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jueves, 29 de enero de 2009

Los mitos que rodean al pie plano

Además de estimular a que los hijos se muevan, salten, corran o practiquen deportes, se aconseja que los menores realicen estas actividades descalzos. Por ejemplo, no se puede jugar futbol sin zapatos, pero sí practicar artes marciales.

Al nacer, en la planta del pie existe una gran cantidad de grasa lo que hace que esta superficie aparezca como plana. Esta situación evoluciona a medida que el niño crece, comienza a caminar y a fortalecer sus músculos. Por lo mismo un diagnóstico de pie plano debiera hacerse después de que el niño tenga tres años de marcha.

"Antes, tener pie plano era sinónimo de usar plantillas. Sin embargo numerosos estudios científicos han demostrado que las plantillas no forman el arco del pie. En algunos casos sirven para disminuir molestias o mejorar el apoyo. Pero para contribuir a la formación del arco, y con ello a la disminución del pie plano, lo mejor es evitar el sedentarismo y controlar el sobrepeso infantil".

La mayoría de los niños nace con pie plano, las plantillas sólo son recomendables para casos contados, pero el ejercicio físico es fundamental.Cuestión de mitos. Aunque provoca preocupación en los padres, el pie plano es uno de los diagnósticos más comunes en traumatología infantil. La mayoría de los niños nace con pie plano, condición que va desapareciendo a medida que crecen y forman el arco del pie. Por lo mismo su diagnóstico no debiera hacerse antes de los 4 años. Por su parte, las plantillas que suelen ser el tratamiento más asociado a este problema, son la medida recomendada en la minoría de los casos. En cambio, el pie plano se trata con un fomento de la actividad física y un control del sobrepeso infantil.

El pie plano es una alteración en la forma de apoyo del pie. "El pie normalmente se apoya en su parte anterior, lateral y el talón dejando un arco en la parte media interna. Pero en el pie plano se apoya toda la planta del pie", explica el doctor Hernán Guzmán, traumatólogo infantil y ortopedista de la clínica Las Condes.

La falta de arco en el pie puede provocar cansancio y dolor en la planta, los tobillos o las pantorillas de los menores. Por lo mismo es conveniente que los padres estén atentos a los pies de sus hijos y que éstos sean revisados por el pediatra durante el control sano en el consultorio.
Sin embargo, un diagnóstico de pie plano no debiera hacerse antes de los 5 años, estima el doctor Guzmán, porque casi todos los niños nacen con pie plano. Al nacer, en la planta del pie existe una gran cantidad de grasa lo que hace que esta superficie aparezca como plana. Además, los ligamentos que unen las articulaciones de los huesos son muy elásticos, por lo que no permiten un buen soporte del pie y el arco cae. Ambas situaciones evolucionan a medida que el niño crece, comienza a caminar y a fortalecer sus músculos. Por lo mismo un diagnóstico de pie plano debiera hacerse después de que el niño tenga tres años de marcha.

"Antes de los 4 años el 80% de los menores presentan pie plano. A los 18 años, del 15 al 20% mantiene esta condición", grafica el facultativo.
Aunque la mayoría de los niños nace con pie plano en forma natural, en algunos, esta condición es provocada por una enfermedad. En estos casos el menor es tratado por su pie plano en conjunto con la dolencia que lo genera, lo que suele ocurrir mucho antes de los 5 años.

Además, el pie plano puede clasificarse en rígido o flexible.
El primer tipo corresponde a menos del 3% de los casos y su diagnóstico también debe ser precoz, antes de los 2 años para poder tratarlo. "Es un pie que se nota distinto a simple vista y no porque sea plano sino que por su rigidez evidente y su forma anómala", indica el doctor Guzmán.
El pie plano rígido puede deberse a un problema neurológico o a otra enfermedad que comprometa la movilidad articular. Después de ser examinado por el pediatra en el consultorio, el menor es derivado a un especialista al servicio de Traumatología y Ortopedia del hospital que corresponda a su lugar de vivienda. El tratamiento varía dependiendo de la enfermedad que causa el pie plano.
Sin embargo, en el 97% de los niños el pie plano es flexible. En la menor parte de los casos, este tipo de pie plano presenta síntomas como dolores o cansancio. En algunos de estos pacientes el tratamiento con plantillas disminuye las molestias.

"Antes, tener pie plano era sinónimo de usar plantillas. Sin embargo numerosos estudios científicos han demostrado que las plantillas no forman el arco del pie. En algunos casos sirven para disminuir molestias o mejorar el apoyo. Pero para contribuir a la formación del arco, y con ello a la disminución del pie plano, lo mejor es evitar el sedentarismo y controlar el sobrepeso infantil".

Hay que evitar los kilos extra porque éstos aumentan la carga que el pie debe soportar haciendo que el arco caiga aún más.Respecto al sedentarismo, los niños que no fortalecen su musculatura con actividad física, tampoco fortalecen sus huesos ni sus ligamentos contribuyendo a que el pie plano se mantenga.

Además de estimular a que los hijos se muevan, salten, corran o practiquen deportes, el doctor Guzmán aconseja que los menores debieran realizar, en la medida que sea posible, estas actividades descalzos. Por ejemplo, no se puede jugar futbol sin zapatos, pero sí practicar artes marciales. Cuando se usen zapatos, éstos deben ser livianos y flexibles para permitir el trabajo múscular del pie."Si el niño anda en bicicleta, puede hacerlo descalzo si el clima lo permite o con un zapato de suela flexible para que sea la planta del pie la que empuje el pedal. Si encerramos el pie en un bototo, es el tobillo o la pierna los que hacen la fuerza y las estructuras del pie no se desarrollan", aclara.
El facultativo también recomienda que los menores anden descalzos por terreno irregular. "Andar descalzo en el piso de la casa no ayuda tanto como si se hace sobre pasto, arena o piedras. Claro que requiere de un período de acostumbramiento porque al niño que nunca ha andado a pie pelado al principio le va a costar".

El especialista señala que aunque existen ejercicios especiales para combatir el pie plano es más efectivo estimular el desarrollo del arco del pie a través de actividades lúdicas y cotidianas para el niño, dado el escaso tiempo que existe en la mayoría de las familias para seguir una rutina diaria.

El calzado más recomendable en estos casos no son los zapatos pesados, sino que los flexibles confeccionados en un material que permita una buena ventilación, como por ejemplo las zapatillas de cuero. "También es aconsejable que el talón sea reforzado, especialmente en los niños menores o en los que deforman mucho el zapato porque en algunos casos de pie plano el talón tiende a irse hacia afuera deformando el calzado. Ojo que esto no significa que el zapato sea de caña alta".

En cuanto al uso de zapatos, el doctor Guzmán cuenta de un estudio que se hizo sobre el estado de los pies de la población de Hong Kong. "Se compararon dos grupos. Las personas que crecieron en la ciudad usando zapatos y las que lo hicieron en las casas-bote del puerto y que andaban descalzos. En la adultez el segundo grupo tenía mucho mejores pies que el primero y en ellos problemas como el pie plano casi no existían".

http://www.educarchile.cl/ntg/familia/1559/article-99629.html

ANSIEDAD POR LA SEPARACION

La ansiedad por la separación es algo que casi todos los niños sienten alguna vez en su vida. En pocas palabras, la ansiedad por la separación es una preocupación que los niños sienten cuando se separan de quién los cuida regularmente, en la mayoría de los casos es la madre.
La ansiedad por la separación es evidente al principio en los niños cuando cumplen seis meses de edad. Esto es porque a esta edad, la mayoría de los infantes están muy apegados a quién los cuida. Este apego o cariño es tan fuerte que cualquier separación causa una gran preocupación.

La ansiedad por la separación puede continuar de vez en cuando, aunque de manera mas leve, durante toda la niñez. Puede ser mas intensa durante la infancia, aunque la intensidad declina gradualmente conforme los niños crecen y se acostumbran mas a estar separados de quien los cuida. Es normal que los niños sientan algo de preocupación o malestar cuando se separan de sus padres, especialmente si se separan por mucho tiempo.

La ansiedad por la separación se puede manifestar en varias formas; muchos infantes se molestan si sus madres simplemente salen del cuarto por uno o dos minutos- se les dificulta hasta la separación mas breve. Los niños mas crecidos pueden parecer satisfechos jugando solos, pero tienen dificultad por ejemplo cuando los padres salen de la casa a cenar y dejan a otra persona encargada de los niños. Al principio las separaciones son muy difíciles para ambos padres e hijos, pero conforme se acostumbran a estar separados, el proceso es cada vez mas fácil.

Las separaciones son inevitables por el hecho de que es imposible que los padres puedan permanecer cada instante con sus hijos. Mientras que las separaciones son difíciles para padres e hijos, los niños que crecen en familias en las cuales ambos padres trabajan fuera de casa tienen menos dificultad con separaciones porque lo han hecho desde muy temprana edad. Es por esto que los niños mas crecidos que confrontan su primera separación tienen a menudo mas dificultad en adaptarse.

