se hacen determinadas cosas para luego poder hacer otras. En este caso puede ser que primero se haga el bizcochuelo para después rellenar la torta.
Las secuencias son procesos que usarán durante todo su desarrollo escolar ya que el conocimiento se construye basado en conocimientos previos. Por ejemplo, no se puede aprender a leer sin antes conocer las letras. En las situaciones cotidianas se muestran en la práctica muchos de los conceptos teóricos que se adquieren en la escuela, por ejemplo, cuando la familia toma té y hierve el agua en la tetera, se puede conversar sobre el proceso de ebullición.
O al regar las plantas periódicamente se puede ir observando su ciclo de vida. Algunos padres que han olvidado estos conceptos teóricos o que tal vez tienen baja escolaridad pueden sentir que no tienen la capacidad de enseñarles algo a sus hijos. Por ésto, Carmen Gloria Aguirre, destaca que el saber adquirido a través de las actividades familiares tiene mucho que ver con la práctica más que con la teoría y con la enseñanza de valores y de actitudes ante la vida. "Aunque los papás tengan escasa educación formal, tienen mucho que enseñar.
La familia forma y transmite lo que significa ser familia y son constantes modelos.
Por ejemplo, enseñan roles de género y la niña trata de imitar a la madre y su hermano al padre. Por la forma en que los progenitores se tratan el uno al otro muestran lo que es el amor y habitualmente los niños repiten este modelo de pareja en sus futuras relaciones". En este sentido los padres siempre están "en vitrina" por lo que en sus actos deben ser consecuentes con lo que tratan de enseñar. "Más que lo que uno les dice, los niños se quedan con lo que uno hace.
Para facilitar la tarea de enseñar a los hijos es importante saber algunas características del desarrrollo infantil en las distintas etapas. Los preescolares funcionan mentalmente en base a objetos concretos, reales, ligados a sí mismos (egocentrismo).
"Por ejemplo si está aprendiendo a contar y le pido que cuente los dedos de su mano puede decir 5. Si le escondo 2 dedos y le pregunto cuántos quedan tengo que esconderle los dedos de su mano, porque si escondo los dedos de mi mano no le sirve".
A esta edad las explicaciones deben ser cortas porque su máxima capacidad de concentración es de 15 minutos. Además deben hacerse con palabras simples que conozcan. Si se usa un término nuevo debe ser dentro de un contexto conocido para que el menor pueda entenderlo relacionándolo con lo que ya sabe. "Si quiero explicarle el concepto de muerte le puedo decir, te acuerdas cuando la perrita que teníamos se enfermó y después se murió y la enterramos. Eso significa la muerte, que uno se va y ya no está más", grafica Aguirre.
Los escolares de 7 años en adelante hasta alrededor de los 13 comienzan a desarrollar la capacidad de tener un pensamiento más abstracto, es decir, empiezan a entender e imaginar conceptos que no son concretos, como por ejemplo, los números. Su habilidad para concentrarse aumenta hasta llegar a dos o tres horas seguidas después de los 13 años.
De ahí que cualquier actividad familiar puede servir para aprender algo. Lo importante a la hora de enseñar es adaptarla al nivel del niño y da un ejemplo. Ir al supermercado es algo que todas las familias hacen.
Los preescolares pueden ensayar la clasificación ayudando a buscar productos por ítem. Por ejemplo, las carnes, los lácteos, la fruta.
Ésto implica agrupar objetos con características similares y le servirá para muchas cosas, entre ellas, la lectoescritura en que deberá diferenciar las vocales de las consonantes. El escolar puede aprender leyendo la lista y buscando el producto más barato. Ésto desarolla su habilidad para resolver problemas, que luego usará, entre otras cosas, cuando aprenda las cuatro operaciones: suma, resta, multiplicación y división.