Adaptandose a la ansiedad por la separación.
Aunque es verdad que las separaciones son algo inevitable en la vida de los niños, y muchos de ellos sentirán preocupación cuando estas ocurren, hay muchas cosas que los padres pueden hacer para calmar la ansiedad que los niños sienten.
*No trate de evitar las separaciones. Aprender a aceptar y confrontar las separaciones es parte de la vida de los niños. Asi que no es bueno que los padres traten de evitar el dolor de la separación y permanecer cos sus hijos constantemente. En lugar de esto, los padres deberían conducir sus vidas normalmente y separase de sus hijos cuando sea necesario, pero al mismo tiempo deberían asegurarse de proveer a sus hijos con un cuidado consistente y de calidad cuando ellos están ausentes.
*Introduzca gradualmente a las personas que cuidarán sus niños. Es bueno que los niños conozcan a las personas que los cuidarán, antes de dejarlos solos con ellas. Los padres deberían invitar a las personas que estarán al cuidado de los niños para que juegen con sus ellos mientras que los padres están presentes - al principio hasta que los dos se acostumbren uno a otro. Por supuesto, los padres deberían seleccionar con cuidado a cualquier persona que estará al cuidado de sus hijos. Cuando los padres introducen a sus hijos a una guardería, deberían visitarla juntos y quizás quedarse y jugar por unos minutos con ellos antes de dejarlos. En cualquier preparativo que los padres hagan para el cuidado de sus hijos, consistencia es un elemento muy importante. Por ejemplo, en lugar de contratar a una persona diferente cada vez que los padres salen, deberían de intentar utilizar los servicios de una o dos personas, para que los niños tengan la oportunidad de acostumbrarse y desarrollar una amistad con las personas que los cuidan.
* Proporcione objetos de transición. Objetos de transición son cosas que los niños utilizan a menudo para adaptarse a la separación. Tales objetos, por ejemplo un oso de peluche, o una muñeca, o su manta favorita, proporcionan consuelo al niño cuando se separa de sus seres queridos. Estos objetos hasta pueden ser considerados como "una parte" de sus padres, que pueden guardar con ellos todo el tiempo (ej: alguna vestimenta u otro objeto que pertenezca a uno de los padres). Muchos niños se apegan mucho a estos objetos, especialmente durante separaciones, como al acostarse. Los objetos de transición pueden ser un gran consuelo para los niños que confrontan algún tipo de separación.
*No ignore la preocupación de sus hijos. La preocupación que los niños sienten cuando deben separarse de sus padres es real. De manera que esta no debe ser ignorada. Ignorar esta preocupación puede provocar mas ansiedad y es posible que los niños se hagan pegajosos y preocupados. En lugar de esto, los padres deberían, sin hacer mucho escándalo, ponerle atención a lo que preocupa a los niños. Algunas separciones son inevitables, por ejemplo, cando la mamá debe ir a trabajar y debe dejar al niño bajo el cuidado de otra persona. Sin embargo, cuando están en casa, los padres deben tratar de complacer al niño cuando se queja si lo dejan solo, llevándolo con ellos cuando van a otro cuarto. Los padres pueden utilizar una mochila para cargar a sus niños y así tenerlos cerca cuando tienen que, por ejemplo, hacer las tareas de la casa.
*Aliente a su niño a que haga cosas por si mismo(a). Los padres deberían enseñar a sus hijos resposabilidad e independencia aún cuando están pequeños. Por supuesto, los padres deben tener cuidado de darle a sus hijos solo responsabilidades que los niños puedan tomar. Los niños que son capaces de hacer cosas por si mismos podrán sentirse independientes, y como resultado, dependerán menos de sus padres y serán menos pegajosos.
*Prepare a sus hijos para sus partidas por adelantado. Cuando los padres deben dejar a sus hijos, deberían prepararlos de antemano para que tengan tiempo de adaptarse a la idea. Por ejemplo, los padres pueden mencionar a sus hijos dos días antes: " Papa y yó vamos a salir el viernes por la noche y Janie va a venir a cuidarte." Los padres deberían repetir esta información periódicamente hasta que estén seguros de que sus niños entienden.
*Haga saber a sus hijos cuando se vá. Los padres no deberían salirse de hurtadillas cuando dejan a sus hijos. Esto puede dañar su confianza y hacer que los niños se hagan pegajosos. Los niños que son dejados de esta manera serán menos capaces de distraerse en otras actividades en el futuro porque nunca sabrán si cuando menos acuerdan sus padres se fueron. En cambio, los padres deberían siempre hacer saber a los niños cuando se van.
*Utilice "expresiones claves". Una expresión clave es algo que un padre puede decir para hacerle saber al niño que se está preparando para salir, tal como "Adiós, nos veremos luego." Los padres deberían usar la misma expresión cada vez que van a salir, asi la expresión sirve para preparar al niño cuando los padres se ván.
*Hágale saber a sus hijos cuándo piensan volver. Los padres deberían asegurarse de decirles a sus hijos cuando piensan volver. Si los niños están muy chicos para entender el tiempo, los padres pueden mencionar marcadores de tiempo, por ejemplo, "volveré después de tu siesta," o "voy a volver después de que Plaza Sésamo termine." Los padres deben hacer todo un esfuerzo para apegarse a la hora indicada. Si los padres no están seguros cuándo regresarán, deberían decirle esto a sus hijos. Es importante que los padres no prometan algo que no pueden cumplir. Si existe la posibilidad de que no regresarán cuando han promentido, es mejor no hacer la promesa.
*Proporcione consuelo. Muchos niños necesitan palabras tranquilizadoras antes y después de las separaciones. Los padres deben proveer a sus hijos mucho cariño y afección por medio de palabras, abrazos y besos. Muchos niños, cuando deben separarse de sus padres, pueden creer erróneamente que los dejan al cargo de otra persona porque son malos, o porque sus padres simplemente no quieren estar con ellos. Los padres deberían asegurarse de que sus hijos sepan que no los dejan al cargo de otra persona o en la guardería por algo que ellos dijeron o hicieron. Deben decirle a sus hijos que los aman y que pronto volverán. Cuando los padres regresen después de la separación, deberían de reservar algo de tiempo para hacer algo especial con sus hijos.
*Intente la distracción. Muchos niños pueden ser distraidos de su preocupación con un juguete o actividad favorita. Antes de salir, los padres pueden indicarle a la persona encargada cuáles son los juguetes o juegos favoritos del niño. Una vez que los padres se ván, la persona encargada puede tratar de ocupar al niño con su juguete o juego favorito. La distracción no debe usarse al extremo de que el niño no sepa que sus padres se van. Los padre deberían evitar salirse de hurtadillas.
*Juegue peek-a-boo. Jugando peek-a-boo es una forma excelente de practicar la separación de una manera divertida y agradable. A los niños pequeños les encanta este juego porque les permite tener control sobre la separación.
*No castigue. Los padres deben evitar los castigos o las burlas cuando sus hijos expresan sus preocupaciones naturales y normales. Los padres deben evitar los sobrenombres como "miedoso," "bebito", etc. Los padres tampoco deben castigar a sus hijos por expresar su ansiedad. Esto puede tener como resultado que los niños sientan que no pueden recurrir a sus padres cuando están preocupados, o puede obstruir el desarrollo de una relación de confianza y cariñosa. Los padres deberían siempre recordar que la preocupación de sus hijos sienten cuando se separan de sus padres es una parte normal de su desarrollo. En lugar de castigarlos o burlase de ellos, los padres deben esforzarce en ser dignos de confianza, y demostrar a sus hijos que volverán cuando promenten.
*Maneje las partidas de manera casual. Cuando los padres deber dejar a sus hijos, deberían simplemente decir adiós e irse sin voltear hacia atrás. Los padres deberían evitar que las despedidas se conviertan en algo pesumbroso y emocional. Deberían simplemente decir adios e irse. Si los padres hacen un alboroto cuando se van a ir, los niños harán también un alboroto, y se preocuparan sin necesidad.

Centro Para el Padre EfectivoLittle Rock Center (501) 364-7580NW Arkansas Center (479) 751-6166 Escrito por Kristin Zolten, M.A. & Nicholas Long, Ph.D. Departamento de Pediatría, Universidad de Arkansas para Siencias Médicas. Arte de Scott Snider. Traducido por Jorge N. Amaral, Centro Para el Padre Efectivo. Springdale, Arkansas.©1997

Aprender de lo cotidiano

Estimular la observación y la creatividad es posible de hacer con pequeñas actividades: regar, plantar, hacer galletas, ordenar la despesa. ¡Trabaja con tus hijos!
El aprendizaje cotidiano no suele ser intencionado, a menos que los padres se preparen para enseñarle algo específico a sus hijos, por ejemplo, que la mamá está embarazada y que va a llegar un hermanito. En general, este saber es espontáneo y asociado a la realidad del momento. En las situaciones cotidianas se muestran en la práctica muchos de los conceptos teóricos que se adquieren en la escuela, por ejemplo, cuando la familia toma té y hierve el agua en la tetera, se puede conversar sobre el proceso de ebullición. Artículo que informa de ciertas actividades rutinarias que pueden tener gran importancia en el aprendizaje de los niños.
Aunque no lo parezca, regar o ir al doctor, son situaciones en que los niños pueden aprender. Este conocimiento cotidiano es muy valioso y potencia luego otros aprendizajes.De todo se puede aprender. Basta tener disposición y voluntad para hacerlo y los padres pueden enseñarle mucho a sus hijos.

"Todos los contextos son importantes ya que en todo momento los niños aprenden. Lo que pasa es que los adultos no solemos estar conscientes de ésto y por eso nos farreamos muchas oportunidades de enseñarles cosas a nuestros hijos", sostiene Carmen Gloria Aguirre, psicopedagoga de Vitasalud.
Por ejemplo, durante una consulta al pediatra al pequeño se le puede explicar que las personas se enferman y que las vacunas sirven para prevenir ciertos males. Si el niño es mayor, la visita al médico puede relacionarse con sus clases de ciencia y hablar por ejemplo de la diferencia que existe entre los virus y las bacterias.
Este conocimiento cotidiano e informal es distinto al que se aprende en las escuela, pero no por ello es menos valioso, indica la profesional."Las principales diferencias radican en que el aprendizaje escolar es sistemático ya que el menor pasa todos los días una determinada cantidad de horas en el establecimiento, e intencionado porque el profesor tiene claro hacia dónde va.
Para logralo, trabaja con unidades y actividades planificadas, conducentes a objetivos claros y preestablecidos para cada nivel del desarrollo del niño o del adolescente’’.

El aprendizaje cotidiano no suele ser intencionado, a menos que los padres se preparen para enseñarle algo específico a sus hijos, por ejemplo, que la mamá está embarazada y que va a llegar un hermanito. En general, este saber es espontáneo y asociado a la realidad del momento.
La ventaja es que el niño aprende, pero no siente que está trabajando para lograrlo porque la situación es interesante, curiosa o entretenida para él. Por lo mismo puede hacer muchas preguntas, pero no queda con la misma sensación de una tarea obligatoria.
Por ejemplo, a muchos niños les gusta cocinar. Si junto a la mamá preparan una torta u otra receta que implique seguir pasos en cierto orden, entienden y retienen secuencias, es decir, que primero se hacen determinadas cosas para luego poder hacer otras. En este caso puede ser que primero se haga el bizcochuelo para después rellenar la torta.

Las secuencias son procesos que usarán durante todo su desarrollo escolar ya que el conocimiento se construye basado en conocimientos previos. Por ejemplo, no se puede aprender a leer sin antes conocer las letras. En las situaciones cotidianas se muestran en la práctica muchos de los conceptos teóricos que se adquieren en la escuela, por ejemplo, cuando la familia toma té y hierve el agua en la tetera, se puede conversar sobre el proceso de ebullición.
O al regar las plantas periódicamente se puede ir observando su ciclo de vida. Algunos padres que han olvidado estos conceptos teóricos o que tal vez tienen baja escolaridad pueden sentir que no tienen la capacidad de enseñarles algo a sus hijos. Por ésto, Carmen Gloria Aguirre, destaca que el saber adquirido a través de las actividades familiares tiene mucho que ver con la práctica más que con la teoría y con la enseñanza de valores y de actitudes ante la vida. "Aunque los papás tengan escasa educación formal, tienen mucho que enseñar.

La familia forma y transmite lo que significa ser familia y son constantes modelos.
Por ejemplo, enseñan roles de género y la niña trata de imitar a la madre y su hermano al padre. Por la forma en que los progenitores se tratan el uno al otro muestran lo que es el amor y habitualmente los niños repiten este modelo de pareja en sus futuras relaciones". En este sentido los padres siempre están "en vitrina" por lo que en sus actos deben ser consecuentes con lo que tratan de enseñar. "Más que lo que uno les dice, los niños se quedan con lo que uno hace.
Para facilitar la tarea de enseñar a los hijos es importante saber algunas características del desarrrollo infantil en las distintas etapas. Los preescolares funcionan mentalmente en base a objetos concretos, reales, ligados a sí mismos (egocentrismo).
"Por ejemplo si está aprendiendo a contar y le pido que cuente los dedos de su mano puede decir 5. Si le escondo 2 dedos y le pregunto cuántos quedan tengo que esconderle los dedos de su mano, porque si escondo los dedos de mi mano no le sirve".
A esta edad las explicaciones deben ser cortas porque su máxima capacidad de concentración es de 15 minutos. Además deben hacerse con palabras simples que conozcan. Si se usa un término nuevo debe ser dentro de un contexto conocido para que el menor pueda entenderlo relacionándolo con lo que ya sabe. "Si quiero explicarle el concepto de muerte le puedo decir, te acuerdas cuando la perrita que teníamos se enfermó y después se murió y la enterramos. Eso significa la muerte, que uno se va y ya no está más", grafica Aguirre.

Los escolares de 7 años en adelante hasta alrededor de los 13 comienzan a desarrollar la capacidad de tener un pensamiento más abstracto, es decir, empiezan a entender e imaginar conceptos que no son concretos, como por ejemplo, los números. Su habilidad para concentrarse aumenta hasta llegar a dos o tres horas seguidas después de los 13 años.
De ahí que cualquier actividad familiar puede servir para aprender algo. Lo importante a la hora de enseñar es adaptarla al nivel del niño y da un ejemplo. Ir al supermercado es algo que todas las familias hacen.

Los preescolares pueden ensayar la clasificación ayudando a buscar productos por ítem. Por ejemplo, las carnes, los lácteos, la fruta.
Ésto implica agrupar objetos con características similares y le servirá para muchas cosas, entre ellas, la lectoescritura en que deberá diferenciar las vocales de las consonantes. El escolar puede aprender leyendo la lista y buscando el producto más barato. Ésto desarolla su habilidad para resolver problemas, que luego usará, entre otras cosas, cuando aprenda las cuatro operaciones: suma, resta, multiplicación y división.

El adolescente por su parte, podría hacer la compra solo, tratando de ajustarla a un presupuesto determinado. Cuando los hijos llegan a esta edad, algunos padres pueden sentir que ya los han criado y que no tienen mucho más que enseñarles. Sin embargo cada etapa trae nuevas situaciones de las que se pueden sacar lecciones. Los papás pueden contarles cómo eran ellos a su edad porque los adolescentes se sienten únicos y creen que lo que a ellos les pasa, no le pasa a nadie más. Los padres son muy importantes porque aunque ésta es una fase de independencia, los hijos sienten una gran necesidad afectiva y de autoafirmación, concluye la profesional.

http://www.educarchile.cl/ntg/familia/1559/article-78304.html

Los niños bilingües: un desafío para los padres

Los niños que manejan dos o más idiomas son una realidad cada día más común en nuestro país. Ya sea porque inmigrantes o parejas mixtas se establecen en Chile o porque familias chilenas tras volver de un período en el extranjero desean que sus hijos conserven una segunda lengua.
La adquisición del lenguaje demora años, por eso mientras más temprano se estimule el segundo idioma más fácil será dominarlo. El cerebro posee centros de lenguaje que están especialmente preparados para manejar el código lingüístico. Antes de los 12 años, una nueva lengua produce cambios estructurales en estos centros y la persona aprende el segundo idioma sin acento. Después de esta edad, el aprendizaje recae más en los centros de la memoria que en los del lenguaje y por eso en los adultos el proceso es más intelectual que en los niños.
A corta edad, el nuevo lenguaje se aprende en forma natural porque el niño está programado para ello. Para él es fácil, no le complican los dos idiomas y absorbe todo como esponja.

Lengua materna vs. social
El lenguaje materno es la primera lengua que el niño incorpora como vía de comunicación. En el caso de que la familia emigre, ésta puede ser distinta al lenguaje social, que es el idioma del país donde se llega.
El cerebro funciona como un computador que maneja varios códigos lingüísticos a la vez y selecciona el lenguaje a desarrollar de acuerdo a un principio de supervivencia, o sea elige el idioma del entorno.
En el proceso influye la edad del menor. Antes de los 6 años, el niño está volcado hacia la familia, por lo que es más fácil mantener un segundo idioma en la casa. Es la época de plantar la semilla. Cuando son más grandes, el idioma del ambiente es tan poderoso que gana al familiar. Entonces, es común que contesten en español cuando el progenitor les habla en otro idioma. La recomendación es seguirle hablando en el segundo idioma porque el niño ya tiene este lenguaje internalizado y lo puede retomar más tarde.

Colegios bilingües
Ser bilingüe implica manejar dos códigos lingüísticos con la misma eficiencia. No se trata tan sólo de comunicarse, sino que de pensar en otro idioma. Tener dos lenguas abre un mundo de posibilidades al niño; al poseer un doble instrumento para pensar se le facilita cualquier aprendizaje: desde las matemáticas hasta una tercera lengua.
Muchos padres chilenos quieren que sus hijos lo sean y para lograrlo los ponen en colegios bilingües. Se señala que es importante analizar las razones que los motivan a ello. Si la familia no habla ese idioma hay que estar conscientes de que va a depender más del colegio que de ellos. Además, es necesario chequear que el niño no tenga problemas de aprendizaje o de lenguaje. A un pequeño con dislexia o con dificultades para pronunciar se le dificulta mucho la escolaridad bilingüe, por lo que hay que reevaluar las intenciones.
Sin embargo, el que los padres fomenten el ser bilingüe también implica responsabilidades. Una segunda lengua facilita alternativas como viajar o estudiar en otros países. Cuando el niño crezca va a tomar opciones y hay que darles la libertad de poder elegir.

Las dificultades
Si al niño se le habla desde que nace en dos idiomas es normal que exista un atraso de hasta 6 meses en el habla. Como maneja dos códigos lingüísticos, se restringen las posibilidades en ambos, pero si todo va bien al menos uno de los dos idiomas va a ser rico.
Si los niños pequeños no dominan el lenguaje, el no poder comunicarse los angustia. Esto puede provocar el uso de destrezas no verbales como pataletas o comportamiento agresivo, lo que detiene su desarrollo. Por ello la detección precoz de problemas de lenguaje es clave.
En el caso de niños mayores, cuando no hay seguridad en el manejo de la nueva lengua, la ansiedad por lo académico no sólo acarrea problemas escolares, sino también emocionales, como retraimiento y baja autoestima. Un niño inserto en un colegio bilingüe con fracasos escolares reiterados tal vez no es para ese sistema. Entonces, los padres deben evaluar la situación.

Cómo estimular
Hay que tratar de mantener el segundo idioma en el ambiente familiar. No hay que mezclar las dos lenguas y, si es posible, asociar la segunda a una persona, por ejemplo, uno de los padres.
Lo fundamental es que el aprendizaje sea entretenido. Para ello se pueden utilizar libros, canciones o películas. Cuando son mayores hay que aumentar la motivación. A los adolescentes se les puede estimular, por ejemplo, con internet. El contacto con personas que hablen esa segunda lengua o viajes a países donde se utilice, son otra alternativa.
La escolaridad temprana en el idioma extranjero es lo ideal. Si no existen establecimientos que lo enseñen la tarea recae en la familia. En esto ayuda que al niño le guste la cultura del país extranjero.

www.pediatraldia.cl

Dr Pedro Barreda
http://www.pediatraldia.cl/ninos_bili.htm

Estimulación del Lenguaje a niños pequeños

La mayoría de los niños pequeños desarrollan rápidamente el lenguaje, pasando del llanto y el arrullo en la infancia al uso y comprensión de cientos de palabras para cuando ya están listos para ingresar al kindergarten. El desarrollo del lenguaje es un logro importante, y es además una de las experiencias más gratificadoras que los padres pueden compartir con sus hijos.
Los niños aprender a hablar y a comprender palabras estando con adultos que se comunican con ellos y estimulan sus esfuerzos por hablar. Si bien todos los niños pasan por las mismas etapas de desarrollo del lenguaje, cada uno avanza a su propio ritmo. En cada etapa, son varias las cosas que usted puede hacer para estimular a su hijo y compartir juntos la experiencia.

El lenguaje comienza en la infancia El desarrollo del lenguaje comienza durante los primeros meses de vida cuando el bebé reacciona a los sonidos en su alrededor. Los padres pronto aprenden a reconocer los diferentes llantos de su bebé que significan diferentes necesidades.

Para la edad de tres o cuatro meses, los bebés comienzan a hacer sus propios sonidos, los que se conocen como 'arrullo'. Los bebés mayores comienzan a barbullar, repitiendo en serie sílabas tales como 'babadubiba'. Aproximadamente a la edad de un año, algunos bebés pueden pronunciar unas pocas palabras reconocibles, tales como 'papá' y 'mamá'.
Incluso en esta etapa temprana, hay mucho que puede hacer para estimular el desarrollo del lenguaje en su bebé. Comience hablando con él tantas veces pueda mientras le dé de comer, le bañe y le cambie el pañal. Pronuncie el nombre de su bebé cuando hable con él y haga diferentes expresiones con la cara. A partir de la edad de seis meses, también puede comenzar a leer libros a su bebé. Su hijo está escuchando todo lo que dice.

A medida que su bebé crezca y se aproxime a cumplir su primer año, empezará a reconocer algunas palabras comunes, tales como 'jugo' y 'bye-bye'. Puede jugar juegos sencillos, por ejemplo, peekaboo (esconderse y luego aparecer súbitamente) y contar los dedos de los pies. Continúe hablando con su bebé con la mayor frecuencia posible, e identifique en voz alta los nombres de los objetos. Aumente sus expresiones de una sola palabra. Por ejemplo, cuando él diga 'papá', su respuesta puede ser 'Sí, Papá ya llegó a casa'. Pregunte al responsable de cuidar a su hijo o a su bibliotecario acerca de libros sencillos que puede leer diariamente a su hijo.

Cuando el lenguaje prende el vuelo Entre la edad de uno y dos años, su hijo puede comprender mejor lo que usted dice y pedir las cosas que quiere. Posiblemente emplee fragmentos de palabras y gestos, pero el progreso se producirá rápidamente. Entre la edad de dos y tres años, los niños pasan por una verdadera explosión de su vocabulario. Comienzan a combinar palabras en frases cortas, a seguir instrucciones sencillas y a sostener conversaciones más largas.
Aproveche los eventos en su entorno para exponer a su hijo a nuevas oportunidades para aumentar su vocabulario. Salga a pasear e identifique los objetos cotidianos en la zona donde vive, hable sobre el camión de la basura que va pasando, identifique los vegetales en el supermercado. Invite a su hijo a que imite las palabras y frases que usted pronuncia. Continué formando oraciones utilizando el creciente vocabulario de su hijo para que aprenda a juntar palabras. Exploren juntos la biblioteca de su localidad para encontrar más libros para su lectura diaria.

Cómo estimular el lenguaje utilizando actividades fáciles Hay actividades fáciles que puede hacer en el hogar con su hijo para estimular el desarrollo del lenguaje y aumentar su vocabulario. · Coloque objetos comunes en una caja y pida a su hijo que identifique cada uno por su nombre mientras lo saca de la caja.· Hojeen juntos álbumes de fotos e identifiquen por su nombre a las personas que ven.· Confeccione libros básicos, cortando y pegando ilustraciones favoritas de revistas viejas.· Cante canciones sencillas, tales como "Los Pollitos", dejando fuera algunas palabras para que su hijo las supla.· Jueguen juegos fáciles, por ejemplo, nombrar las partes del cuerpo, diferentes alimentos o artículos de ropa. · Ponga libro sencillos de cuentos en una canasta de donde usted y su hijo pueden seleccionar varios todos los días.

Conversaciones con niños de edad preescolar
Los niños de edad preescolar utilizan correctamente el lenguaje cada vez más a medida que llegan a dominar palabras y oraciones más difíciles. Su lenguaje se vuelve más relajado y coloquial, y no se dirige exclusivamente a la satisfacción de necesidades inmediatas.
A esta edad, su hijo disfrutará de jugar con palabras con usted y de reírse de rimas y cuentos absurdos. Usted puede participar en estas "bobadas", inventando algunas propias. El anillo amarillo es del grillo, o ¿Está lloviendo salsa de manzana hoy?
Amplíe las aptitudes de su hijo y haga que sus peticiones sean más difíciles. Déle instrucciones que contengan dos o tres elementos. Pídale que explique cómo construyó su torre o qué está sucediendo en el dibujo que hizo. Muéstrele las diferencias entre objetos similares, por ejemplo, áspero versus liso, grande versus pequeño, rápido versus lento.
Su hijo también comenzará a escribir letras del alfabeto y cuentos para compartir con usted. Continúen sus visitas a la biblioteca para buscar libros que sean del interés de ambos. Haga disponibles materiales para escribir y designe un lugar donde su hijo pueda realizar tranquilamente su 'trabajo'. Su lenguaje prosperará si usted le proporciona un hogar donde la conversación abunde y si lo estimula a que experimente.