El adolescente por su parte, podría hacer la compra solo, tratando de ajustarla a un presupuesto determinado. Cuando los hijos llegan a esta edad, algunos padres pueden sentir que ya los han criado y que no tienen mucho más que enseñarles. Sin embargo cada etapa trae nuevas situaciones de las que se pueden sacar lecciones. Los papás pueden contarles cómo eran ellos a su edad porque los adolescentes se sienten únicos y creen que lo que a ellos les pasa, no le pasa a nadie más. Los padres son muy importantes porque aunque ésta es una fase de independencia, los hijos sienten una gran necesidad afectiva y de autoafirmación, concluye la profesional.
http://www.educarchile.cl/ntg/familia/1559/article-78304.html
El aprendizaje cotidiano no suele ser intencionado, a menos que los padres se preparen para enseñarle algo específico a sus hijos, por ejemplo, que la mamá está embarazada y que va a llegar un hermanito. En general, este saber es espontáneo y asociado a la realidad del momento. En las situaciones cotidianas se muestran en la práctica muchos de los conceptos teóricos que se adquieren en la escuela, por ejemplo, cuando la familia toma té y hierve el agua en la tetera, se puede conversar sobre el proceso de ebullición. Artículo que informa de ciertas actividades rutinarias que pueden tener gran importancia en el aprendizaje de los niños.
Aunque no lo parezca, regar o ir al doctor, son situaciones en que los niños pueden aprender. Este conocimiento cotidiano es muy valioso y potencia luego otros aprendizajes.De todo se puede aprender. Basta tener disposición y voluntad para hacerlo y los padres pueden enseñarle mucho a sus hijos.
"Todos los contextos son importantes ya que en todo momento los niños aprenden. Lo que pasa es que los adultos no solemos estar conscientes de ésto y por eso nos farreamos muchas oportunidades de enseñarles cosas a nuestros hijos", sostiene Carmen Gloria Aguirre, psicopedagoga de Vitasalud.
Por ejemplo, durante una consulta al pediatra al pequeño se le puede explicar que las personas se enferman y que las vacunas sirven para prevenir ciertos males. Si el niño es mayor, la visita al médico puede relacionarse con sus clases de ciencia y hablar por ejemplo de la diferencia que existe entre los virus y las bacterias.
Este conocimiento cotidiano e informal es distinto al que se aprende en las escuela, pero no por ello es menos valioso, indica la profesional."Las principales diferencias radican en que el aprendizaje escolar es sistemático ya que el menor pasa todos los días una determinada cantidad de horas en el establecimiento, e intencionado porque el profesor tiene claro hacia dónde va.
Para logralo, trabaja con unidades y actividades planificadas, conducentes a objetivos claros y preestablecidos para cada nivel del desarrollo del niño o del adolescente’’.
El aprendizaje cotidiano no suele ser intencionado, a menos que los padres se preparen para enseñarle algo específico a sus hijos, por ejemplo, que la mamá está embarazada y que va a llegar un hermanito. En general, este saber es espontáneo y asociado a la realidad del momento.
La ventaja es que el niño aprende, pero no siente que está trabajando para lograrlo porque la situación es interesante, curiosa o entretenida para él. Por lo mismo puede hacer muchas preguntas, pero no queda con la misma sensación de una tarea obligatoria.
Por ejemplo, a muchos niños les gusta cocinar. Si junto a la mamá preparan una torta u otra receta que implique seguir pasos en cierto orden, entienden y retienen secuencias, es decir, que primero se hacen determinadas cosas para luego poder hacer otras. En este caso puede ser que primero se haga el bizcochuelo para después rellenar la torta.
Las secuencias son procesos que usarán durante todo su desarrollo escolar ya que el conocimiento se construye basado en conocimientos previos. Por ejemplo, no se puede aprender a leer sin antes conocer las letras. En las situaciones cotidianas se muestran en la práctica muchos de los conceptos teóricos que se adquieren en la escuela, por ejemplo, cuando la familia toma té y hierve el agua en la tetera, se puede conversar sobre el proceso de ebullición.