Consejos para padres He aquí algunos lineamientos fáciles que puede utilizar para estimular el desarrollo del lenguaje en su hijo: · Utilice frases sencillas y recuerde hacer una pausa entre frases.
· Hable despacio y con claridad.
· Aproveche el interés o el tema especial escogido por su hijo.
· Hable a su hijo en forma natural sobre lo que está haciendo y lo que ve.
· Tome el tiempo para escuchar a su hijo. Responda con elogios para que él sepa que usted ha estado escuchando.
· Estimule a su hijo a que hable, pero no lo apresure. Cada niño se desarrolla a su propio ritmo.

Cuándo debe preocuparse Si bien cada niño pasa por las mismas etapas de desarrollo del lenguaje, cada niño es diferente y avanza a su propio ritmo. Un niño puede pronunciar sus primeras palabras a la edad de ocho meses mientras que otro posiblemente no hable sino después de alcanzar su segundo año de vida. Algunos niños pequeños tienen vocabularios con docenas de palabras mientras que otros tienen sólo unas pocas.
Son varios los factores que afectan cómo y cuándo un niño desarrolla el lenguaje. A veces el desarrollo del lenguaje avanza más despacio mientras el niño aprende otras aptitudes, por ejemplo, pararse o caminar, o cuando está expuesto a más de un idioma. El ritmo de avance también puede verse afectado por la forma en que sus padres y otros responden a él.
Aunque deben respetarse las diferencias individuales en el desarrollo del lenguaje, a veces existen preocupaciones respecto a lo que es y no es normal. Si tiene que repetirse mucho o tiene que hablar en voz muy alta para captar la atención de su hijo, posiblemente convenga que a su hijo se le realicen pruebas de audición. Hable con miembros de su familia y con el responsable de cuidar a su hijo para conocer qué han observado ellos. Si sospecha la existencia de un problema, no espere. Si tiene dudas, podría considerar llamar al pediatra de su hijo o visitar a la clínica. Recuerde, son usted y su familia los que conocen mejor a su hijo.

Recursos RIF Reading Planet: Un lugar donde niños y familias pueden juntarse para explorar el mundo de los libros, www.rifreadingplanet.org/rif

Reading Rockets: Recursos de información para padres acerca del comienzo de la alfabetización y el papel del padre como primer maestro del niño, www.readingrockets.org
American Speech-Language-Hearing Association: Proporciona aptitudes e hitos en lo relacionado con el desarrollo en una banda específica de edades, www.asha.org/speech/development

Para más información...Para más información sobre la elección de servicios de cuidado de niños, llame a la Child Care Resource and Referral Agency (CCR&R) que atiende a su comunidad. Para encontrar el número de teléfono de la CCR&R en su área, comuníquese con Child Care Aware, al 1.800.424.2246, o visite www.childcareaware.org/sp/findcare_sp.html The Daily Parent es elaborado por la National Association of Child Care Resource and Referral Agencies, Washington, DC, con financiamiento proporcionado por la Fundación Citigroup.
The National Association of Child Care Resource and Referral Agencies1319 F Street, NW, Suite 500Washington, DC 20004NACCRRA.org

http://www.childcareaware.org/sp/dailyparent/vol10/

El Desarrollo del Lenguaje Oral

ERIC: Centro de Información sobre la Educación Primaria y de la Infancia Temprana
(ERIC: Clearinghouse on Elementary and Early Childhood Education)
Universidad de Illinois en Urbana-Champaign,
Centro de Investigación de Niños51 Gerty Drive Champaign, IL 61820-7469(217) 333-1386: (800) 583-4135; fax (217) 333-3767
ericeece@uiuc.edu

Compendio ERIC

Desarrollo del Lenguaje Oral de los Niños Pequeños
Celia Genishi

El desarrollo del lenguaje oral es un de los logros más naturales -- e impresionates -- de los niños. Este compendio recapitula el proceso y la mecánica envuelta en el desarrollo del lenguaje, así como las implicaciones prácticas.

Cuándo y cómo se aprende el lenguaje
Casi todos los niños aprenden las reglas del lenguaje a una edad temprana a través del uso, y a lo largo del tiempo, sin necesidad de tener instrucción formal. Por lo tanto, una fuente del aprendizaje es la genética. Los seres humanos nacen para hablar; ellos tienen una habilidad innata para descubrir las reglas del lenguaje que se utiliza a su alrededor. El ambiente en sí mismo es también un factor significativo. Los niños aprenden la variedad específica de lenguaje (dialecto) que hablan las personas importantes alrededor de ellos. Sin embargo, los niños no aprenden por imitación solamente. Nosotros sabemos que los niños analizan por su cuenta las reglas linguísticas porque ellos hablan de una manera que los adultos nunca usarían. Los niños eventualmente aprenden a usar las formas convencionales del habla a medida que aprenden a distinguir por sí mismos las excepciones en las reglas del lenguaje. Como aprendiendo a caminar, aprender a hablar requiere tiempo para desarrollarse y práctica todos los días. La correción constante del lenguaje de un niño usualmente no ayuda.
Los niños parecen haber nacido no solo para hablar, sino también para interactuar socialmente. Incluso antes de que aprenden a usar palabras, los bebés lloran y gesticulan para comunicar significados; y a menudo ellos entienden el significado de las comunicaciones que emiten otras personas. Por tanto, la meta de aprender el lenguaje y de interactuar socialmente no es dominar las reglas, sino hacer connecciones con otras personas y darle sentido a las experiencias (Wells, 1986). En conclusión, el lenguaje aparece gracias a una interacción entre genes (los cuales guardan tendencias innatas para comunicarse y para ser sociable), el ambiente, y las propias habilidades para pensar de los niños.

Siempre es difícil contestar cuándo los niños desarrollan estas habilidades. En general, los niños dicen las primeras palabras entre los 12 y los 18 meses de edad. Ellos comienzan a usar oraciones complejas entre los 4 y los 4 1/2 años. Para el momento en que comienzan kindergarten, los niños ya conocen la mayoría de los principios fundamentales de su lenguaje, y son capaces de conversar fácilmente con alguien que hable como ellos (es decir, en su dialecto). Como con otros aspectos del desarrollo, la adquisición del lenguaje no es predecible con exactitud. Un niño puede decir la primera palabra a los 10 meses, otro a los 20 meses. Un niño puede usar oraciones complejas a los 5 1/2 años, otro a los 3 años.

Los Componentes del Lenguaje Oral
El lenguaje oral, el sistema complejo que relaciona los sonidos con los signficados, está constituido por tres componentes: los fonemas, la semántica y la sintaxis (Lindfors, 1987). El compuesto fonético involucra las reglas para combinar los sonidos. Las personas que hablan inglés, por ejemplo, saben que una palabra en inglés puede terminar, pero no empezar, con un sonido -ng. Ellos no están conscientes de estas reglas, pero su habilidad para comprender y pronunciar las palabras en inglés demuestra que saben un gran número de ellas.

El componente semántico está constituido por las unidades más pequeñas de significado que pueden ser combinadas entre sí para hacer palabras (como por ejemplo, papel + es forman papeles) y oraciones (Brown, 1973). Un diccionario contiene el componente semántico de un lenguaje, pero también las palabras (y sus significados) que son importantes para las personas que hablan ese lenguaje.

El componente sintáctico consiste en las reglas que nos permiten combinar las unidades simples de significado para hacer oraciones. Tan pronto una niña usa dos unidades juntas, como "más galleta", ella está usando una regla sintáctica sobre cómo combinar palabras simples para comunicar algo. Tal como las reglas que gobiernan a los otros componentes, la complejidad de las reglas sintácticas aumenta a medida que la niña se desarrolla. Después de combinar dos palabras simples, la niña combina palabras con sufijos o conjugaciones (por ejemplo, -es como en papeles o -ndo como es comiendo) y eventualmente crea preguntas, declaraciones, órdenes, etc. Ella también aprende a combinar dos ideas para hacer una oración compleja, como en "Compartiré mis galletas si tu compartes tu jugo".

Claro, las personas que hablan un lenguaje están constantemente usando estos tres componentes del lenguaje juntos, usualmente en situaciones sociales. Algunos expertos del lenguaje añaden un cuarto componente: la pragmática, que se refiere a las reglas del uso del lenguaje. Las reglas pragmáticas son parte de nuestra habilidad de hablar apropiadamente en diferentes situaciones, o la competencia linguística. Por ejemplo, hablamos de una manera conversacional en la casa y hablamos más formalmente durante una entrevista de trabajo. Los niños pequeños necesitan aprender las maneras en que se habla en la guardería o en la escuela en donde, por ejemplo, los maestros a menudo hacen preguntas retóricas. Aprender las reglas pragmáticas es tan importante como aprender las reglas de los otros componentes del lenguaje, ya que las personas son percibidas y juzgadas en base a tanto lo que dicen y cuándo lo dicen

Promoviendo el Desarrollo del Lenguaje
Los padres y los cuidadores de niños necesitan recordar que el lenguaje en la mayoría de los individuos se desarrolla muy eficientemente. Los adultos deben tratar de evitar enfocarse en los "problemas" del lenguaje, como la falta de habilidad de pronunciar palabras que los adultos pueden pronunciar. La mayoría de los niños aprenden a pronunciar bien esas palabras difíciles, que solo constituyen un segmento muy pequeño del repertorio total de palabras del niño. Sin embargo, si pareciera que una niña no oye lo que otras personas le dicen, si los familiares y amigos tienen dificultad entendiéndola, o si sus habilidades comunicativas son notablemente diferentes a la de otros niños de su misma edad, entonces es recomendable que los adultos busquen consejo de especialistas en el lenguaje, habla, y audición de niños.

Los maestros pueden ayudar a mantener el desarrollo natural del lenguaje proporcionando un ambiente lleno de oportunidades para desarrollarlo. Aquí presentamos algunas sugerencias generales para maestros, padres y cuidadores:
Entienda que el lenguaje o dialecto de cada niño merece nuestro respeto como sistema válido de comunicación. Este refleja la identidad, los valores y las experiencias de la familia y de la comunidad de ese niño. Trate a los niños como buenos conversadores, incluso si todavía no saben hablar. Desde muy temprano, los niños se dan cuenta de cómo se llevan a cabo las conversaciones entre adultos (tomando turnos, mirando con atención, usando expresiones faciales). Estimule la interacción entre los niños. El aprendizaje entre compañeros es una parte importante del desarrollo del lenguaje, especialmente en grupos con edades mezcladas. Las actividades que envuelven una variedad muy amplia de materiales deben formentar la conversación. Debe existir un balance entre las actividades individuales y aquellas que promueven la colaboración y la discusión, como el juego dramático, construir con bloques, compartir libros, o carpintería. Recuerde que los padres, los cuidadores de niños, los maestros y los guardianes son las principales personas que fomentan el desarrollo del lenguaje.
Los niños aprenden mucho unos de los otros, pero los adultos son los conversadores principales, haciendo preguntas, escuchando, respondiendo, y manteniendo y estimulando el lenguaje dentro de un centro de cuidado diario o de un salón de clases.
Continúe estimulando la interacción a medida que los niños aprenden a entender el lenguaje escrito. Los niños en los grados primarios pueden seguir desarrollando las habilidades y destrezas orales cuando se consultan entre sí, hacen preguntas y proveen información dentro de una variedad de situaciones. El lenguaje promueve cada área del curriculum, por lo que los salones llenos de estudiantes activos raramente se mantienen silenciosos

Para más información
Brown, R. A First Language: The Early Stages. Cambridge, MA: Harvard, 1973.
Cazden, C.B. Ed. Language in Early Childhood Education. Washington, DC: NAEYC, 1981.
Fletcher, P., and Garman, M., Eds. Language Acquisition, 2nd. ed. New York: Cambridge, 1986.
Genishi, C. Children’s Language: Learning Words From Experience. Young Children 44 (Nov., 1988): 16-23.
Genishi, C. and Haas Dyson, A. Language Assessment in the Early Years. Norwood, NJ: Ablex, 1984.
Heath, S.B. Ways with Words: Language, Life and Work in Communities and Classrooms. New York: Cambridge, 1983.
Hough, R.A., Nurss, J.R. and Wood, D. Tell Me a Story: Making Opportunities for Elaborated Language in Early Childhood Classrooms. Young Children 43 (Nov., 1987): 6-12.
Lindfors, J.W. Children’s Language and Learning, 2nd ed. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1987.
Wells, G. The Meaning Makers: Children Learning Language and Using Language to Learn. Portsmouth, NH: Heinemann, 1986.
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Los compendios ERIC son del dominio público y pueden reproducirse y diseminarse libremente.
Esta publicación fue financiada por la Oficina de Investigación y Mejoramiento Educativo del Departmento de Educación de los Estados Unidos. Las opiniones expresadas en este reporte no necesariamente reflejan las posiciones o políticas de acción de la Oficina de Investigación y Mejoramiento Educativo
Sobre los Compendios ERIC/EECE
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Traducción de Erika Lima, Ph.D., Julio 1999.

http://www.informacionparapadres.org/oral.htm

Viejas y nuevas familias. La transición hacia nuevas estructuras familiares

FUENTE: INTERPSIQUIS
Marcelo Rodríguez Ceberio.
[10/2/2006]

Resumen
La familia puede ser considerada como la célula nuclear de la sociedad. Y no es para menos. Pautas socioculturales, reglas familiares, códigos comunicacionales de convivencia, sistema de creencias y significados, funciones, escala de valores, figuras identificatorias, tipos de relaciones y vínculos, son los condimentos que se desarrollan en el caldero familiar y que, a posteriori del proceso de individuación, se reproducen -por opuesto o similitud- en otros grupos o constituciones de otras familias.
Hace más de 10 años que observamos cambios en las estructuras familiares. Cambios que son paralelos a los cambios sociales y socioculturales, ya que la familia reproduce en su microcontexto los avances o retrocesos del macrocontexto al cual pertenece. La presente investigación, a partir del trabajo clínico con familias que se desarrolla en la Escuela Sistémica Argentina, clasificó lo que dio en llamarse “Antiguas y nuevas estructuras familiares” y determinó que en la actualidad no nos hallamos ni en uno ni en otro polo, sino en un intermedio transicional que hace convivir elementos generacionales, socioculturales, políticos y económicos de ambos paradigmas.

Introducción
El pasaje del ser “individuo" a la condición de “persona”, revela en el hombre su condición de ser social. Este índice de sociabilidad puede deberse a multiplicidad de factores, aunque más allá de que sea factible debido a su naturaleza, el ejercicio y la necesidad de integrarse a grupos aparece desde sus primeros momentos de vida, por ejemplo, fruto de la necesidad de alimentación y protección con metas a sobrevivir, hasta las más complejas relaciones que establece con el ambiente en el mundo adulto. De esta manera, se conforman las redes sociales en las cuales circulan códigos comunicacionales, a veces compartidos y otras disentidos, y que constituyen los grupos y subgrupos que, unidos, organizarán la estructura total de la sociedad.

La introducción de pautas y reglas, permiten tal organización y aseguran la estabilidad del sistema1. Claude Levi Strauss (1985), considera que la ausencia de reglas, traza la diferencia entre lo que denomina un proceso natural y el proceso cultural.
En efecto, se cae en un círculo vicioso al buscar en la naturaleza el origen de reglas institucionales que suponen -aún más, que ya son- la cultura y cuya instauración en el seno de un grupo difícilmente pueda concebirse sin la intervención del lenguaje.
El autor, señala que tanto la constancia como la regularidad, son dos elementos que existen tanto en la naturaleza como en la cultura, pero las que aparecen como dominantes en una, aparecen de un modo más débil en la otra, y viceversa (como si fuese una regla de compensación en pos del equilibrio). En la constancia, representan el dominio de una herencia biológica. Mientras que en la regularidad, una tradición externa, o sea, impuesta desde la estructura social.
Ningún análisis real permite, pues, captar el punto en que se produce el pasaje de los hechos de la naturaleza a la cultura, ni el mecanismo de su articulación. [...] En todas partes donde se presente la regla, sabemos con certeza que estamos en el estadio de la cultura. (Levi Strauss.1985)
Levi Strauss reconoce en lo universal el criterio de la naturaleza, puesto que lo constante en la humanidad no responde al dominio de las costumbres, de las técnicas y de las instituciones (compuestas por pautas) por las que sus grupos se distinguen y oponen. Sostiene, además, que todo lo universal en el hombre remite al orden de la naturaleza, siendo la característica principal la espontaneidad. Y todo lo que está sujeto a una norma, regla o pauta, corresponde al estadio de la cultura, mostrando los atributos de lo relativo y de lo particular.
Estas conceptualizaciones, sirven como base para afirmar que el ritmo de constante transformación de los sistemas (cualquier grupo social, por ejemplo), por evolución o revolución, somete la sociedad a permanentes cambios, productos de la tecnología, ecología, política y economía, que amenazan con desorganizar la estabilidad de su estructura.
Desde el pensamiento sistémico, estos cambios no son ni más ni menos que las crisis a las que debe someterse cualquier sistema que pretende evolucionar. Si por “crisis” se define a un momento de máxima inestabilidad en el sistema, es esta misma la que posibilita hacer una ruptura de una modalidad, de un estado, de un paradigma, para generar un cambio. Las crisis sociales, entonces, promueven desacomodaciones del sistema, que fomentan la reformulación de reglas, cambios en los estamentos comportamentales, revisionismo de antiguas estructuras, etc., llevando en un proceso paulatino, a una nueva acomodación de dicho sistema a esas nuevas formas, en vías de retornar la seguridad de la estabilidad social.
Un sistema -en este caso el social- se va estructurando en función de permanentes intersecciones diacrónicas y sincrónicas. Situaciones presentes que se consolidan en pasadas (inmediatas o mediatas, de acuerdo al tiempo transcurrido desde su inicio) y convergen con las futuras en la medida que no pasaron y tal vez pasarán. Esta amalgama de los tres tiempos, es acompañada por un orden de sucesión y recursión de hechos, con características dinámicas que generan una homeodinamia tal, que hace que la vida sea descripta como activa, fluida y en contante movimiento. Este equilibrio exige para su permanencia, el respeto de las pautas que lo rigen y que pueden ser modificadas cuando el sistema fluctúa y se amplía, hasta el punto de llevarlo a reorganizase en un nivel diferente.

En este sentido, nunca se retorna al status quo inicial: cada vez que se produce una crisis, esa desviación del equilibrio lleva a que se ingrese información nueva que rectifique la energía desviada del objetivo. Toda información nueva genera una diferencia (la información que faltaba para acertar al objetivo), y en esa diferencia radica el proceso de aprendizaje. Todos los sistemas humanos, por ejemplo, funcionan bajo el mismo proceso.

La familia
La familia como matriz de intercambio, se constituye en uno de los pilares principales de la vida psíquica de las personas. Es la base de la constitución de un modelo relacional que permite crear otras relaciones, desde las laborales, de amistad, pareja, hasta la construcción de una nueva familia. Pautas, normas, funciones, mandatos, se encarnan en cada uno de sus miembros que, por oposición o similitud, se identifican con su grupo familiar.
Pero los nuevos paradigmas de conocimiento, no permiten analizarla como una suma de componentes individuales sino como un todo organizado, un sistema reglado en el cual todas las partes tienen su importancia en el funcionamiento. Las funciones que desarrollan cada uno de sus miembros, producen un acople estructural del que deviene la funcionalidad o disfuncionalidad del sistema. Desde esta óptica, numerosas conductas sintomáticas es posible reinterpretarlas a la luz del sistema y no hacer foco en la persona en sus componentes intrapsíquicos individuales. Por supuesto, que esta definición gira copernicanamente las ópticas tradicionales que centralizan la conducta anormal en una persona negando al resto del grupo, para observar el todo, del cual una parte es la emergente, es la evidencia de la disfunción. La familia, como microsistema dentro del sistema social, ha sufrido los cambios de la sociedad en forma paralela, como señala Salvador Minuchin (1982). Las funciones de la familia poseen dos metas diferentes: por un lado, la protección psicosocial de sus miembros, y por el otro, la acomodación a una cultura y a su transmisión.
Además, la familia provee a cada uno de sus integrantes un sentimiento de identidad independiente que se encuentra mediatizado, en cierta medida, por el sentido de pertenencia. Es en el proceso de individuación, donde cada uno de los hijos de una familia comienza a ser alguien, más allá de su clan. Es este proceso, la cimiente de la identidad de las personas que, en general, -como señalábamos renglones arriba- se erigen como portavoces de sus familias de origen, tanto en concordancia como en divergencia. Es de remarcar, entonces, que no es necesario reproducir de manera fiel las bases y características de familia de origen, es decir, no es una relación directamente proporcional, puede ser inversa. Aunque, es indefectible que la familia de origen se constituya en el paradigma para la adhesión o el disenso de sus reglas y demás rasgos, que se expresa en las características y estilo de personalidad de cada uno de sus integrantes.
Pero tales identificaciones no solo implican a constructos personales y cognitivos, o sea, no solamente demarcan fronteras de estilos de personalidad, sino que también se tienden a reproducir pautas de interacción, juegos relacionales y formas de emocionar y manifestar afectos.En un proceso de socialización, la familia moldea la conducta de un hijo y le otorga un sentido de identidad, y si bien constituye la matriz del desarrollo psicosocial de sus miembros, también debe acomodarse a la sociedad, garantizando de alguna manera, la continuidad de la cultura. En un sentido evolutivo, la familia cambiará en la medida en que la sociedad cambie. O sea, los cambios siempre se orientan desde la sociedad hacia la familia, nunca desde una unidad más pequeña a una mayor.
Aunque no se observa con mucha frecuencia, la familia normal puede describirse como un sistema abierto, con flexibilidad de pautas, en constante transformación y que permanentemente interactúa con otros grupos de la sociedad y se acomoda a sus demandas y propuestas. El requisito de sistema abierto, entonces, sería condition sine qua non para una familia considerada funcional.
S. Minuchin (1982), señala que una familia normal se caracteriza por tres componentes. El primero define a la familia como la estructura de un sistema sociocultural abierto en proceso de transformación. El segundo, muestra a una familia que se desarrolla a través de un cierto número de etapas y que se reestructura en cada una de ellas. Por último, la familia normal se adapta a las circunstancias cambiantes. Esta acomodación le permite mantener una continuidad y desenvolver un crecimiento psicosocial en cada miembro.
Definimos, entonces, a la familia como un sistema relacional que supera y articula entre sí los diversos componentes individuales. Es un sistema autocorrectivo, autogobernado por reglas que se desarrollan, evolucionan y se instauran a través del tiempo por medio de ensayos y errores.