O al regar las plantas periódicamente se puede ir observando su ciclo de vida. Algunos padres que han olvidado estos conceptos teóricos o que tal vez tienen baja escolaridad pueden sentir que no tienen la capacidad de enseñarles algo a sus hijos. Por ésto, Carmen Gloria Aguirre, destaca que el saber adquirido a través de las actividades familiares tiene mucho que ver con la práctica más que con la teoría y con la enseñanza de valores y de actitudes ante la vida. "Aunque los papás tengan escasa educación formal, tienen mucho que enseñar.
La familia forma y transmite lo que significa ser familia y son constantes modelos.
Por ejemplo, enseñan roles de género y la niña trata de imitar a la madre y su hermano al padre. Por la forma en que los progenitores se tratan el uno al otro muestran lo que es el amor y habitualmente los niños repiten este modelo de pareja en sus futuras relaciones". En este sentido los padres siempre están "en vitrina" por lo que en sus actos deben ser consecuentes con lo que tratan de enseñar. "Más que lo que uno les dice, los niños se quedan con lo que uno hace.
Para facilitar la tarea de enseñar a los hijos es importante saber algunas características del desarrrollo infantil en las distintas etapas. Los preescolares funcionan mentalmente en base a objetos concretos, reales, ligados a sí mismos (egocentrismo).
"Por ejemplo si está aprendiendo a contar y le pido que cuente los dedos de su mano puede decir 5. Si le escondo 2 dedos y le pregunto cuántos quedan tengo que esconderle los dedos de su mano, porque si escondo los dedos de mi mano no le sirve".
A esta edad las explicaciones deben ser cortas porque su máxima capacidad de concentración es de 15 minutos. Además deben hacerse con palabras simples que conozcan. Si se usa un término nuevo debe ser dentro de un contexto conocido para que el menor pueda entenderlo relacionándolo con lo que ya sabe. "Si quiero explicarle el concepto de muerte le puedo decir, te acuerdas cuando la perrita que teníamos se enfermó y después se murió y la enterramos. Eso significa la muerte, que uno se va y ya no está más", grafica Aguirre.
Los escolares de 7 años en adelante hasta alrededor de los 13 comienzan a desarrollar la capacidad de tener un pensamiento más abstracto, es decir, empiezan a entender e imaginar conceptos que no son concretos, como por ejemplo, los números. Su habilidad para concentrarse aumenta hasta llegar a dos o tres horas seguidas después de los 13 años.
De ahí que cualquier actividad familiar puede servir para aprender algo. Lo importante a la hora de enseñar es adaptarla al nivel del niño y da un ejemplo. Ir al supermercado es algo que todas las familias hacen.
Los preescolares pueden ensayar la clasificación ayudando a buscar productos por ítem. Por ejemplo, las carnes, los lácteos, la fruta.
Ésto implica agrupar objetos con características similares y le servirá para muchas cosas, entre ellas, la lectoescritura en que deberá diferenciar las vocales de las consonantes. El escolar puede aprender leyendo la lista y buscando el producto más barato. Ésto desarolla su habilidad para resolver problemas, que luego usará, entre otras cosas, cuando aprenda las cuatro operaciones: suma, resta, multiplicación y división.
El adolescente por su parte, podría hacer la compra solo, tratando de ajustarla a un presupuesto determinado. Cuando los hijos llegan a esta edad, algunos padres pueden sentir que ya los han criado y que no tienen mucho más que enseñarles. Sin embargo cada etapa trae nuevas situaciones de las que se pueden sacar lecciones. Los papás pueden contarles cómo eran ellos a su edad porque los adolescentes se sienten únicos y creen que lo que a ellos les pasa, no le pasa a nadie más. Los padres son muy importantes porque aunque ésta es una fase de independencia, los hijos sienten una gran necesidad afectiva y de autoafirmación, concluye la profesional.
http://www.educarchile.cl/ntg/familia/1559/article-78304.html
Etiquetas:
aprendizaje cotidiano,
creatividad,
estimulación
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