En síntesis, una familia funcional se define como un sistema constituido por varias unidades en relación, que posee una interacción dinámica y constante de intercambio con el mundo externo.
Un factor relevante en el crecimiento del sistema, muestra a las crisis como las protagonistas del cambio. Las crisis, no son ni más ni menos que una situación de cambio. Cambios, ocasionados por los problemas que se presentan en los sistemas y que someten a los mismos a incorporar información que posibilite la corrección de la desviación que implica la ruptura del equilibrio. Este estado de máxima tensión que origina la crisis, puede ser ocasionado a través de cambios intrasistémicos. Por ejemplo, los cambios evolutivos, como la adolescencia, nacimiento de un hijo, muertes, separaciones, etc.
Mientras que los cambios intersistémicos se refieren a las modificaciones del ambiente, mudanzas, cambios de trabajo, cambios en la escala de valores, etc. Aunque estos son cambios evolutivos y, como tales, esperables, también pueden aparecer situaciones críticas imprevisibles, como enfermedades terminales o incurables en la juventud, accidentes de gravedad, por ejemplo. Estos eventos inciden en el funcionamiento familiar, desarrollando un proceso de adaptación que lleva, por un lado, a transformar reglas capaces de constituir una cohesión de la familia y, por otro, un crecimiento psicológico de sus miembros.

Un sistema familiar como todo sistema, está sostenido por reglas inherentes y particulares a cada familia en sí misma. Reglas que se constituyen en código a través del tiempo, en función de los sucesivas interacciones con otros grupos sociales. Según Mara Selvini Palazzoli (1989), la idea central de esta hipótesis se basa en los modelos que ofrecen la Cibernética y la pragmática de la comunicación humana. Cada grupo -natural, con historia- entre los cuales la familia es uno de los grupos naturales principales (llamamos también grupo a un equipo de trabajo, deportivo, empresario, etc.), se constituye en un tiempo determinado a través de intercambios, ensayos y retroalimentaciones correctivas que conforman una serie de eventos experienciales.
El sistema discrimina acerca de lo que está permitido o no en la interrelación, consolidándose así las reglas inherentes al sistema. De esta manera, la familia termina por convertirse en una unidad sistémica original, regida o sostenida por medio de dichas pautas, que son particulares a la misma.
Una familia no está compuesta por una realidad simple. Los miembros de una pareja que comienza a conformar una familia, son representantes representativos de un código determinado por las familias de origen de cada uno de los integrantes. En la interacción que desarrollan, los códigos pasados se intercambian, se pactan acuerdos y desacuerdos que concretizan un código actual, recreando las normas que fundamentarán el sostén del sistema y desarrollarán el futuro del mismo.
El equilibrio en un sistema funcional, está fundamentado por dos funciones aparentemente contradictorias, la tendencia homeostática y la capacidad de transformación que caracterizan a todo sistema vivo. Esta dinámica, posibilita mantener siempre un equilibrio que permita la creatividad que llevará a evolucionar el sistema y acomodarse a los cambios, por ende a crecer (y estas son condiciones inherentes a la vida misma). En las familias -según Maurizio Andolfi- cuyos cambios de relaciones son advertidos como amenazantes, se determina un congelamiento de los sistemas interactivos presentes y de aquellas funciones desenvueltas por cada uno de sus miembros, que se cristalizan a posteriori, en relaciones estereotipadas que anulan experiencias e informaciones nuevas.
Pero la flexibilidad o rigidez de un sistema no son características intrínsecas a su estructura, aparecen ligadas a un dinamismo y a las variaciones de estado en un espacio y en un tiempo definidos, pudiendo ser determinados en base a la capacidad de tolerar una desorganización temporánea en vista de una nueva estabilidad. No obstante, no podemos afirmar que un sistema sea definidamente rígido o inevitablemente flexible. Un sistema que fue flexible puede terminar constituyéndose en rígido y así sucesivamente.
En este sentido, la aparición de una patología individual puede emerger en situaciones de crisis intra o inter sistémicas correspondientes a las fases evolutivas de la familia, y de esta manera se garantiza el equilibrio funcional adquirido. O sea, el sistema puede transformarse pero no cambiar; puede utilizar un input nuevo para operativizar variaciones que no lleven a la discusión ni modifiquen su funcionamiento. El síntoma, entonces, aparece como forma de resistencia al cambio
Más allá de la funcionalidad de una familia, existen sistemas familiares que presentan conductas diagnosticadas como patológicas en uno o más integrantes y se conducen con un tipo de relación o pautas que son peculiares de la patología. Por esta razón, tanto los comportamientos del emisor como los del receptor, tendrán características que permiten mantener las reglas y darán como resultado un tipo de vínculo patológico. Si estas conductas sintomáticas son parte de las relaciones peculiares del sistema, para poder actuar sobre la sintomatología generando una modificación, se debe tratar de cambiar las reglas.
Si la familia es tomada como un sistema de interacción, como un instrumento socializante que recrea estilos, formas y códigos peculiares inherentes a cada familia en particular, el sujeto integrante adquiere una identidad prevista de este contexto grupal del cual se constituye en portavoz. La funcionalidad y la movilidad son dos conceptos que introduce Pichon Rivière (1985), que señalan el grado y la naturaleza de adaptación de un sujeto en el contexto del grupo. Cuando en esta estructura de interacción surge la enfermedad como un elemento innovador -por ende perturbador del proceso interactivo-, se considera a esta conducta desviada como anómala que afecta el circuito del sistema comunicacional.
La enfermedad es la cualidad emergente que lleva una situación implícita, revelando el estilo de comunicación y de interacción que en ese momento es alienante. El enfermo se constituye en el portavoz, mediante el cual comienza a manifestarse el proceso hasta ese momento implícito, causal de la enfermedad.
Tanto Mara Selvini (1989) como M. Andolfi (1982), señalan que los sistemas patológicos o el comportamiento patológico de algunos de los miembros de la familia, surgen a partir de la repetición casi automática y compulsiva de transacciones dirigidas a mantener las reglas cada vez más rígidas al servicio del equilibrio. Las crisis accidentales y evolutivas, pueden generar síntomas que acarrean disfuncionalidades interaccionales entre los miembros de la familia que permanecen en el tiempo mediante los intentos de solución fracasados. Estas disfunciones crean realidades propias a partir del problema. Se crean reglas, pautas, funciones en torno al síntoma que se erige como un “gran general” dominando la situación.
El síntoma puede definirse como una conducta anómala, un comportamiento bizarro que sale de los canales esperables y funcionales de respuesta frente a las situaciones. El síntoma puede interpretarse como una denuncia y constituirse en una explicitación, una señal de alarma de que algún tramo del circuito comunicacional se halla disfuncionando. Pero, el fenómeno del síntoma es más complejo. Factores inconscientes, comunicacionales e interaccionales, de experiencia, de historia, determinantes bioquímicos, orgánicos, cognitivos y emocionales, convergen para constituir un trastorno bulímico, de pánico, anoréxico, depresivos, de obesidad, de drogadicción, psicótico, obsesivo compulsivo, etc. Por lo tanto, resulta sumamente difícil entrar en afirmaciones certeras acerca del origen o el objetivo del síntoma, solamente se pueden construir hipótesis desde diferentes modelos teóricos que lo explique de manera aproximada.

Desde un meta nivel sistémico-cibernético, se intenta entender todos estos planos de análisis de manera complementaria, que se introducen en un contexto que le otorga ciertos sentidos. Fundamentalmente, comprenden al síntoma como un fenómeno complejo, poblado de variables múltiples que convergen y se sinergizan.
Por ejemplo, un terapeuta que trabaja con problemas humanos, como facilitador de soluciones, deberá intervenir comprendiendo códigos, ideologías y diversos constructos del sistema, en el intento de “desprenderse” de sus propias estructuras conceptuales. Desprendimiento entre comillas, ya que resulta imposible disociarse en totalidad (al menos parcialmente), sino simplemente ser más objetivo dentro de la subjetividad relacional. En este sentido, un terapeuta puede ser concebido como un rectificador de desviaciones, un equilibrador de la disfuncionalidad, un ayudador ecológico que corrige los errores de los intentos por solucionar problemas (ya sean problemas problemas o problemas sintomáticos).

Antiguas y nuevas estructuras familiares
En el ámbito de la investigación en terapia familiar, estamos viviendo un momento de transición de paradigmas de estructura de familias. Como resultado de nuestra investigación con familias en la Escuela Sistémica Argentina (ESA), hemos desarrollado un cuadro de doble entrada que delimita lo que hemos denominado Antiguas y nuevas estructuras familiares.
Lo que deja entrever este análisis y, por tanto, debe entenderse que nos hallamos en un período de transición, es que resulta imposible ubicarnos en alguna de las dos columnas: ni nos embanderamos y desarrollamos las pautas de las antiguas estructuras familiares, ni llegamos a consolidarnos en los códigos de las nuevas.
En las pautas de distinciones de ambas categorías familiares, se diferencian por mandatos, normas, preceptos, hábitos, funciones de cada uno de los miembros y del sistema general. Se observan cambios en el subsistema pareja conyugal, pareja parental, funciones de la fratría, características y funciones de cada uno de los miembros.
Las que se denominan Antiguas familias, son aquellas estructuras familiares que competen a las concepciones de generaciones de comienzos del siglo XX hasta la década del ’60. Es decir, abarcan hasta los padres nacidos en la década del ’50, que se hallan compenetrados en los preceptos y mandatos de sus propios padres, nacidos a su vez entre los años 1920 y 1930. Mientras que las nuevas estructuras, responden más precisamente a los padres de la generación del ’60 y ’70, que a pesar de ser hijos de padres de la primera columna, tienden a ser más flexibles y adaptados a los cambios que suponen las estructuras modernas de familia, la actitud de los adolescentes, la forma de interacción de pareja, etc.
Por tal razón, las dos estructuras se interceptan, hay nuevos padres y madres, revisionistas, flexibles y modernos, pero hay padres y madres que sucumben a las premisas de las antiguas estructuras de familia. Somos una generación de tránsito.
Por supuesto, que todas estas apreciaciones poseen su relatividad. Existen padres englobados en la primera columna, que se han dedicado a actualizarse en sus consideraciones acerca de la educación y trato con su esposa e hijos, o sea, su posicionamiento en la familia. Hay mujeres que se han resistido a ejercer el rol de amas de casa y se han desarrollado de manera autónoma liderando la economía familiar.

Uno de los problemas del trabajo en terapia familiar, radica en que en las familias se observa una intersección de pautas de estructura de lo que llamamos viejas estructuras de familia con la convergencia de las reglas de las nuevas estructuras que competen a las diferencias intergeneracionales. Es factible afirmar, que estas mismas diferencias se encuentran en la cognición del terapeuta, elementos ideacionales que pueden entorpecer u obstaculizar la comprensión y resolución de los problemas familiares. Si es cierto que la objetividad debe permutarse por la subjetividad relacional, quiere decir que el terapeuta es portavoz de alguno de estos tipos de familias. O sea, es factible que pueda filtrarse en las intervenciones, sus adherencias y representatividades a cualquiera de los dos paradigmas. Un proceder ético, es reconocerse en esta identificación y poder redefinir las posiciones personales en pos de realizar una intervención profesional un tanto más neutra y referida a las creencias de la familia consultante.
Un detalle interesante, como hemos mencionado a lo largo del presente artículo, las familias dan cuenta de los cambios que se producen en la sociedad. La familia revela y vivencia en su seno las diferentes dinámicas sociales, por lo tanto, en la medida que avanza la investigación, continuamos adicionando diferencias, en relación a los avances de la medicina (como en el caso de reinplante del tejido ovárico) o la oficialización por ley en España del casamiento de parejas homosexuales. Este punto, reafirma la perspectiva de Pichón Riviere (1985), acerca de que la familia es un “estructurando”: una familia funcional permanentemente debe revisar sus esquemas cognitivos, emocionales y pragmáticos, cuestión de evolucionar como sistema en general y, de manera particular, cada uno de sus integrantes.

Antiguas familias
1) Familias numerosa (6, 8, 10 hijos o más).
2) Matrimonios resistentes a la separación.
3) Hipocresía y conservación de apariencias de “familia unida”.
4) Mujer destinada al trabajo doméstico y crianza de hijos.
5) Hombre trabaja fuera de casa y no atiende tareas domésticas.
6) Hombre en el rol de padre no activo en la atención del hijo en actividades como dar la mamadera, cambio de pañales, baño, etc.
7) Relacionalmente mayor asimetría por arriba a favor del hombre.
8) Hombre autoritario, mujer sumisa.
9) Hombre con iniciativa y última palabra en la toma de decisiones; mujer que secunda.
10) Mayor rigidez en los roles y funciones familiares.
11) Una vez casados se continúa viviendo en la casa paterna.
12) Casarse es el pasaporte a formar la familia, vivir juntos en pareja y tener hijos.
13) Mayor distancia relacional entre padres e hijos, mayor asimetría.
14) Expresividad afectiva paterna limitada (por miedo a perder autoridad, por estereotipo varonil, etc.)

15) Trato de Ud. como símbolo de la distancia relacional.
16) Mayor sostén de mitos populares y valores, como manifestación de la tradición cultural y familiar, que se transmiten como mandatos (“los hombres no deben llorar”, “ganar el pan con el sudor de tu frente”, etc.)
17) Noción de familia como “clan”, más estructurada en jerarquías, normas y tradición familiar.
18) Mayor aglutinación de los miembros de la familia.
19) Familia más ritualista y respetuosa de los rituales. Por ejemplo, la comida familiar.
20) Familia que transita más en el recuerdo y su historia.
21) Sostener a la estructura familiar a pesar de la disfuncionalidad.
22) Síntomas de los hijos por la hipocresía familiar de sostener pareja o familia a pesar de maltrato o desamor.
23) Mayor negación.
24) Predominancia de secretos y oculta-mientos.
25) Las parejas se apresuran a tener hijos
26) Las parejas se casan entre los 20 y 30 años aproximadamente
27) Hay menos longevidad. Se es mayor (viejo) a los 60 años.
28) Los abuelos son más jóvenes en edad pero son considerados viejos.
29) La mujer se apresura a tener hijos por la edad y por la connotación social.
30) La gente está más deteriorada (no existe la cirugía estética, menos avances de la medicina, no se acostumbra al deporte)
31) Parejas y casamientos heterosexuales

Nuevas familias
1) Padre, madre, 1 o 2 hijos.
2) A favor de separación o divorcio.
3) Abandono de hipocresía y conservación de apariencias de “familia unida”.
4) Mujer trabaja fuera de casa, organiza además el hogar, atiende a los hijos y es ayudada en algunos casos por la mucama.
5) hombre trabaja fuera de casa y participa de la organización y tareas domésticas.
6) Hombre en el rol de padre activo en la atención del hijo en actividades como dar la mamadera, cambio de pañales, baño, etc.
7) Relación menos asimétrica y de mayor simetría (que no implica que no exista complementariedad).
8) Autoridades compartidas con leve asimetría en up a favor del hombre (depende de cada situación de pareja, por ejemplo, si ella es la que mantiene económicamente al grupo familiar).
9) Decisiones compartidas, fruto de discusión; mujer con iniciativa.
10) Mayor flexibilidad de funciones.
11) El casamiento implica vivir de manera independiente. Incluso no hace falta casarse para vivir fuera de la casa de los padres.
12) No hace falta del ritual de casamiento para la convivencia y tener hijos o decidir formar una familia.
13) Menor distancia relacional y menor asimetría entre padres e hijos.
14) Expresividad afectiva efusiva, mediante el cuerpo y la palabra.
15) Trato de tu. Se acortan distancias relacionales.
16) Menor énfasis en la transmisión de mandatos, valores y mitos.
17) Menor sentido de clan familiar. Menor pautación y jerarquías. Menor relevancia de la tradición familiar.
18) Mayor disgregación.
19) Menor relevancia de los rituales familiares.
20) Familia centrada mayormente en el proyecto y el futuro.
21) Romper la estructura a pesar del costo afectivo.
22) Síntomas de los hijos por la separación de los padres.
23) Mayor explicitación.
24) Mayor posibilidad de denuncia de estos juegos
25) Las parejas se toman más tiempo para ser pareja conyugal y demoran la venida de los hijos
26) Las parejas viven juntas o pueden casarse superando los 28, 30 años.
27) Hay mayor longevidad. Se es mayor a los 75 años.
28) Los abuelos tienen mayor edad.
29) La edad no será problema: las últimas noticias científicas afirman que se podrá retirar y congelar tejido ovárico y luego reinplantarlo.
30) Efecto cirugía, medicina, deporte: gente mayor más joven.
31) Parejas y casamientos homosexuales

Bibliografía
1. Andolfi, M. y Otros. (1982). La famiglia rigida. Feltrinelli. Milán.
2. Ceberio, Marcelo R. (1991). Historia del romance de la locura y la sociedad. En: Teoría y técnica de la psicoterapia sistémica. Clínica del cambio. Ceberio et al. Nadir Editores. Bs. As.
3. Ceberio, Marcelo R., Juan Luis Linares (2000). Locura , marginación y libertad. ECUA. Bs. As.
4. Ceberio M. R., Watzlawick, P. (1998). La construcción del universo. Herder. Barcelona.
5. Jackson, Don (compil.). (1968). Comunicación, familia y matrimonio. Nueva Visión. Buenos Aires.
6. Levi?Strauss, Claude. Estructuras elementales del parentesco. Vol. I y II. Ed. Planeta. Barcelona, España. 1985.
7. Minuchin, Salvador. (1982). Familias y terapia familiar. Gedisa. Barcelona.
8. Pichon Rivière, Enrique. (1985-a-). El proceso grupal - Del Psicoanálisis a la Psicología Social (1). Nueva Visión. Buenos Aires.
9. Pichon Rivière, Enrique. (1985-b-) Teoría del Vínculo. Nueva Visión. Buenos
10. Selvini Palazzoli, Mara. (1989). Paradosso e Contraparadosso. Feltrinelli. Milán. 1ª Edición 1975.
11. Watzlawick, P., Beaving J. y Jackson D. (1981). Teoría de la Comunicación humana. Herder. Barcelona. 1ª Edición 1967.

Cita
1 Entendiendo a un sistema -tal lo define Von Bertalanffy, quien introdujo además del concepto de relación el de interacción- [...] como un conjunto de elementos [...] que interactuan entre sí, presuponiendo la existencia de una interdependencia entre las partes y la posibilidad de un cambio a través de la reversibilidad de la relación.

El hijo único

El hijo único: demasiados tópicos

Muchos son los tópicos que pesan sobre la idea de tener un hijo único: será un mimado, mandón, consentido, etc. Pero en realidad la experiencia del hijo único tiene sus riesgos y sus ventajas, y su evolución, como la de cualquier otro niño, depende de la educación que le demos nosotros, los padres. Y son los padres los que debemos vigilar el no exagerar algunos comportamientos o algunas reacciones para evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único. El riesgo más común es que esa atención exclusiva que podemos prestarle a nuestro hijo se transforme en una actitud sobreprotectora. Hay muchas maneras de evitarlo.

El ritmo de la vida moderna, el gasto que supone la manutención de cada hijo o la decisión de muchas parejas de retrasar el momento de tener hijos, están provocando un aumento de lo que podríamos llamar la "moda del hijo único". Actualmente, entre el 20 y el 30% de las familias tienen un sólo hijo.

Muchos son los fantasmas que amenazan la tranquila decisión de tener un solo hijo. Muchos tópicos pesan sobre la idea de que un niño crezca sin hermanos. ¿Quién de nosotros no ha escuchado alguna vez algún comentario respecto al hijo único tipo "pobrecito, se va a aburrir" o "los hijos únicos 'salen' mimados" (o egoístas, o mandones, o engreídos…)?
Que no te asusten. La educación de un solo hijo, como la educación de dos hermanos o de una familia numerosa, tiene sus pros y sus contras, sus riesgos y sus ventajas. Lo único que necesitamos es un poco de información para saber cómo actuar ante determinadas situaciones, aprender a controlar algunos comportamientos y conocer aquellas virtudes que sería bueno potenciar.

La evolución del hijo único, como la de cualquier otro niño, depende, en su mayor parte, de la educación que le demos nosotros, los padres. Un hijo único, por el mero hecho de no tener hermanos, no está condenado a desarrollar ningún tipo especial de comportamientos. Quizás deberíamos decir que son los padres los que deben vigilar que algunas reacciones normales no se exageren por el hecho de tener sólo un hijo, y de esa manera evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han asociado al hijo único.

El principal riesgo que tienen los padres de un hijo único es caer en el exceso de atención. Pero cuidado. No estamos hablando de ese tipo de atención que proporciona al niño seguridad, estabilidad, confianza en sí mismo, autoestima y capacidad para desarrollarse correctamente. Estamos hablando de ese exceso de atención que va ligada al miedo por parte de los padres a que a su hijo le suceda algo malo, de esa atención que puede transformase rápidamente en una actitud sobreprotectora.

A continuación te señalamos algunas situaciones en las que debes poner atención y algunos comportamientos que deberías evitar y/o vigilar y sus posibles alternativas.

Demasiada atención puede desencadenar en una preocupación excesiva y en un miedo exagerado a que al niño le pase algo. Debemos aprender a controlar el exceso de temor ya que podríamos transmitir ese miedo a nuestro hijo y no dejarle disfrutar de algunas actividades que podría vivir muy satisfactoriamente: irse de colonias, practicar deportes de aventura, etc. Ante este temor, intenta pensar en cosas positivas y delante de tu hijo evita repetir frases como "ve con cuidado", "vigila no te hagas daño", "no, que es peligroso". No evitaremos que realice aquellas actividades que podría hacer, sólo porque a nosotros nos dé miedo.

La posibilidad de que el niño sea engreído, egocéntrico o consentido depende, en gran parte, de cómo nos dirijamos a él y cómo alabemos sus éxitos. Intentaremos no valorarlo de forma indiscriminada o gratuita, evitando frases como "eres el mejor", "eres el más guapo" "eres el más inteligente", sustituyéndolas por frases más realistas como: "¡Muy bien! Me ha gustado mucho el gol que has metido", "te felicito por la nota que has sacado en el examen de matemáticas" o "tienes unos ojos preciosos".

Al no vivir en la casa con otros niños de su edad, es muy posible que madure antes y desarrolle antes las habilidades adultas. Esto puede ser muy positivo, pero no debemos olvidar que se trata de un niño y que necesita compartir tiempo y espacio con otros niños de su edad. Para facilitarle el contacto con otros niños, podemos llevarle a la guardería cuanto antes, permitir que vaya a casa de sus amigos o que ellos vengan a nuestra casa a jugar, apuntarlo a excursiones, campamentos, deportes de equipo, etc.

Nuestro hijo, al no experimentar los roces y peleas típicas entre los hermanos (peleas por competencia, conflictos por no querer compartir, discusiones por disputarse la atención de los padres...), puede tener más dificultad para madurar emocionalmente. Esta situación se puede agravar si sobreprotegemos a nuestro hijo e intentamos evitar que "sufra", por ejemplo, defendiéndole inmediatamente cuando empieza a pelearse con otro niño. Por eso es muy importante que nuestro hijo entre en contacto con niños de su edad y nos sepamos mantener al margen. De esta manera aprenderá a relacionarse, compartir, competir y experimentar peleas y discusiones propias de la edad.

Es posible que las separaciones entre padres e hijo sean más difíciles por ambas partes (cuando nuestro hijo comienza la escuela, la independencia propia de la adolescencia, etc.) Podemos favorecer, desde que nuestro hijo es pequeño, momentos de separación entre nosotros, por ejemplo: que se quede a dormir en casa de un amigo, apuntarlo a un campamento de verano, llevarlo a la guardería (primero pocas horas e ir aumentando el tiempo paulatinamente), etc. Y una vez señaladas las actitudes que los padres tendemos a exagerar, llega el momento de pensar en todas las ventajas que nos depara la vivencia del hijo único.

En lo que se refiere a ti, piensa que podrás permitirte el lujo de destinar más recursos económicos a esa sola personita, dedicarle mucho tiempo y atención y a la vez disponer también de tiempo para ti (para compartirlo con tus amigos, tu pareja o dedicarlo a tus hobbies o a tu vida profesional) y salvarte de la "terrible" vivencia de las peleas entre hermanos.
Y en lo que se refiere a tu hijo, si las relaciones que establezcáis con él son las adecuadas y no dejáis que vuestro hijo se convierta en el foco de todas las atenciones, será un niño caracterizado por:

La creatividad. Los hijos únicos aprenden pronto a entretenerse solos y eso favorece el desarrollo de su imaginación e invención. Son capaces de recrear mundos de ficción en los que entretenerse largo tiempo y de pasar de una a otra actividad según sus intereses y apetencias.
La generosidad y el orden. Ambos aspectos están favorecidos por el hecho de que el niño no tiene que 'defender' sus cosas constantemente de sus hermanos. Cuando presta sus cosas sabe que se las van a devolver (porque sólo son suyas, no son "de los dos"), de ahí que sepa mostrarse desprendido con otros niños. Cuando el niño deja sus cosas en un lugar sabe que más tarde seguirán allí (nadie se las toca, nadie las desordena, nadie se las quita), por eso pronto aprenderá a responsabilizarse de mantener las cosas en un orden que depende exclusivamente de él.

La madurez y el desarrollo lingüístico. El trato con adultos agilizará su desarrollo intelectual y emocional, porque tendrá modelos adultos que seguir.
La estabilidad emocional y la autoestima. Disfrutará de todo el amor, la atención y el tiempo que sus padres puedan dedicarle, no teniendo que compartir ninguna de estas cosas con un hermano. Eso evitará que conozca los celos, la envidia, el sentimiento de rechazo y otros muchos sentimientos propiciados por el roce entre hermanos.

Por último, queremos destacar que cuando entre el primer y segundo hermano hay una diferencia de siete años o más, podemos considerar al hijo mayor como hijo único, puesto que en sus primeros años de vida, los más decisivos desde el punto de vista de desarrollo psicológico y emocional, se habrá criado como tal. Por eso es tan importante que nuestro hijo se haya criado en un ambiente familiar equilibrado, como un miembro más y no como el centro de atención, para que le sea fácil y natural el hecho de compartir espacio, afecto, tiempo, objetos, padres, etc.

Lídia Ametller MartínezLicenciada en Psicología
https://www.solohijos.com/html/articulo.php?idart=46

El Divorcio y lo que implica II

Los hijos del divorcio

En los años sesenta, cuando los hippies y el amor libre eran centro de las tapas de los diarios y revistas de actualidad, padres y psicólogos estaban convencidos de que las consecuencias del divorcio en los chicos eran absolutamente menores frente a las que tendría la prolongación de un matrimonio mal avenido. Hoy, distintas investigaciones parecen indicar que la separación de los padres puede tener efectos más profundos y duraderos de lo que se creía. Los trabajos, sin embargo, presentan flancos débiles.

¿El divorcio deja secuelas en los chicos?
Solamente algún distraído podría afirmar taxativamente que no. Es que los padres, en general, dejan secuelas en los hijos, se divorcien o no.
Esta es una de las respuestas posibles al trabajo de Judith Wallerstein, psicóloga estadounidense que dedicó su vida a estudiar los efectos del divorcio en los hijos y cuyo libro, El legado inesperado del divorcio, un estudio de 25 años, plantea la provocativa tesis de que esa decisión de los padres puede tener efectos duraderos e indeseados en los hijos.
Wallerstein siguió durante dos décadas y media a un grupo acotado de 60 matrimonios divorciados, entrevistándose periódicamente con ellos y con sus chicos, y llegó a la conclusión de que, lejos de ser una crisis pasajera, el divorcio produce una multiplicidad de cambios negativos no sólo en la niñez y la adolescencia, sino también en la adultez.
Según Wallerstein, el axioma de que los chicos sufren, pero se adaptan, tan en boga durante la última parte del siglo, es básicamente falso. Entre las secuelas del divorcio, la psicóloga encontró, por ejemplo, que los hijos de parejas separadas se casan menos (40 por ciento en el grupo estudiado, contra más del 80 por ciento en la población general de la misma edad), que buscan el amor en lugares equivocados y cometen errores en la elección de sus propias parejas.

Una decisión difícil
Sin embargo, como suele ocurrir en todo lo que tenga que ver con los afectos y las emociones, la ecuación no es tan simple como podría parecer. Los chicos, más que los hechos, perciben la atmósfera emocional que los rodea. Detectan rápidamente cualquier falsedad y les produce inquietud e incomodidad. Aunque los chicos probablemente mantendrán durante años la fantasía de que los padres volverán a juntarse, si perciben que los padres son felices en una nueva situación recordarán el dolor de la separación como un episodio pasado, coinciden expertos argentinos.
Otros opinan que, en el fondo, todo hijo es un hijo adoptivo. Aunque los lazos de consanguinidad no se rompen, la función parental sólo es efectiva cuando los padres se hacen cargo emocionalmente de sus hijos; si no, ni las leyes ni la biología pueden llenar ese vacío.
Lo importante, parece, es que los chicos puedan expresar el dolor o la angustia que les provoca la separación de sus padres, y que éstos aprendan a decodificar las llamadas de auxilio de sus hijos: hay momentos en que un ataque de rabia no es enojo sino dolor, afirma.

Cómo encararlo
Otros psicoanalistas creen que todo divorcio es un desastre. Pero ¿quién está en condiciones de evaluar si esa pérdida es mayor o menor que la que implica un matrimonio infeliz? Lo que está en juego en una separación es una elección entre lo malo y lo peor. Y una apuesta. Porque, sea en una pareja o en un divorcio, garantías nunca hay. De lo que se trata, en todo caso, es de dónde se encuentran condiciones para generar y sostener expectativas de algo bueno o algo mejor.

En una separación sufren todos: los padres, los hijos, los abuelos y hasta los amigos. El grado de sufrimiento de cada uno, las características, envergadura y duración de los efectos, los modos de procesarlos y, eventualmente superarlos, no es algo que pueda generalizarse y depende de una multiplicidad de factores, individuales y del contexto familiar y social, que ningún estudio estadístico simplificado y mucho más que discutible, puede cuantificar.

Por otro lado, el matrimonio monógamo y para toda la vida, es una institución cultural, una convención cuya valoración cambia con los tiempos. La pareja, el amor, la familia, los hijos, no fueron siempre como se conocen hoy, ni así serán mañana. Se tiende a naturalizar lo conocido y a evaluar todo cambio como un desvío impropio, cuando en realidad es, siempre, otra manera de enfrentarse a la incertidumbre de vivir.

Más allá de las diferencias de posturas, lo que ya casi nadie discute es que resulta difícil garantizar desde el vamos la permanencia de un matrimonio. La historia de Graciela, 31, es un caso que puede servir de ejemplo: estuvo casada durante un año y medio, y finalmente se divorció. Con una hija de dos años, confiesa que a pesar de que conocía a su marido desde los catorce, a partir de la vida en común las cosas cambiaron.

“Mientras éramos novios todo estaba bien. Pero el día que tuvimos que luchar para salir adelante, pagar las cuentas, conseguir trabajo, me di cuenta que a él le faltaba decisión. Todo recaía sobre mis hombros: yo era la que trabajaba, la que resolvía los problemas... A Jorge se le ocurrió que estaba frustrado, que quería realizarse... Al final todo se derrumbó y decidimos divorciarnos”, cuenta.

Consejos
Pero en los matrimonios con hijos, el divorcio no es un mero trámite, porque plantea una serie de interrogantes acerca de los más pequeños que habrá que responder adecuadamente. En ese sentido, los psicoterapeutas ofrecen algunos consejos para reducir el daño:
a) No eludir la verdad. Los chicos son muy perceptivos, comprenderán que existen problemas y reaccionarán dudando de los padres.
b) Evitar las discusiones violentas.
c) Explicar a los hijos que el hecho de que el divorcio no significa que ellos serán adandonados.
d) Hacerles sentir que, aunque el matrimonio no resultó, se está feliz de haberlo intentado porque de esa unión nacieron ellos.
e) Si la situación no puede manejarse adecuadamente, buscar ayuda profesional o en grupos de padres que hayan pasado por el mismo trance.

Copyright Bibliomed

http://www.buenasalud.com/lib/ShowDoc.cfm?LibDocID=3440&LibCatID=5&fromhome=yes

Divorcio y lo que implica

¿El padre separado o divorciado es menos padre?
Padres divorciados separados de sus hijos, un drama contemporáneo

LUIS MARIA ASSANEO discrepa con otras posiciones y asegura que “es un mito que se ha armado alrededor de esto, de que los padres son más padres cuando están casados y conviven con sus hijos” .Y hasta pone en duda la palabra duelo:
“El duelo es duelo cuando tenemos un objeto perdido, pero con el divorcio los hijos no se pierden, el vínculo sigue estando aunque no en las mismas condiciones, pero en muchos casos ese vínculo mejora.

En realidad la sensación de soledad casi radical en la que ha quedado sumido un padre es porque se le revela su propia castración, la reafirmación de que todo no se puede, aunque la ciencia nos diga que sí.

Por otra parte, y con relación al vínculo nuevo que se establece entre padre separado e hijo, una cosa es la cantidad y otra es la calidad; un padre conviviente puede estar absolutamente presente, y hasta ser asfixiante, y el vinculo puede ser rudimentario, débil, y un padre puede ser que por trabajo o porque se separó de la madre no esté siempre presente en forma física, sin embargo está presente en toda la actividad de la familia.
Pero en esto no solo tiene que ver cómo el padre ejerza esa función, también es muy importante la actitud de la madre, ya que desde el psicoanálisis, el padre es un decir de la madre, es una internalizacion psíquica a partir de que la madre lo nombra y le dice a los hijos, ése es papá”.
En síntesis, muchos padres se quejan con dolor y melancolía de cómo se trastoca la relación con sus hijos luego de la separación de pareja, y a la vez acusan a quien se queda con la custodia de ellos, de hacer y deshacer a su antojo sin considerarlos.

Nos queda sólo la esperanza de que cada ex pareja de mamá y papá separados se alíen en busca de un bien mayor, por los niños y por ellos mismos, sin necesidad de jueces ni abogados, recordando que alguna vez se amaron y que esos niños son el fruto de ese amor, para que las funciones materna y paterna se sigan cumpliendo sin obstrucciones, pese a todo, y que Mrs. Doubtfire se convierta en apenas una película que vive sólo en la memoria insistente de los cinéfilos.

http://www.enplenitud.com/nota.asp?id=8550&uid=13375523&env=35